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Faro de Vigo

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La sequía deja sus primeros efectos en la comarca

Preocupación en las empresas del polígono industrial de Sete Pías que se vieron obligadas a paralizar su actividad | La conexión de Sanxenxo y la alta demanda dejan sin presión a gran parte de la red de suministro

Bombeo de Pontearnelas desde el que se recoge agua del Umia para la red comarcal. Noé Parga

La comarca de O Salnés comienza a notar los efectos de la sequía en sus propias carnes. Una desaforada demanda de agua por parte de la población, sumada a la decisión de Sanxenxo de recurrir a la red de la Mancomunidade tras las restricciones aplicadas en el Lérez han provocado un serio problema de suministro, especialmente en las zonas más altas de Cambados, Ribadumia, Meis y Meaño. Un ejemplo de esa situación fue el polígono industrial de Sete Pías, donde varias empresas tuvieron muchos problemas para contar con agua de la traída, e incluso, alguna se vio obligada a paralizar su actividad, para la que el agua es fundamental.

Los operarios de las empresas concesionarias de la red y de la Mancomunidade trataban en el día de ayer de equilibrar la presión en ciertos puntos de la red para reducir el impacto del problema. Además, también analizaban hasta donde podía Sanxenxo recurrir a la red mancomunada sin causar una auténtica debacle en el suministro al resto de la comarca. En los últimos días, el ente comarcal ha detectado un consumo brutal a través de su red debido a la gran cantidad de visitantes y al calor que se ha registrado en la zona, con temperaturas superiores a los 35 grados.

En los últimos días se ha detectado un consumo brutal de agua en toda la comarca

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Lo que se quería dejar claro ayer desde el ente es que el problema, al menos de momento, no es tanto un problema de captación de agua desde el río Umia como un problema de presión en la red. Es cierto que el río Umia, a su paso por Pontearnelas, donde se encuentra el bombeo, no presenta su mejor imagen, pero todavía tiene caudal suficiente para satisfacer la demanda de la red. La que no lo soporta es la propia red, que trabaja al límite de su capacidad las 24 horas del día desde hace más de una década.

Samuel Lago, alcalde de Cambados reconocía ayer que “en los últimos días se ha detectado una disminución en los niveles de agua del depósito que abastece al polígono y a varios puntos de los municipios limítrofes” debido a la falta de presión, que impide su llenado, y eso que “capta agua por dos puntos diferentes”. Ese exceso de consumo ha llevado a los cuatro municipios más afectados a reclamar a su población que no derroche agua y realice un consumo responsable de la red, descartando el abastecimiento para piscinas, regadíos, baldeos o lavados de coche. En caso de continuar con estos niveles de consumo, la Mancomunidade, que es el ente que gestiona toda la red de suministro no descarta aplicar algún tipo de restricción como las que ya se han aplicado de manera puntual en lugares como A Moroza de Meis, donde se cortó el suministro de agua de 22.00 horas a 8.00 horas.

El propio alcalde de Cambados asegura que “este problema tiene una difícil solución, y pasa por moderar el consumo en los próximos días, porque la red es lo que es y tiene una capacidad muy determinada que, en estos momentos, está totalmente superada”.

Lago reconoce que la situación es muy preocupante, por eso “contacté con todos los alcaldes para lanzar mensajes de concienciación para moderar el consumo y hacer un llamamiento muy serio, porque nos encontramos en un nivel muy importante de sequía”. La propia administración cambadesa, en plenas Festas do Albariño, está dando ejemplo, descartando baldear las calles con agua de la red mancomunada y recurriendo a manantiales para llenar los depósitos de los camiones. Además, se ha solicitado a Augas de Galicia que permita captar agua del Umia para este tipo de situaciones.

Cambados está recurriendo a manantiales y pozos para mantener limpio el casco urbano en plena Festa do Albariño

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El edil del Partido Popular, Luis Aragunde, cuestionó ayer al Concello de Cambados y a la Mancomunidade, acusándoles de tener “una falta total de previsión ya que, pese a estar avisados, no haber hecho absolutamente nada para evitar que el polígono se quedase sin agua, perjudicando a empresas muy importantes para Cambados”. Aragunde censura que no se haya tenido en cuenta la posibilidad de “tener unas cisternas de agua para garantizar el suministro a las empresas”, alertando de que esta situación también es un riesgo para la seguridad, ya que todas las naves “al carecer de agua, se han quedado sin protección anti incendios en plena ola de calor”.

Los problemas por falta de presión en la red ya se vienen registrando desde el pasado mes de mayo, cuando la Mancomunidade detectó un consumo excesivo de agua, hecho que atribuyó al llenado de piscinas . Esos problemas también se vienen arrastrando en comunidades de vecinos que gestionan su propia agua, como es el caso de la de András, donde se ha limitado el consumo a 500 litros diarios por vivienda, además de recurrir a la red comarcal para abastecer a varias viviendas.

Un sistema de bombeo que se encuentra al límite


La situación que se detectó ayer en la red mancomunada viene originada por un sistema que se encuentra al límite cada verano, época del año en la que se pone a prueba de forma brutal. La ETAP de Treviscoso tiene un depósito de cola de tan solo diez millones de litros, una cantidad ínfima si se tiene en cuenta que, en una jornada de agosto, se pueden consumir treinta millones de litros procedentes de la red. Eso implica que todo el sistema tenga que funcionar con precisión las 24 horas del día. Desde la Mancomunidade llevan años reclamando a Augas de Galicia una solución, que pasaría por la construcción de un depósito de cola de superior capacidad (quince millones de litros), el cual ayudaría a paliar los picos de consumo que se registran durante el verano. El ente ha llegado a poner a disposición de Augas de Galicia los terrenos adquiridos y existe un proyecto para su construcción desde hace años. Hasta el momento, se ha ido consiguiendo que, pese a trabajar todos los veranos al límite, la red funcionase sin incidencias que resultasen palpables para el consumidor final, pero lo ocurrido ayer respaldaría la tesis de la Mancomunidade, que defiende que se lleven a cabo obras de ampliación cuanto antes. Lograr que se mantenga funcionando no ha sido fácil, ha sido necesario instalar motores de última generación y mantener los antiguos como reserva, lo que permite que el agua pueda fluir de manera constante durante el verano.

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