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Faro de Vigo

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Mirador de Lobeira

Ambulancias para señoritos

Ambulancias para señoritos

¡Chínchese! Si a usted le da un infarto, una apoplejía, rompe aguas, o se estrella con su coche contra un muro, pues no pasa nada. Espere su turno, que mal será que no llegue una ambulancia de traslado asistencial, de esas que recorren los pueblos cargadas de enfermos que acuden a sus crónicos tratamientos, y no le deje un asiento.

O Salnés es territorio de segunda y, como tal, pues que se conforme con lo que tiene, desde un hospital, algunos centros de salud con personal cabreado, y clínicas privadas que hasta le facilitan una terapia de adelgazamiento o le proporcionan un set de cuidado de la boca, con blanqueamiento incluido, en cómodos plazos.

¿Para qué quieren una ambulancia medicalizada a la espera de que ocurra algo en la explanada de Rubiáns? ¡Menudo derroche de recursos!

Ha llegado el verano y esa ambulancia tiene que estar, obligatoriamente, donde “realmente” es necesaria, junto a la Dama de Silgar, esa escultura que se ha convertido en santo y seña de la Galicia chic, esa que no hace tanto recibió en loor de multitudes al emérito con Pedro Campos como anfitrión.

Allí, en la playa, es donde está el riesgo. Acuden miles de madrileños, de la jet, y algunos, hasta de Soria. Y ¿cómo no se les va a atender con todos los honores?, si llenan bares, restaurantes, hoteles, tiendas de Amancio Ortega, comercios de hinchables, pistas de pádel y hasta vuelan en parapente.

Esos sí que son necesarios para que la economía funcione, como está funcionando. ¡Que no les falte de nada!, por favor. Tengan en cuenta que allí, de donde vienen, tienen ambulancias de carreras a golpe de clic, o de Uber.

Y ustedes, vecinos de Vilagarcía, de Cambados, de A Illa, de Vilanova..., no dejan de ser unos simples vecinos de provincias, bueno de aldea y, cómo son rudos, pues si tienen que ir al hospital porque se han roto el fémur, o el corazón hace como que ni arranca, pues seguro que encontrará forma de llegar a las puertas de Urgencias aunque se andando.

No llamen a la ambulancia, simplemente porque no se la merecen. Y sea solidario con los que aterricen en otros hotelitos de O Salnés, que también quieren ir en camilla si les sucede lo que nadie quiere que les ocurra, pues la sanidad gallega no está para despilfarros.

Imagínense ustedes que un zaragozano o alguien de Bristol, por ser exótico ya que no son siquiera de la Unión Europea, enferma en Cambados ¡Eso sí que es un drama! Mal será que a la señora Lola, la que planta encorvada sus lechuguitas y tomatitos en Cornazo, le importe que su médico de referencia salga corriendo y la deje en consulta con el tensiómetro inflado estrangulándole el bíceps. Total, es un momentito nada más y hay confianza.

En esencia, llévense la medicalizada para Sanxenxo. Allí si que está bien, que los ingleses son muy blanquitos y el sol les es peligroso, bueno lo siguiente; que las fanecas pinchan puto dolor; que dicen que hay tiburones en las playas... Turismo de aventura, de puro infarto.

Y por eso, qué bien que tengan una ambulancia full a su disposición, la UCI a la vuelta de la esquina. Usted, señorito, se merece todo. Ya lo decía, con razón, Gracita Morales.

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