Influenza aviar: alcatraces ciegos condenados a morir

El paso migratorio se multiplica y confirma la preocupante incidencia de la gripe aviar entre las aves del Norte

Uno de los alcatraces fotografiados desde el "Chasula".

Uno de los alcatraces fotografiados desde el "Chasula". / XABIER V. PUMARIÑO / BIRDING.GAL / CHASULA

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Cada día que pasa aumenta la preocupación por la fuerte incidencia de la gripe aviar entre las aves que criaron en los países del centro y Norte de Europa.

En esta época del año son muchas las que realizan su movimiento migratorio hacia el continente africano, lo cual permite detectar, a su paso por Galicia, una importante cantidad de ejemplares enfermos

Sobre todo, de especies como el alcatraz común o atlántico, a la que pertenecen el grueso de las aves recuperadas enfermas o ya muertas en O Grove, Carballo y otros puntos de la costa gallega durante las últimas semanas.

Y todo después de que en las zonas del Atlántico Norte que son residencia habitual del alcatraz las autoridades veterinarias estén “notificando numerosos casos de Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (IAAP) en esta especie”, siendo ese el “posible origen de los casos detectados ahora en Galicia, relacionados con la migración anual de estas aves hacia el sur”, advierten en la Xunta de Galicia.

Un alcatraz con síntomas de influenza aviar.

Un alcatraz con síntomas de influenza aviar. / XABIER V. PUMARIÑO / BIRDING.GAL / CHASULA

En relación con ello, hace días ya se explicaba en FARO DE VIGO que la Coordinadora para el Estudio de los Mamíferos Marinos (Cemma) había detectado alcatraces enfermos durante uno de sus viajes en la campaña “Embarques participativos”, en este caso frente a la ría de Muros-Noia.

Un alcatraz atlántico en cuyos ojos se aprecia un edema de la córnea; fase anterior a la queratitis que provoca ceguera y está descrita como síntoma de la gripe aviar.

Una pardela pichoneta descansando. / XABIER V. PUMARIÑO / BIRDING.GAL / CHASULA

Esta entidad, dirigida por Alfredo López, advertía entonces de la presencia de ejemplares con lo que parecían pupilas dilatadas, aclarando después que Ana López Beceiro, profesora de Medicina Quirúrgica y Cirugía Veterinaria de la Facultade de Veterinaria de Lugo, dependiente de la Universidade de Santiago, había confirmado que esos “ojos negros” de las aves son “un edema de la córnea”.

¿Qué significa esto? Pues que se trata de la “fase anterior a la queratitis que acaba provocando ceguera, y que está descrito como indicio de gripe aviar”.

Una gaviota de Sabine.

Una gaviota de Sabine. / XABIER V. PUMARIÑO / BIRDING.GAL / CHASULA

Circunstancia ésta que con anterioridad también se había apreciado en ejemplares localizados y fotografiados a bordo del barco “Chasula”, al abrigo del programa de investigación y divulgación de la firma Iniciativas Tradicionales Marítimas (Intramar).

Ahora puede añadirse que los naturalistas, biólogos, ornitólogos y aficionados a la naturaleza en general que realizan las singladuras en el “Chasula”, confirman que el movimiento migratorio otoñal o postnupcial se ha multiplicado.

Un paíño visto en la última expedición.

Un paíño visto en la última expedición. / XABIER V. PUMARIÑO / BIRDING.GAL / CHASULA

Lo cual permite apreciar un descenso preocupante en el número de juveniles de alcatraz que se desplazan hacia África y se detienen a descansar o alimentarse en la costa gallega, sobre todo frente a las Rías Baixas.

Lo peor de todo es que al observar detenidamente a las amenazadas pardelas baleares, paíños, alcas, págalos y demás especies pelágicas presentes en las aguas atlánticas de Galicia, aunque solo estén de paso, no solo se constata un descenso alcatraces, sino también que se ha disparado el número de ejemplares enfermos.

