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Faro de Vigo

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Jesús Cintora Periodista y escritor

“Hay mucha gente con problemas que no está para guerritas de escaparates”

El afamado periodista presenta el lunes en Bueu y el martes en Cambados su libro “No quieren que lo sepas”

El periodista soriano con el último de sus cuatro libros. | // FARO

Jesús Cintora ha hecho de la literatura su escenario actual a la hora de plasmar su visión de lo que está sucediendo en la sociedad española. Su último libro “No quieren que lo sepas” ahonda en cuestiones incómodas para unos pocos, pero que se convierten en una alegoría a la libertad de expresión, la misma que le caracteriza en su vocación periodística. Su libro será presentado este lunes 8 de agosto en la Casa del Mar de Bueu (21.00 horas) y, al día siguiente, en el Pazo Torrado en Cambados (20.30 horas).

–Bienvenido a Galicia. ¿Qué tal se le está tratando por aquí?

– Muy bien porque por una parte desconecto de Madrid, que es muy saludable desconectar de ese lugar que dicen algunos que es el centro del mundo y haciendo presentaciones del libro aquí en Galicia. Quedan Bueu y Cambados.

– Lo ha titulado “No quieren que lo sepas”, pero queremos saber de este trabajo.

– De entrada, es también defender un tipo de periodismo que cada vez lo veo menos en los medios. Aquí en Galicia pongo la televisión y veo mucho programa de entretenimiento, mucha gente cantando. A mí nunca me han hecho una entrevista en esa tele y he escrito cuatro libros. Falta periodismo de investigación, invertir en programas de contar inquietudes y problemas reales. La vida no es solo emitir canciones en playback. Está la sanidad pública, contar lo que afecta a la cesta de la compra, la pobreza energética... Pero el recorte está en programas de investigación. La vida no es solo karaokes y la información no solo es contar la parte oficial que beneficia a los gobiernos. El libro es una reivindicación del periodismo que cuenta lo que le importa a la gente.

"El libro es una reivindicación del periodismo que cuenta lo que le importa a la gente"

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– ¿Qué explicación encuentra a que un periodista tan reconocido como usted lleve cerca de un año en paro?

– No paro, me busco la vida para no parar. Aprendí desde muy jovencito cuando iba con mi padre en el camión que si no te abre una puerta hay que buscar otra. Me quedo con el cariño del público que me pide estar ahí y vienen a las presentaciones del libro. Son actos que me permiten tener un contacto directo con los seguidores. Además, la gente pregunta y está muy mosqueada porque detrás de los medios se nota la mano de los poderosos. Tiene que ver también con que a mis 45 años en el tiempo que vivimos hay un tipo de periodismo como el mío en el que nadie me ha podido decir que he mentido, pero incomoda hablar de gente poderosa como el Emérito o Florentino Pérez. Le llaman periodismo incómodo y me parece patético porque no hay un propósito de incomodar, pero sí de ser veraz.

"Incomoda hablar de gente poderosa como el Emérito o Florentino Pérez. Le llaman periodismo incómodo y me parece patético porque no hay un propósito de incomodar, pero sí de ser veraz"

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– ¿Cuál es su diagnóstico del periodismo actual?

– Vivimos un tiempo de transformación. Está claro. Muy empujado por una crisis de credibilidad en el sector. Hay periodistas muy conocidos en audios hablando con espías de como destruir a personas, se sabe que hay gente que pasa de puntillas por estos temas por seguir ahí y hay quien tiene una participación en los medios para arrimar el ascua a su sardina. Esa es la crisis de credibilidad por la que estamos pasando. Las nuevas tecnologías plantean también alternativas a ese poder establecido, pero yo me quedo con lo que me dice alguna gente que me anima y me dice que necesitamos un periodismo para el ciudadano.

Cintora estará el martes en el Pazo Torrado de Cambados (20.30) para encontrarse con sus seguidores. FDV

– ¿Le ha jugado malas pasadas el no tener pelos en la lengua?

– A mis 45 años y llevando 26 haciendo tele y radio desde que empecé de becario. Ya me pusieron de becario a presentar en la radio. En mi caso me han puesto una etiqueta para intentar desprestigiarme. Mucha gente me habla con un cariño enorme, pero también soy consciente que hay gente que manda que no me quiere ver. Yo cuento lo que hay. Si hay corrupción con el Rey Emérito lo cuento y no paso de puntillas. Deontológicamente hay que contarlo y creo firmemente en los principios del periodismo. Creo en la profesión. Quiero estar en esto y quiero hacerlo porque me gusta y veo amenazado este tipo de periodismo. Vengo de una escuela de gente como Gabilondo o Carlos Llamas, gente que contaba lo que había incluso tirando de ironía y eso duele más que cualquier insulto. Hay que defender un periodismo que trate lo que somos y lo que queremos ser.

