En este momento es preciso. Durante años, la máxima representación municipal que es la Alcaldía, ha actuado a salto de mata, sin ninguna planificación y de forma deslabazada. Las cosas deben desarrollarse con arreglo a un guion y de manera pautada. Nunca se debe llevar a cabo nada a impulsos de modas o de ocurrencias. Como si, a veces, toca senderos (solo es a título de ejemplo) y se hacen por kilómetros pero en unos sitios sí y otros no, de forma poco equilibrada. Es harto elocuente no disponer de documentos estratégicos propios.

Cuando se llevan cerca de treinta años en el cargo, como es el caso del actual alcalde, está más justificado que nunca hacer las cosas planificadamente. De esa manera se propicia un desarrollo armónico y sostenible. Pero no fue este el caso. Y desafíos como los de los fondos Next Generation y lo cambiante de la sociedad postpandemia nos ponen en una encrucijada.

¿Qué modelo de municipio queremos? ¿Cómo debe ser la Vilanova de Arousa de las próximas décadas? ¿Cuáles son las propuestas para el interior y la zona costera del municipio? Estas y otras preguntas, de contenido estratégico, deben ser abordadas sin demora. Empezando por la cita electoral de dentro de ocho meses. Resulta chocante, a la vez que revelador de una forma de hacer, como la que apunté más arriba, que se esté ahora, estos días, haciendo encuestas sobre cómo mejorar el municipio. Es que el alcalde, después de treinta años, no sabe cuáles son las necesidades de sus convecinos e incluso necesita tener que preguntarles cosas que debían ser consecuencia de un diálogo permanente y fluido entre uno y los otros. Me temo que la citada encuesta visualiza las costuras de una gestión muy mejorable en determinados aspectos.

Ese proyecto de “todos” al que aludía, tiene un preámbulo irrenunciable que es el protagonismo de los vecinos, de todos y cada uno. Porque los debe englobar y acoger, dándoles abrigo institucional y social. Vilanova de Arousa solo caminará, resuelta, hacia el futuro si todos sus habitantes van en el mismo carro y se les hace sentir totalmente partícipes de su destino.

Vuelvo, otra vez, a lo que expresaba antes. Hacia donde debe ir el municipio en materia de actividad económica, de creación de tejido empresarial real, de un mayor apoyo a los sectores productivos del mar, con problemas muy graves que padecen y de actualidad estos días..., la agricultura y sus subsectores para impulsar la creación de empleo, de desarrollo y promoción turística más allá de los peregrinos que son importantes pero que sería un error muy grave tomarlos como un fin en sí mismos y no un punto de partida para nuevos retos. Cuáles son las alternativas en materia de infraestructuras de comunicación, de movilidad, de desarrollo urbano. La cultura, el ocio y tiempo libre deben plasmarse en propuestas de alcance desde una perspectiva integral.

La calidad de vida de nuestros convecinos tiene que pivotar sobre una oferta aún mas solvente en materia de servicios sociales.

Estas cuestiones y muchas otras que la brevedad de una reflexión de estas características no da tiempo a enumerar deben ser formuladas y abordadas por personas comprometidas, con ideas renovadas, capaces y con experiencia que aporten ilusión infinita, ganas sobradas en el empeño y coraje para vaciarse en la conquista del futuro.

Un proyecto de todos integrador, solidario, sostenible, igualitario y diverso que debe ejecutarse desde un ayuntamiento de todos. Ese es el reto y el desafío para un nuevo tiempo a partir de mayo de 2023.