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Pez grande se come al chico: Casi 5.000 autónomos causan baja en O Salnés en diez años

El presidente de UPTA, el vilagarciano Eduardo Abad, pide un compromiso del nuevo gobierno para mantener los avances adquiridos | Urge una regulación que evite que las grandes empresas se repartan el 90% del pastel

Eduardo Abad, a la derecha, en el último acto al que asistio en el Concello de Vilagarcía en presencia del alcalde Alberto Varela. |   // IÑAKI ABELLA

Eduardo Abad, a la derecha, en el último acto al que asistio en el Concello de Vilagarcía en presencia del alcalde Alberto Varela. | // IÑAKI ABELLA / a.Touriño

a.Touriño

Vilagarcía

“Ni un paso atrás en las conquistas sociales de los últimos años. Somos 175.000 autónomos en UPTA que vamos a defender con uñas y dientes el nuevo sistema de pensiones, la actualización del Salario Mínimo Profesional (SMI) y todas las conquistas sociales que tanto han costado conseguir en los últimos diez años”. Quién así se expresa es el vilagarciano Eduardo Abad Sabarís, presidente de la organización Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA), que espera que el próximo 23-J salga de las urnas un gobierno que mantenga las prestaciones y la línea proteccionista que exige una economía de mercado del presente siglo.

Abad es consciente de la fragilidad del actual sistema y alerta sobre la “vampirización” que ejerce la patronal de las grandes empresas que se están quedando con el 90% de los beneficios por sus políticas de mercado excesivamente agresivas.

Autónomos mileuristas

Por ello, el presidente de UPTA confía en un cambio inmediato y radical del sistema que conlleve la equitativa “redistribución de la riqueza” para que los grandes lobbies dejen margen a los pequeños negocios. “En estos momentos proliferan los autónomos mileuristas que se tienen que conformar con acceder a una subcontrata de una subcontrata, por paradójico que parezca el enunciado”, indica,

“Nos da igual quien gobierne, tenemos extraordinarias relaciones con la Consellería de Emprego, ejemplo de una gestión eficaz, y también con muchos ministerios; por ello no podemos permitirnos un retroceso en conquistas fundamentales”, argumenta.

Tributación diferenciada

Abad también advierte sobre las “sombras” que atenazan al sector. “Está claro que se precisa un cambio rotundo en el ámbito fiscal pues es injusto que las sociedades, con las deducciones tienen un tipo impositivo de un 13% cuando los autónomos pagan un 20%”.

A su juicio también debe ponerse fin a la utilización de un mismo rasero fiscal para empresas asentadas en entornos urbanos o rurales, cuya fiscalidad es idéntica cuando lo racional sería apoyar con una imposición “más laxa” a las que cumplen la función de mantener población en un entorno agrario.

Y otro objetivo buscado por UPTA se refiere al hecho de que la “digitalización deje de ser solo un “eslogan fantástico” pero que realmente resulte solo útil para los grandes, por el hecho de que son los que tienen posibilidades de formación y equipos tecnológicos.

Todo ello en un contexto preocupante para los pequeños autónomos, negocios y comercios que han perdido su seña de identidad en la última década.

Rebajas y descuentos

“El comerciante tradicional ha sido exterminado por decisiones como las tomadas en 2013 cuando se retiró a las Comunidades Autónomas las competencias sobre regulación de horarios, la decisión sobre rebajas o períodos de descuentos que han dañado la línea de flotación de cien mil pequeños establecimientos que no pueden competir contra las agresivas campañas de grandes cadenas”.

Y eso, afirma Abad, “ha provocado una sangría brutal en todo el tejido productivo”. “El pequeño comercio no puede hacer frente a descuentos del 21% del IVA ni rebajar su mercancía un 40 por ciento al llegar el otoño”, explica gráficamente.

Insiste también en los problemas derivados de la venta on-line, que en su opinión requiere de una regulación para evitar que se convierta en una amenaza mayor para los pequeños autónomos.

Afirma Abad que hace solo cinco años, “los autónomos controlaban casi el 30% del consumo y en la actualidad apenas alcanza el 15% por lo que pasamos de ser un eslabón importante en la cadena económica a apenas tener influencia”.

Y esta lectura de la situación ha implicado que en este período de tiempo “hayan desaparecido el 40% de los autónomos, lo que solo en O Salnés suponga el cierre de unos 5.000 negocios en este período de tiempo”, solo 10 años.

Abad considera que en este momento de transformación, el nueo Gobierno debe apostar por políticas que recuperen actividades de manufacturación, de profesiones que aporten valor añadido, el impulso de las Startups que dinamicen la economía y que se promueva un trabajo autónomo de calidad.

Subraya asimismo que la actual política de empleo del Gobierno ya ha tenido repercusiones en el colectivo de autónomos que se ha reducido al no darse de alta muchos trabajadores que ahora han vuelto al mercado laboral en vez de abrir un negocio porque no tenían otra oportunidad de ganarse el sustento.

Unas demandas muy complejas que obviamente deberán estar presentes cuando se forme el nuevo gobierno.

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El cese de actividad que acaba de concederse a las mariscadoras de Carril afectadas por la enorme mortandad del marisco en especial a consecuencia de las riadas de este año es uno de los más recientes logros de los que presume el presidente de UPTA. La decisión fue adoptada en esta misma semana y garantiza unos ingresos suficientes al colectivo para poder sostener a sus familias durante los próximos meses, explica el portavoz de los autónomos. “Este es el objetivo de una organización como la nuestra, es decir apoyar a sectores productivos que se encuentran con una situación inesperada, después de haberse sacrificado para tener un medio de vida”, explica. La organización de autónomos espera del nuevo gobierno que salga de las elecciones del próximo 23 de julio que mantenga esas medidas proteccionistas para colectivos de pequeña dimensión como son las mariscadoras carrilexas. La propuesta ha sido gestionada por Agtamar-UPTA que desde el primer momento se preocupó por una situación que tenía todos los visos de ser dramática para el colectivo. La mortandad del marisco en la ría de Arousa es una de las principales amenazas todos los años para las mariscadoras de Carril pues todos sus esfuerzos, desde la siembra al control de la producción, se derrumban en solo unas horas cuando baja la salinidad del agua y arruína la producción. Hasta ahora, las mujeres tenían que regresar para sus casas sin ningún tipo de prestación.

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