Sin ir más lejos, en la singladura del “Chasula” realizada hace apenas diez días, conservacionistas como Xabier Vázquez Pumariño, de Birding.gal, Juan Diéguez, el propio Isidro Mariño, patrón del barco, y tantos otros, detectaron que “en estos momentos del año, la cantidad de aves marinas que pasan frente a las costas de Galicia es muy alta, tanto en abundancia como en número de especies”.

Una pardela sombría en pleno vuelo. | //  XABIER V. PUMARIÑO / BIRDING.GAL / CHASULA

Una pardela sombría en pleno vuelo. / XABIER V. PUMARIÑO / BIRDING.GAL / CHASULA

Pero también que esta buena noticia tiene “una cara triste”, ya que “observamos numerosos alcatraces con edema en la córnea, por lo que quedarán definitivamente ciegos y morirán”, alertan.

Aprovechan los expertos que suelen navegar en ese barco reconvertido en aula flotante de naturaleza, para resaltar que “estos edemas y sus queratitis posteriores están descritos como síntomas de la gripe aviar”, siendo la situación “especialmente grave” en el caso de los alcatraces.

La explicación es bien sencilla, pues todo el mundo entenderá que, una vez ciegos, los alcatraces no podrán segur viaje ni alimentarse, de ahí que estén condenados a una muerte segura.

Un charrán visto desde la cubierta del "Chasula".

Un charrán visto desde la cubierta del "Chasula". / XABIER V. PUMARIÑO / BIRDING.GAL / CHASULA

En este sentido, resultan concluyentes las fotos tomadas desde el “Chasula” por el biólogo y consultor medioambiental Xabier Vázquez Pumariño, ya que en los primeros planos de los alcatraces se aprecian con nitidez los síntomas antes descritos de la influenza aviar, es decir, esa inflamación de la córnea conocida como queratitis.

Algo en lo que abunda la Asociación para a Defensa Ecolóxica de Galicia (Adega) cuando se hace eco de la mortandad de alcatraces y la disminución de su número en las Rías Baixas.

Razón por la cual pide a la Xunta que adopte medidas para revertir la situación y frenar la expansión de la gripe aviar.

Uno de los alcatraces enfermos.

Uno de los alcatraces enfermos. / XABIER V. PUMARIÑO / BIRDING.GAL / CHASULA

Pardelas, págalos, negrones y charranes en el “Chasula”

Los síntomas de la influenza aviar fueron observados en algunos de los 200 alcatraces localizados en la expedición desarrollada el pasado día 18 a bordo del “Chasula”, patroneado por Isidro Mariño y que organiza salidas periódicas desde O Grove y Cambados.

En la misma ruta, que permitió disfrutar de la riqueza de la ría de Arousa antes de que el barco se adentrara unas doce millas en aguas atlánticas, en busca de aves pelágicas, también fueron localizados 335 cormoranes moñudos, 69 grandes, una decena de negrones comunes, 20 ostreros euroasiáticos, siete garzas reales y ocho pardelas baleares, junto a otras tantas sombrías, cuatro pichonetas y dos pardelas capirotadas.

Una pardela cenicienta nadando junto a una gaviota.

Una pardela cenicienta nadando junto a una gaviota. / XABIER V. PUMARIÑO / BIRDING.GAL / CHASULA

La familia de las gaviotas volvió a ser la de mayor presencia, destacando 1.647 ejemplares de patiamarilla, 591 de sombría, siete cabecinegras, 113 gaviotas reidoras y 18 de Sabine.

Además de verse 18 gaviones atlánticos, tres charrancitos comunes y 34 charranes, 2 de ellos árticos, 27 patinegros y 5 comunes.

El paíño europeo (16) también se dejó ver y fotografiar, al igual que dos págalos grandes, otros dos págalos parásito y diversos ejemplares de vuelvepiedras, correlimos, andarríos, cornejas, lavanderas y delfines, tanto mulares como comunes.

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