La gripe aviar parece estar castigando con fuerza a especies que, como el alcatraz atlántico, crían formando grandes colonias que ocupan espacios reducidos, de ahí que la probabilidad de contagio aumente.

Esto puede explicar la reducción de ejemplares que en esta época del año pasan, sobre todo si son juveniles, frente a la costa gallega en su movimiento migratorio postnupcial u otoñal, que los lleva hacia aguas subtropicales o tropicales en el Oeste de África, sobre todo en Mauritania y el Golfo de Guinea, para evitar los rigores del invierno en los países que constituyen su principal área de cría, sobre todo en los países del Norte de Europa.

De ahí, igualmente, que no dejen de aparecer en la comunidad ejemplares muertos o enfermos, con evidentes síntomas de ser víctimas de la Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (IAAP).

Lo advertían hace semanas los ornitólogos y naturalistas que viajan habitualmente a bordo del pesquero escuela “Chasula”, que desarrolla expediciones en busca de aves pelágicas frente a la costa de las Rías Baixas.

Un alcatraz juvenil en pleno “picado” de caza. | // JUAN DIÉGUEZ / CHASULA

Y lo confirmaba hace la Consellería do Medio Rural, que tras localizar una decena de alcatraces muertos, en municipios como O Grove, Carballo y Muros, comunicaba la situación al Gobierno de España y resaltaba que en las zonas del Atlántico Norte que son residencia del alcatraz “las autoridades veterinarias están notificando numerosos casos de IAAP en esta especie”, siendo ese el “posible origen de los casos detectados ahora en Galicia, relacionados con la migración anual de estas aves hacia el sur” para pasar el invierno.

Ahora lo atestigua la Coordinadora para el Estudio de los Mamíferos Marinos (Cemma), responsable de la Red de Varamientos de Galicia y entidad que este año alcanza tres décadas de actividad y enriquecedoras experiencias en materia de preservación del medio marino las especies que lo habitan.

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Diario de a bordo en el "Chasula": aves pelágicas, delfines y ballenas azules Manuel Méndez

Desde esta organización, dirigida por Alfredo López, confirman el avistamiento de alcatraces comunes o atlánticos visiblemente enfermos y, aparentemente, afectados por la influenza aviar.

Fue en el “embarque participativo” desplegado durante el pasado fin de semana, y centrado en el estudio de cetáceos, cuando los integrantes de Cemma localizaron en las Rías Baixas, frente a la de Muros-Noia, “alcatraces en paso migratorio que tenían los ojos negros, entendemos que debido a una extrema dilatación de la pupila”.

Esta circunstancia, “puede indicar una patología neurológica, y teniendo en cuenta los miles de alcatraces que murieron este año en el Norte, debido a la gripe aviar, puede ser indicativo de que tengan esta enfermedad”, reflexionan desde Cemma tras avistar individuos de la llamativa ave marina con un ojo afectado y otros, con los dos dañados.

“En Galicia ya se confirmó la enfermedad en varios alcatraces encontrados heridos en la costa en este final de verano”, resaltan en el mismo colectivo, haciendo alusión a casos como los citados de O Grove, en la playa de Raeiros, Carballo, en la de Razo, y Muros, donde se encontró un alcatraz enfermo en el puerto de Cabanas.

Y todo hace pensar que el número de ejemplares enfermos o muertos irá en aumento, de ahí que en la Cemma hagan hincapié en que los ciudadanos deben evitar tocarlos, siendo necesario que comuniquen su localización al servicio de emergencias 112.

Dicho colectivo abunda así en lo indicado desde la Xunta y servicios como Emergencias O Grove, en el sentido de que, “si bien la posibilidad de infección a las personas es limitada, es necesario actuar con mucho cuidado”, sobre todo teniendo en cuenta que la gripe aviar puede tener graves consecuencias entre las aves de corral y “sí se conoce la transmisión a otros mamíferos, como focas o cetáceos”.

Puede recordarse, en relación con una especie pelágica tan popular y conocida como el alcatraz atlántico o común (Morus bassanus), que es “un ave marina que nidifica en el Atlántico norte, formando colonias de varios miles de parejas”.

Es al hacer esos desplazamientos cuando pasan sobre la costa gallega, llegando a detenerse para alimentarse y descansar, pero siempre mar adentro, por lo que apenas tienen presencia en tierra firme.

De ahí que su seguimiento en la costa atlántica de O Grove y el conjunto de las Rías Baixas se lleve a cabo a través de programas como el Chasula Birds, a bordo del pesquero rehabilitado como barco de naturaleza “Chasula”.

A bordo del “Chasula” ya se veía venir

Las expediciones de la firma Iniciativas Tradicionales Marítimas (Intramar) al abrigo del programa Chasula Birds permiten disfrutar con frecuencia de numerosas e importantes aves pelágicas que se alimentan a unas nueve millas de la isla de Sálvora.

Tras uno de sus viajes a bordo del barco “Chasula”, el biólogo y consultor ambiental Xabier Vázquez Pumariño, de Birding Galicia (Birding.gal), ya advertía de que llama la atención el bajo número de alcatraces y de págalo grande, para añadir que “quizás la gripe aviar sea la explicación”.

A modo de ejemplo indicaba que en una de las expediciones del “Chasula” solo se avistaron 24 ejemplares de alcatraz atlántico, cuando en otras ocasiones se contaban por cientos, sobre todo cuando formaban grandes bandadas para lanzarse al agua desde una gran altura, y luciéndose en sus característicos picados, en busca de su presas.