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Faro de Vigo

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Un retiro para descubrir el arte en el paraíso

Andrea Fernández organiza desde ace ocho años un curso en el que A Illa es la gran protagonista

Participantes en los retiros de La Platanera en el parque de O Carreirón.

Hace una década, Andrea Fernández decidió dar un cambio de rumbo a su vida y refugiarse en su faceta más artística. Lo hizo en un regreso a los orígenes, en una vivienda marinera de A Illa que perteneció a sus antepasados. Fue en ese momento cuando nació el taller de arte La Platanera, donde comenzó a impartir cursos de serigrafía. Sin embargo, ese proyecto todavía tenía mucho recorrido por delante. Tan solo dos años después ponía en marcha una serie de retiros artísticos, una semana en la que los participantes no solo descubrían técnicas sobre serigrafía u otras artes, como la cianotipia, sino que se sumergían en el mundo isleño de Fernández, descubriendo A Illa de una forma diferente.

En estos ocho años, por la rúa dos Castriños han pasado un buen número de personas buscándose a sí mismos en estos retiros o simplemente descubriendo la paz y la armonía que puede dejar en el espíritu un lugar como A Illa de Arousa, sobre todo cuando se ve a través de los ojos de alguien que la conoce como la palma de la mano. Los retiros dieron inicio la semana pasada, con el primer grupo de participantes, y continuarán la próxima, extendiéndose durante todo el verano.

El primer día, los participantes descubren la casa, un espacio que, este año, ha estrenado una nueva zona, la del “faiado”, 110 metros cuadrados de un “espacio lego”, que sirve para amoldarse a cualquier necesidad, desde montar una exposición a acoger clases de yoga con la profesora Raquel Flores. La primera jornada para los participantes en los talleres arranca con una presentación, donde cada uno de los participantes entrega una foto que refleja su pasado y otra de la actualidad. A partir de ese momento, todos los problemas todas las preocupaciones que se puedan arrastrar quedan fuera para abrir un espacio a la desconexión. “Esa como un aterrizaje en un lugar donde el objetivo es que fluyan las cosas, poniendo en marcha una dinámica creativa”, explica Fernández. A partir de ese momento se crea una pequeña comunidad en el que todos tienen su momento para contar de donde vienen y para dar rienda suelta a su proceso creativo. No puede faltar en un taller así una buena alimentación, para lo que Fernández ha recurrido a una chef que recurre a la cocina de autor, vegana y vegetariana, Silvia Sampóns. Especialista en arte y salud, ella se encarga de preparar desde el desayuno a las cenas.

“En el retiro, la intención es que te olvides de todo, que desconectes y te regales esos días para ti”, explica Fernández. La serigrafía sobre cerámica o la cianotipia son la excusa perfecta para “contar historias, para ayudar a disfrutar esos días”. Lugares para olvidar sobran en A Illa, y Fernández lleva a los participantes en los talleres a las playas de Carreirón o al Faro. Desde que comenzaron a funcionar han pasado por los retiros artísticos gentes de toda la península ibérica, México, Colombia o Italia, entre otros, y todos coinciden en que la experiencia resulta única.

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