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Faro de Vigo

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Un corsé para asegurar los decrépitos árboles de los históricos parques vilagarcianos

La empresa especializada Arbogal inicia en la plaza de España los trabajos de tensado de ramas para evitar que se troncen | El estado de muchos ejemplares es deplorable debido a las podas extremas y raíces levantadas

Un operario de la empresa Arbogal realiza tareas de mantenimiento en los árboles de la plaza de España Iñaki Abella

Las probabilidades de que una rama de 300 kilos alcance a una persona en cualquiera de los parques históricos de Vilagarcía es muy elevada. Basta con mirar las estadísticas que cuantifican el peligro del arbolado, a través del método QTRA (Quantified Tree Risk Assessment), para ser consciente del elevado riesgo al que se exponen niños y adultos cuando atraviesan un centenario jardín, sobre todo en época de temporales.

Las heridas de las talas drásticas son muy visibles en los árboles de los parques vilagarcianos. | // I.ABELLA

Operarios de la empresa especializada Arbogal, de Poio, iniciaron ayer en la plaza de España de Vilagarcía los primeros trabajos para asegurar los ejemplares de más riesgo. Emplean tirantes con los que se trata de buscar la mayor estabilidad de ramas huecas y enfermas por la presencia de hongos, y especialmente por el paso del tiempo. Y es que bajo las ramas de la plaza de España “pasa una persona cada tres minutos; el riesgo es muy alto”.

El diagnóstico principal es “vejez”, sinónimo de achaques y por tanto de debilidad. “Haremos todo lo posible por conservarlos, pero los problemas están ahí”. Lo explica sin ambages Faustino Meis Veiga, avalado por 25 años de experiencia y actuaciones en parques y jardines públicos y privados de toda España.

Su empresa, Arbogal ha sido elegida para actuar e informar del estado fitosanitario de dos centenares de árboles y advertir de los riesgos que entrañan para la población. Por ello realizarán una ficha individual que ayude a pronosticar su evolución para adoptar las medidas más correctas en cada momento, desde tratamientos fúngicos a podas y talas en último lugar.

Todos acaban cayendo

“El único árbol que no se cae es el que está en el suelo”. Una gran sentencia que se repite en cada congreso de expertos a la hora de establecer criterios de actuación sobre los parques de las pequeñas y grandes ciudades y que Faustino Meis saca a colación para subrayar que existen unos árboles más longevos que otros. En el caso de los plátanos como los de la plaza de España o Ravella, el 90% ha superado con creces sus expectativas. “Es una especie que alcanza su esplendor a los 25 años y a partir de ahí comienza a estar achacoso”, subraya. Un período vital que también se puede aplicar al pino piñonero o manso que también aparece como especie ornamental en los jardines vilagarcianos o el paseo del Puerto, donde hace tres semanas se derrumbó uno de los más portentosos. Otra especie a la que se presta atención son los cedros, si bien sus expectativas vitales rondan los 300 años, con la peculiaridad de su buena apariencia sanitaria. Robles o castaños son más resistentes pero han gozado de peor fama en las ciudades. Meis cree que si dieran señal de wi-fi habría más “pero dan oxígeno”, lo que parece importa a pocos.


De momento, el Ayuntamiento de Vilagarcía encomendó a la empresa un estudio detallado de los plátanos de la plaza de España, de Ravella y Rosalía de Castro. La próxima semana acudirán al parque de la playa de A Concha en donde unos 70 árboles muestran la fatiga de los años y las consecuencias de la ausencia de un plan de gestión arbórea adecuada.

“Es un problema general en los parques de toda España, aunque no todos los municipios abordan en serio el problema y cuando salta la alarma porque se produjo un accidente -como ocurrió en El Retiro-. Es entonces cuando se hacen podas extremas o se talan árboles sin discriminación”, explica Meis.

De ahí la conveniencia de un plan de gestión arbórea en todos los ayuntamientos de modo que cada árbol tenga su propio historial y en el que también se establezca un criterio específico para el conjunto del parque, que incluya todas las actuaciones realizadas en los últimos años.

Y es que a lo largo de los años ha habido intervenciones que han llevado a la situación de deterioro actual, que en muchos casos obligaría a la sustitución de ejemplares.

“Una buena poda es la que no se nota a simple vista"

Faustino Meis - Responsable de Arbogal

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El gerente de Arbogal cree que se han multiplicado las acciones inconvenientes durante años, como las podas extremas de los plátanos, una “moda” que ahora tiene graves consecuencias. “Una buena poda es la que no se nota a simple vista; no se pueden cortar las ramas casi hasta el tronco como se venía haciendo porque el árbol se debilita, aparecen hongos y luego oquedades que provocan una gran fragilidad”, explica.

Colocación de tensores entre las ramas de los plátanos de la plaza de España Iñaki Abella

Pero también las sucesivas urbanizaciones de paseos y jardines dañan estos espacios en los que el hormigón, las losetas y otros causan daños a las estructuras rediculares, por lo que las raíces de muchos árboles aparecen cortadas y otras al aire por lo que el árbol sufre y con mayores problemas de estabilidad.

“Son muchos los factores que influyen en la caída de un árbol, expone Meis, y no hace falta que llegue un fuerte temporal para derribarlo; en ocasiones varios vientos de 130 kilómetros por hora no lo derrumban pero otro de 80 si vira en otra dirección provoca que se resquebraje irremediablemente”, concluye.

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