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Faro de Vigo

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Estas son las 18 playas de O Salnés es las que no se puede fumar

Algunos de los arenales arousanos más grandes que están libres de tabaco son A Compostela, Silgar o Baltar

La bandera blanca de “playa sin humo” ondeando en A Compostela, el verano pasado. INAKI ABELLA DIEGUEZ

O Salnés y Ullán afrontan la nueva temporada de baño con 19 playas donde el acto de fumar no está prohibido, pero sí mal visto. Son las llamadas “playas sin humo”. Más de la mitad de estos arenales se encuentran en el municipio de Sanxenxo, uno de los más ambiciosos de Galicia en esta campaña, ya que no solo cuenta con un número elevado de “playas sin humo”, sino que también ha adoptado esta decisión en algunos de sus principales arenales, y no en zonas de baño menos concurridas y populares, como han optado por hacer otros municipios de la comarca.

En España hay medio millar de playas sin humo, de las cuales casi la mitad se localizan en Galicia. A falta de que la Consellería de Sanidade actualice el censo de la Rede Galega de Praias sen Fume, el último registro contabiliza en la comunidad un total de 187 arenales distribuidos por 77 municipios de las tres provincias litorales en los que se recomienda no fumar.

La gallega es con mucha diferencia la autonomía con más zonas de baño “libres de humo”. De hecho, le sigue en esta lista a mucha distancia Cantabria, con 96 playas vedadas a los fumadores; en la Comunidad Valenciana hay 72; en Andalucía, 48; y en Cataluña, solo 19.

Las colillas tardan muchos años en descomponerse y tienen microplásticos que terminan en el mar

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Dentro de Galicia, O Salnés es una de las comarcas con más playas libres de humo, aunque esto se debe en gran medida a lo fuerte que ha apostado por ello el municipio de Sanxenxo, puesto que las demás localidades han sido mucho más timoratas con esta medida. Así, en el censo vigente en la actualidad (correspondiente a 2021) solo hay dos zonas de baño en O Grove, y ninguna en A Illa, pese a que ambos cuentan con un buen puñado de arenales.

Concello a concello

El Ayuntamiento de Vilagarcía solo cuenta con una “playa sin humo”, la de A Compostela, que es, además, una de las dos con bandera azul de que dispone esta localidad. En O Grove, los bañistas no deberían fumar si acuden a Area das Pipas o Area Grande. Se trata de dos de sus principales playas, pero no figura en esta relación A Lanzada, que es uno de los buques insignia del turismo estival en toda Galicia.

En Vilanova, solo han incluido por el momento una zona de baño libre del humo del tabaco, y es la de Con da Mina, situada en el entorno de O Terrón.

Cambados sí ha declarado “playas sin humo” la práctica totalidad de sus pequeños arenales. Así, esta mal visto encender un cigarrillo en el islote de San Sadurniño, en O Facho y As Saíñas, estas dos últimas localizadas en la parroquia de Castrelo.

Sanxenxo es el municipio que más ambicioso ha sido en este programa cuya finalidad es doble: por un lado, proteger la salud de los no fumadores, evitándoles la exposición prolongada al humo de los cigarrillos de los demás bañistas; y, por otro, evitar los daños medioambientales asociados a las colillas de los cigarros. Así, en Sanxenxo no se puede fumar en diez playas, siendo algunas de ellas de las más populares y concurridas. Se trata de A Panadeira, Silgar, Baltar, Caneliñas, Espiñeira (A Lanzada), Areas Gordas, A Lapa, Foxos, Nosa Señora da Lanzada y Magor.

Estas restricciones también se aplican en las zonas oficiales de baño de río, y de hecho está prohibido fumar tanto en el Umia a su paso por Cabanelas (Ribadumia), como en la desembocadura del Ulla, en el arenal situado junto al muelle de Catoira.

Está demostrado que el tabaco no solo es malo para la salud individual, sino también para la del planeta. Los filtros son de acetato de celulosa, un microplástico que tarda mucho en descomponerse -se estima que entre ocho y doce años-de ahí que cuando el bañista lo arroja al suelo o lo entierra en la arena sea muy fácil que termine en el mar y, de ahí, en la cadena trófica a través de los peces y mariscos que consumen los seres humanos.

Además, la Organización Mundial de la Salud (OMS) conmemoró el Día Mundial sin Tabaco de este 2022 haciendo hincapié en los daños medioambientales asociados a los cigarrillos, indicando que las colillas son un residuo muy tóxico para el medio y difícilmente biodegradable.

La Asociación contra el Cáncer alerta del tabaco en las terrazas

La Asociación Española contra el Cáncer (AECC) lleva tiempo trabajando para convencer a las administraciones de que amplíen el número de espacios públicos vedados al tabaco. Para la entidad, este tipo de medidas no solo deberían adoptarse en playas, sino también en parques, plazas o jardines. La delegación de A Coruña de la AECC, por ejemplo, reivindicó este mismo año que se prohíba fumar en todas las playas de la provincia. En Pontevedra, la Asociación contra el Cáncer ha logrado acuerdos para que la Universidade de Vigo o el Concello de As Neves declaren como “libres de humo” sendos espacios públicos de su competencia.

La entidad también está luchando para que se vete el tabaco en el parque de Castrelos, uno de los grandes pulmones del municipio de Vigo y lugar al que acuden diariamente cientos de niños y de deportistas. La técnico de Prevención de la delegación de Pontevedra de la AECC, Rebeca Castro, considera que el proyecto de las “playas sin humo” es positivo puesto que contribuye, “a desnormalizar el uso del tabaco”, y entiende que es una herramienta para conseguir en 2030, “la primera generación que nazca libre de humo”. Rebeca Castro también hace hincapié en el riesgo potencial del tabaco en las terrazas de los locales de hostelería, aún encontrándose al aire libre.

Apunta, al respecto, que hay estudios que indicarían que la renovación de aire no es tan rápida como se creía, y que se han encontrado numerosos restos de las partículas tóxicas del tabaco tanto a la entrada de los establecimientos como en las terrazas incluso cuando no hay nadie fumando. Las playas sin humo nacieron en Baiona en 2012, y año tras año se fueron incorporando a la red más municipios y arenales. La Xunta sostiene que el programa, “no tiene un fin recaudatorio, sino educativo, de promoción de la salud y de protección del medio ambiente, siendo su cumplimiento voluntario”. Eso sí, quedan excluidas de esta medida las terrazas de los locales.

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