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Los autocaravanistas piden a Cacabelos que no los demonice y él los insta a cumplir la ley

El colectivo pone como ejemplo municipios donde tienen todo tipo de facilidades | El alcalde insiste: “Mi único problema es el exceso y la mala gestión del espacio público”

Autocaravanas instaladas a pie de playa.

Autocaravanas instaladas a pie de playa. / Policía Local de O Grove

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Manuel Méndez

O Grove

Se acerca el verano, las autocaravanas se disponen a tomar O Grove y la polémica vuelve a estar servida. Los autocaravanistas piden ahora al alcalde, José Cacabelos, que no los “demonice”, frente a lo cual el regidor responde que no está en contra de este tipo de turismo, siempre y cuando quienes lo practican respeten las normas y no se conviertan en una especie de “plaga” que invade las zonas protegidas y espacios públicos de la localidad.

Todo esto después de años de tensión e informes policiales en los que se da cuenta de la presencia de autocaravanas que pernoctan en lugares prohibidos y de usuarios de las mismas que utilizan los espacios naturales como el comedor de su casa.

Acciones que fueron duramente criticadas por el primer edil y que ahora llevan al presidente de la Asociación Gallega de Autocaravanas (AGA), Manuel Fernández-Arruty, a escribir a Cacabelos para recordarle que hace más de un año le solicitaron una reunión para abordar este asunto, sin haber obtenido respuesta.

“No parece muy razonable demonizar una actividad que no va a dejar de crecer en toda España”, indica al alcalde de O Grove la citada entidad, que dice agrupar a 800 autocaravanistas gallegos desde hace dos décadas.

Colectivo que insta al alcalde a trabajar conjuntamente “para optimizar la gestión del autocaravanismo sostenible”, recordándose que “O Grove es uno de los pocos municipios turísticos de relevancia en la costa gallega que sigue sin disponer de un área de estacionamiento de autocaravanas”. 

Así las cosas, convencido de que Cacabelos “demoniza” a los autocaravanistas responsabilizándolos de “los problemas de masificación que sufre este municipio”, el presidente de AGA espeta que “las autocaravanas representan menos de un 1% del parque de vehículos español”.

Un dato que no dice mucho al alcalde, que a su vez entiende que cada vez son más los autocaravanistas que eligen O Grove para disfrutar de sus descansos, animándolos a utilizar los campings o recintos similares indicados para ello en la localidad.

Pero AGA insiste en que “la solución es trabajar conjuntamente para fomentar el autocaravanismo” porque ayuda a “desestacionalizar el turismo”, de ahí que otros ayuntamientos de toda España quieran “aprovechar el crecimiento de nuestra actividad apoyando la creación de áreas que ayuden a optimizar el turismo de autocaravanas”.

Puesto a hacer comparaciones, el presidente de AGA espeta que “en zonas turísticas de gran importancia, como el Algarve (Portugal), el turismo de autocaravanas fue considerado hace años por algunos alcaldes como un problema, hasta que decidieron verlo como una oportunidad, por lo que hoy en día recibe a autocaravanistas de toda Europa durante todo el invierno”.

Pero O Grove dispone de una infraestructura hotelera formada por campings, hoteles y alojamientos similares que se sienten perjudicados y que, en cierto modo, defiende el alcalde cuando pide a los titulares de las casas rodantes que respeten la legislación en vigor.

Abundando en ello, Cacabelos esgrimía ayer que “O Grove soporta un número excesivo de autocaravanas, y los excesos siempre generan enormes problemas”. Lo cual lo lleva a decir que “si fuéramos capaces de gestionar y controlar el número de estos vehículos que llegan a nuestro pueblo, así como los espacios en los que se ubican, otro gallo cantaría”.

Sin embargo, insiste en que no es así, “por eso estoy en contra del uso que hacen del espacio público, y eso lo tiene que entender cualquier asociación y cualquier usuario de estos vehículos”. 

Dicho de otro modo, que “no pueden acampar donde les de la gana ni hacer uso del espacio público de cualquier forma”.

Y, desde luego, “no pueden pretender hacer un uso indiscriminado del agua potable, la red de saneamiento y nuestro servicio de recogida de basura”, remarca.

Lo que quiere decir es que “si tuviéramos 40 autocaravanas cada finde me callaba la boca, pero hay algunos en los que tenemos 200 absolutamente descontroladas, y así se lo hice saber a este colectivo en otras ocasiones”.

El alcalde termina insistiendo: “Mi único problema es el exceso de vehículos y la mala gestión que algunos autocaravanistas hacen de su actividad en los espacios públicos”.

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