Gabriele von Hundelshausen, la edil de A Illa que llegó para luchar contra la marea negra
Aterrizó en Malpica hace veinte años como voluntaria en plenas navidades | Nunca olvidará el “olor que desprendía el fuel” | Al municipio arousano llegaría en mayo de 2003

Gabriele von Hundelshausen en el muelle de O Naval de A Illa. / Noé Parga
A. G.
Hace veinte años, Gabriele Frein von Hundelshausen era una joven alemana que residía en Hamburgo y no conocía Galicia, más allá de un pequeño viaje por la costa norte de la península que la había dejado impresionada. Poco imaginaba ella que la tragedia provocada por un barco cargado de fuel le acabaría cambiando la vida por completo para quedarse a vivir en A Illa de Arousa, donde lleva siete años como concejal de Medio Ambiente y Participación Cidadá.
La historia de von Hundelshausen arranca poco antes de las navidades de 2002, cuando las televisiones ofrecían, una y otra vez, las imágenes de una enorme marea negra que azotaba las costas de Galicia y el esfuerzo de lo que se conocería como la marea blanca, los voluntarios que trataron de eliminarla del mar. Con una conciencia de solidaridad y voluntariado gestada en el seno de su familia, von Hundelshausen no dudó en acudir primero a Oviedo, donde ya se encontraba una amiga suya, y después ir a Galicia para sumarse a esa lucha titánica que supuso eliminar el fuel de las piedras y playas. “Seguí la catástrofe por la televisión, no me podía creer lo que estaban haciendo con ese barco, pero lo que más me impactó fueron las imágenes del chapapote llegando a las costas, fue en ese momento cuando decidí que quería ayudar como fuese”, explica.
Ella no sabía nada de la existencia de Galicia, ni siquiera había oído hablar del Camiño de Santiago, al ser protestante, ni siquiera que era una batea, pero aquellas imágenes le quedaron grabadas en la retina. Su primera parada fue Malpica, lugar al que llegó sin saber el idioma y sin saber muy bien como podían actuar. Allí, en el muelle, se encontraron algunos voluntarios que les orientaron y “al día siguiente me subieron a un todoterreno y me plantaron en una totalmente llena de fuel, donde trabajamos todos el tiempo que duró la bajamar”.
En Malpica vivió momentos muy duros, una “tristeza colectiva constante por las imágenes que nos encontrábamos cada día en las playas”. Allí se encontraba cuando murió Man en Camelle, una muerte que les dejaría una sensación de impotencia. Esa impotencia también la sintió en los días que estuvo luchando contra el fuel en las playas y en los “cons”, al encontrarse con una importante falta de material y ver como los contenedores llenos del agente contaminante que trasladaba el Prestige no se retiraban durante días. De esas duras jornadas, la edil isleña nunca olvidará el olor del fuel, un olor nauseabundo que, todavía hoy, le provoca náuseas y mareos. “Recuerdo pasar todos aquellos días con un intenso dolor de cabeza a causa de ese olor asqueroso, pero prefiero quedarme con la confraternidad que se vivió en la lonja de Malpica durante aquellos días entre las decenas de voluntarios, procedentes de toda España y de otros puntos de Europa. De aquellos días le quedó un intenso cariño a Malpica, un lugar que califica de “milagro urbanístico” y se quedó enamorada de toda la Costa da Morte a pesar de que el final de la aventura no fue precisamente el esperado.
“En la víspera de la navidad se desmanteló todo, no sé si decir claramente que nos echaron de allí, porque esa es la sensación que tengo, ya que se cerró la lonja y se disolvieron todos los grupos de voluntarios”, explica. Con varios días libres por delante y con ganas de seguir ayudando, von Hundelshausen se dirigió a Muxía ,de la que recuerda todo el pueblo oliendo al fuel y manchas de petróleo en las fachadas, en las farolas, en todos lados, al igual que la bandera del Nunca Máis, que lucía prácticamente en todas las ventanas.
A A Illa llegó por primera vez en mayo de 2003, repitiendo en el siguiente otoño
Regresó a Alemania, donde comenzó su activismo contra los combustibles fósiles, despertado por lo que vio en las costas gallegas y comenzó a estudiar otras fórmulas para la utilización de energía, como cocinar en una cocina solar. En la primavera de 2003 regresaba a Galicia para ver como había quedado la costa. Con mayor dominio del idioma y con muchos conocidos de su aventura anterior estuvo recorriendo la costa hasta que, en mayo de 2003, desembarcaba en A Illa, a donde llegaba a bordo del velero “Kahlua”. El pequeño municipio arousano la conquistó por sus paisajes, por su localización en el centro de la ría y por la forma de ser de sus habitantes. Al otoño siguiente ya volvió, y al año siguiente otra vez. Cada vez que tenía unas vacaciones en Alemania decidía viajar a la península, solo con el objetivo de pasar unos días en su pequeño retiro de A Illa y con la gente que iba conociendo.
Tanto se enganchó que, desde hace más de una década, es una isleña más, encontrando también el amor con un isleño implicado también en la lucha en la preservación contra del medio ambiente.

Gabriele von Hundelshausen (en el centro) junto a dos de sus compañeros de corporación / Noe Parga
Hace siete años, en el 2015, Gabriele fue una de las grandes sorpresas de la lista que el Partido Socialista presentaba a las elecciones, con Carlos Iglesias como cabeza de cartel. “Creo que todos debemos implicarnos a nivel local en cómo quieres que sea tu pueblo, a mi siempre me ha ido en la sangre, ya que mi madre y mis hermanos siempre se han implicado, tanto en política como en acciones de voluntariado”.El proyecto socialista para A Illa le parecía el más atractivo, “me preguntaron si quería participar, me pareció una buena idea y aquí estoy”, explica. La edil reconoce que para ella es “todo un honor que me dejen implicarme en el futuro de este municipio”. Su implicación quedó demostrada desde el principio. Concienciada con la preservación del medio ambiente, en esa área ha desarrollado sus trabajos más destacados. Luchar por un plan de usos para Areoso, iniciar la transición energética, buscar un modelo diferente de movilidad e implicarse en el compostaje son solo algunos de los proyectos en los que ha participado de forma muy activa. Quizás el más importante sea el que llegó a través del proyecto europeo EU Islands, una iniciativa que tiene por objetivo cambiar el modelo energético de 26 islas europeas para que sean pioneras y un referente para el resto del continente en la transición ecológica.
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