“Urge tomarse el tema de los incendios con seriedad”

– ¿Somos una sociedad que se queja poco?

– El conformismo es una losa para cualquier sociedad. Creo mucho en la cultura, en la educación pública, en leer, hay que leer. Mi abuelo, peón de albañil, decía el saber no ocupa lugar. Hay que desarrollar el músculo de la educación con sentido crítico. A veces el poder quiere una sociedad rebaño que vote y no piense. Creo firmemente en la sociedad con un sentido crítico porque es el músculo fundamental y la inteligencia para cambiar las cosas y mejorar. El libro tiene una vocación de regeneración y avance democrático frente a los abusones que hay en muchos sectores. Por ejemplo, el sistema judicial está necesitado de una operación de miopía. Ve muy bien cuando se juzga a un ciudadano medio, pero le cuesta ver cuando se trata de gente poderosa a la que se prescriben las causas. Hay una inviolabilidad muy condescendiente con determinados poderosos. Tenemos un sistema judicial necesitado de oculistas o de una operación urgente para ver la impunidad del emérito o de algún político que demuestra una doble vara medir.

"El sistema judicial ve muy bien cuando se juzga a un ciudadano medio, pero le cuesta ver cuando se trata de gente poderosa a la que se prescriben las causas"

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– Hablando de temas que afectan a la sociedad, está el de los incendios que tanto daño está haciendo.

– Es algo que me preocupa y me cabrea. Urge tomarse el tema con seriedad, con investigación y ser contundentes con los pirómanos. También hay que limpiar adecuadamente los montes, no externalizar servicios y ser conscientes que, con el calentamiento del planeta, este destrozo medio ambiental traerá consecuencias a la agricultura, a la ganadería y al patrimonio natural. No solo están los incendios, están las temperaturas y los cortes de agua. Toca tomárselo en serio. Un tema muy delicado que hay que afrontar de manera urgente y directa.

“La valoración política también es ir al supermercado”

– ¿Ha callado alguna vez en contra de su voluntad?

– Concibo que en cualquier medio hay una línea editorial que se habla y se dialoga. Soy un firme defensor de contar si hay un problema. No soy partidario de la autocensura, que es uno de los lastres de la profesión y cada vez hay más gente que pasa por el aro para ejercer de siervos. También hay mucha gente que hace dignamente su trabajo. Al mismo tiempo, tenemos muchos medios que dependen de la subvención pública o de la campaña de publicidad del gran anunciante de turno. Eso no es malo si se hace con transparencia, justicia y no provoca ocultar noticias. Hemos visto que hay medios y periodistas que no se guían por contar lo que pasa sino por contar lo que les conviene que pase. Por sus propios intereses de poder y de dinero. Ese es el periodismo de poner, quitar y conspirar, el que no concibe la competencia, pero si un príncipe de las tinieblas y sus pajes presionan, contra el vicio de pedir la virtud existe de no dar.

"Existe el periodismo de poner, quitar y conspirar, el que no concibe la competencia, pero si un príncipe de las tinieblas y sus pajes presionan, contra el vicio de pedir la virtud existe de no dar"

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– ¿Qué opina de la política española?

– Vivimos un tiempo muy agitado. Guerra, pandemia, desigualdades… Estamos necesitados de gestión, más que de postureo. Ahora se valora a políticos más por su imagen que por sus gestiones. Un político es la gestión de la sanidad, las carreteras, las políticas medioambientales... No hay que quedarse en el envoltorio. Estamos muy necesitados de valorar más la gestión. También se pierde demasiada energía en las guerras internas de los partidos y estamos para pocas tonterías porque se está apretando mucho al ciudadano. La principal encuesta de valoración es cuando vas al supermercado y cuando haces cuentas para llegar a fin de mes. Y si a eso sumas demasiadas teatralizaciones en política, pues la gente se enfada más. Hay mucha gente con problemas que no está para debatir guerritas sobre escaparates. Habrá que ponerse de acuerdo en unos mínimos con sentido común. Esa es la principal política, la del sentido común.

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