La aparición de un cadáver de delfín común flotando frente a la costa de las Rías Baixas despertó enorme expectación, sobre todo ante la posibilidad barajada inicialmente por pescadores y navegantes de que fuera víctima de un ataque de las orcas que, últimamente, protagonizan numerosos avistamientos en estas aguas.

Pero en realidad, aunque el delfín presentara signos evidentes de haber sido mordido en la parte inferior de su cuerpo, debajo de la boca, el ataque de las orcas es una opción que, a priori, parece totalmente descartada.

La comunidad científica los confirma, aferrándose a que “las orcas comen peces y no a otros mamíferos marinos”.

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Tensión en un velero vigués: "Las orcas no pararon de atacarnos hasta romper el timón" A. O.

Así lo aclaran en la Coordinadora para el Estudio de los Mamíferos Marinos (Cemma), encargada de la Red de Varamientos de Galicia.

Desde este departamento, que presta especial atención a la presencia de orcas en la costa gallega, añaden que “podría darse un caso excepcional y que una orca mordiera a un delfín, pero es muy poco probable, y menos en este caso”.

El delfín flotando frente la ría de Arousa. FdV

Y es que al revisar las fotografías del delfín muerto flotando frente a la costa de Ribeira, en la Cemma concluyen que “esos mordiscos pueden haber sido provocados por tiburones, pero después de que el delfín estuviera muerto”.

Se refieren a ejemplares de tintorera, especialmente frecuentes en esta época del año, incluso dentro de las rías. “Y fuera de ellas están los ejemplares adultos, que habrían sido los autores de esos mordiscos al delfín común muerto”, sostiene la Cemma.

A lo que añade que cuando esto sucede “tienden a morder en la zona de la papada y la genital”, como habría sido el caso.

"Se aprecian los mordiscos pequeños y circulares de los tiburones, que dejan ese borde de semicírculos que se aprecia en las imágenes", sentencian en la Cemma.

Una de las fotos en las que se aprecian los mordiscos de los tiburones. FdV

No es la primera vez que se localizan delfines mordidos por tiburones en la costa gallega. En 2019, por ejemplo, FARO DE VIGO ya explicó que los miembros de las expediciones del barco escuela "Chasula" no solo habían tenido la fortuna de toparse tres ejemplares de ballena azul, sino que también localizaron un delfín muerto cuyo cadáver flotaba en algún punto frente a la costa de las Rías Baixas.

Al subirlo a bordo para tratar de averiguar qué había pasado descubrieron que había sido atacado por un tiburón, como evidenciaban las marcas que el mordisco del escualo le había dejado.

Tras marcarlo y fotografiarlo devolvieron el cuerpo del delfín al agua, aportando los datos necesarios a la Coordinadora para el Estudio de los Mamíferos Marinos (Cemma).

Este ataque no hacía más que confirmar que en Galicia también hay tiburones, aunque bueno es saber diferenciarlos, respetarlos y evitar causarles daño.

¿Cómo diferenciarlos?

La tintorera pertenece al orden Carcharhiniformes, familia Carcharhinida, y, por tanto, está emparentada con el tiburón gris (Carcharhinus plumbeus), tan abundante en los acuarios, y con el tiburón tigre (Galeocerdo cuvier).

El marrajo pertenece al orden Lamniformes, familia Lamnidae, la misma que su primo hermano el tiburón blanco (Carcharodon carcharias).

El parecido entre ambos es innegable, pero ni son la misma especie ni tienen las mismas costumbres alimentarias, explican los expertos

La tintorera mide al nacer entre 35 y 44 centímetros y puede llegar a alcanzar los 3,80 metros de largo; sus camadas pueden llegar de 4 a 135 crías, aunque la medida es de 15 a 30.

El marrajo mide entre 60 y 70 centímetros al nacer y puede superar los 4 metros de longitud. Sus camadas son de 4 a 25 crías.

Diferentes formas de nadar

En el blog "Tiburones en Galicia" y el Grupo de Estudio do Medio Mariño (GEMM) explican que "la tintorera tiene un cuerpo más esbelto y alargado que el del marrajo, que es fusiforme, con forma de proyectil, y mucho más compacto y recio".

De ahí "sus diferentes formas de nadar", pues "la tintorera es mucho más elegante, de movimientos mucho más sinuosos y lentos, mientras que el marrajo es más duro y nervioso".

Asimismo, "las cinco aberturas branquiales de la tintorera son cortas, mientras que las del marrajo son mucho más grandes", mientras que "las aletas pectorales son largas como alas en la tintorera y más cortas en el marrajo".

El delfín atacado por un tiburón en 2019. Juan Diéguez / Chasula

También se diferencian en que "la primera aleta dorsal de la tintorera es más baja y está en posición más retrasada (más o menos a media distancia entre las pectorales y las pélvicas) que la del marrajo, cuyo origen se sitúa aproximadamente sobre el borde posterior de la pectoral".

A esto hay que añadir que "la segunda aleta dorsal y anal son diminutas en el marrajo, y más altas y fácilmente apreciables en la tintorera".

Por último, "la aleta caudal de la tintorera es heterocerca (es decir, su lóbulo superior es mucho más largo que el inferior), mientras que en el marrajo es homocerca (lóbulos superior e inferior casi idénticos), en forma de media luna, como corresponde al gran velocista que es".

Las diferencias también se aprecian en el color, pues "el marrajo tiene un color azul acero en la superficie dorsal, más claro en los costados, y la superficie ventral es muy blanca; con cambios de color bien delimitados".

La tintorera, por su parte, "es de un azul intenso y brillante, más oscuro en el dorso y los costados y blanco en la parte ventral, con cambios de color graduales o difuminados".

La boca

Aunque quizás las mayores diferencias se encuentren en la boca de estos animales. El GEMM argumenta que "en el marrajo, los dientes, grandes y largos, asoman de la mandíbula inferior, bien visibles, incluso con la boca cerrada; poseen una sola cúspide de bordes lisos y afilados y están inclinados como ganchos hacia el interior de la boca".

El accidentado encuentro entre un grupo de orcas y un velero inglés

El accidentado encuentro entre un grupo de orcas y un velero inglés Extra Mile

Pero "los dientes de la tintorera son más pequeños, y es difícil apreciárselos con la boca cerrada o incluso semiabierta; son triangulares, de una sola cúspide inclinada, y tienen bordes aserrados".

Además, los grandes ojos del marrajo "carecen de membrana nictitante (un párpado que protege el ojo cuando el animal se abalanza sobre una presa); en su lugar los lámnidos giran el ojo hacia atrás cuando van a morder". Las tintoreras, por el contrario, "poseen membrana nictitante".