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Susana Rey Rañó Responsable de Metalurgia de Fundiciones Rey

“El silicio es a la energía fotovoltaica lo mismo que el petróleo para la gasolina”

La firma vilagarciana es banco de pruebas del proyecto internacional SisAl Pilot

Susana Rey, en la mañana de ayer en las instalaciones de Fundiciones Rey en Rubiáns. Iñaki Abella

La empresa vilagarciana Fundiciones Rey, junto a su filial Rey Bronze en Cuntis, se ha convertido en banco de pruebas de un proyecto internacional llamado SisAl Pilot que busca la producción de silicio de calidad con bajo impacto ambiental. En la actualidad no existe ningún fabricante de esta aleación en España y tampoco en Europa, excepto una empresa del Reino Unido; su producción mundial se limita prácticamente a China. Así, la empresa gallega se ha incorporado a este proyecto para favorecer su lanzamiento a este nuevo y prometedor mercado. Una actualidad que Susana Rey Rañó conoce de primera mano como responsable de metalurgia y directora técnica de la firma vilagarciana.

– Hace escasas horas han estado en estas instalaciones investigadores de todo el mundo para conocer los avances de un proyecto pionero que tiene a Fundiciones Rey como base de operaciones. Háblenos de ello.

– Somos 21 socios en este proyecto con un presupuesto de 14 millones de euros. Hay empresas, centros tecnológicos y universidades de países como Sudáfrica, Noruega, Estados Unidos, Alemania, Francia, Grecia. Para nosotros es muy importante estar en este proyecto que nos permite avanzar en materiales para nosotros nuevos. Y también para dar un gran paso adelante en la economía circular que para nuestra familia es algo muy importante.

– Con el silicio como el objeto de deseo.

– El protagonista es el silicio. Es un elemento muy abundante en la tierra, pero muy difícil de extraer. Se utiliza para los microchips, pero uno de los usos más importantes es para las placas fotovoltaicas. Ese silicio es a la energía fotovoltaica lo que el petróleo para la gasolina. En Europa la forma de obtener el silicio es a través del carbón, pero ese es un proceso que emite CO2 que es muy perjudicial para la salud y para el medioambiente.

– ¿Cómo es ese proceso que llevan a cabo en Fundiciones Rey?

– Este proyecto trata de buscar una vía alternativa a esa producción utilizando el carbón. Para eso utilizamos otras materias primas que nos las dan los socios del proyecto y Fundiciones Rey se encarga de hacer las pruebas metalúrgicas. Recibimos residuos y fundimos cuarzo para obtener ese silicio sin emitir CO2.

– ¿Cómo un proyecto de esta envergadura recae en Vilagarcía?

– Con uno de los socios, Javier Bullón, que es un erudito en el silicio, ya nos conocíamos de trabajos anteriores y nos comentó si queríamos participar y aceptamos. El proyecto son cuatro años y llevamos casi la mitad del tiempo. En los últimos días vinieron varios de los socios internacionales a conocer los avances en un encuentros que organizamos entre Citmaga, el Instituto de Investigación y Tecnología Matemática de Galicia, y nosotros. El martes estuvimos en Santiago y el miércoles en Fundiciones Rey y en Rey Bronze donde hacemos las pruebas piloto.

Un momento de la visita de socios europeos del proyecto de tratamiento del silicio a las instalaciones de Rubiáns.

– Estamos hablando de avanzar en un terreno en el que China es prácticamente el único productor. Palabras mayores.

– Queremos quitar esa hegemonía y hacerlo aquí en Europa y los resultados están siendo alentadores. Todavía estamos con pruebas piloto y aún está todo muy en ciernes para fijar una fecha de producción. Tampoco podemos precipitarnos ni marcarnos plazos.

– ¿Qué pueden suponer estos avances para una empresa como Fundiciones Rey?

– Es muy importante porque nos abre nuevos campos en nuevos materiales. Nosotros fundimos muchos materiales como hierro, bronce, aluminio y acero, pero el campo del silicio es nuevo para nosotros. Esto nos abre vías para nuevos negocios internacionales, pero de momento estamos probando y es absurdo pensar que nos puede deparar el futuro en este campo.

“La guerra nos pone en muy difícil situación”

– ¿Cuál es la realidad actual de en el difícil contexto actual en cuanto a materias primas debido a la guerra y como ha afectado?

– Está muy difícil. Nuestra materia prima más importante es el lingote de hierro y los máximos productores son rusos y ucranianos. La guerra nos pone en muy difícil situación y los precios están en un momento muy convulso, tanto de las materias primas como de las auxiliares y también de la energía. Solo nos queda trabajar mucho e intentar equilibrar los ejercicios.

– Llevan 78 años en Vilagarcía, pero ustedes parecen una empresa llena de futuro. ¿Cómo se presenta ese futuro?

– Al menos somos una empresa con ganas de intentarlo. Estamos en proyectos que nos obligan a seguir avanzando. Pero hoy en día, con la realidad internacional que hay, no se puede saber más allá de muy poco tiempo. Nos toca seguir trabajando con humildad, ganas y profesionalidad.

– Tienen una plantilla de aproximadamente 70 trabajadores, pero su sector es uno de los que no presenta facilidades a la hora de reclutar más personal.

– No es fácil encontrar trabajadores porque hay que formarlos aquí, in situ. En el País Vasco sí que hay formación para fundición con módulos de Formación Profesional, pero en Galicia no. Aquí la gente se forma aquí, en la propia empresa, y por eso también pasa muchos años aquí trabajando. Hay que formarse in situ y es muy difícil encontrar a gente con experiencia. Además, en su más amplia mayoría, nuestra plantilla es de gente de la tierra y eso hace que también tengamos una identidad muy importante con nuestro lugar.

Visos de futuro que implican una apuesta de riesgo

Luis Carlos Rey, gerente de Funciones Rey, también se manifestó al respecto de la posibilidad de abrir una vía de negocio en lo que se refiere a la aleación del silicio y el aluminio. Apuntó que “vemos un futuro interesante con el silicio, pero para llevarlo a cabo haría falta mucho dinero. Hay que estudiar la viabilidad porque es un proyecto tan interesante como ambicioso y un riesgo muy alto”. Otra cuestión que la empresa tiene por el momento aparcada es el posible traslado de Rubiáns a O Pousadoiro, donde dispone de un terreno de 20.000 metros cuadrados, “ahora, tal y como está todo y con unos márgenes tan bajos, ni nos lo planteamos”.

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