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Mónica Novas Psicóloga y fundadora de la “Caravana Morada”

"Por mucho que haya bebido una chica, si la otra persona hace algo que ella no ha consentido, es un abuso"

“Un ‘punto morado’ debe ser un lugar de seguridad, no basta con repartir unos folletos”

La psicóloga Mónica Novas, con dos banderines LGTB en primer término de la imagen. IÑAKI ABELLA

Mónica Novas (O Grove, 1978) es psicóloga y sexóloga. Trabaja desde 2012 con diferentes centros de información a la mujer (CIM), y es cofundadora de Asistogal, una consultora de Meis que ha puesto en marcha el proyecto de “Caravanas Moradas”. Se trata de un servicio para la prevención de las agresiones sexuales y la atención a las víctimas en eventos multitudinarios. No estuvo en la Festa do Viño Tinto do Salnés, en la que una menor de edad fue presuntamente atacada, por lo que no conoce este caso en concreto, pero su experiencia en fiestas similares le demuestra día tras día que toda prevención es poca.

–¿Qué papel desempeñan los “puntos morados” en eventos multitudinarios?

–Deben ser puntos de seguridad, no solo de formación. No basta con repartir folletos informativos, tienen que ser lugares en los que las víctimas puedan tranquilizarse, encontrar intimidad y anonimato. Y lo que estamos viendo en muchas fiestas es una carpa con una mesa. Un “punto morado” debe ir más allá del trabajo de sensibilización.

–¿Cómo se puede lograr que cale más el mensaje de que una relación solo es consentida si hay una afirmación expresa?

–Si una chica no dice que sí, se entiende que es un no. En ocasiones, puede no decir nada porque está asustada o porque bebió tanto que está bloqueada. Lo que hay que dejarle claro a una chica es que por mucho que haya bebido, o aunque haya consumido drogas, o aunque fuese ella la que empezó la interacción, si la otra persona hace algo que ella no ha consentido es un abuso.

"Antes de las fiestas, debería trabajarse en los centros educativos la educación afectivo-sexual y hablar con los jóvenes de los límites en las relaciones"

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–¿Qué hace dudar a una adolescente de dar el paso de denunciar una agresión?

–Duda si entiende que ha tenido parte de responsabilidad. También por vergüenza, o si le ha dicho a los padres que no iba a beber, y bebió. Antes de las fiestas, debería trabajarse en los centros educativos la educación afectivo-sexual y hablar con los jóvenes de los límites en las relaciones. Tienen que conocer los límites que no se pueden sobrepasar.

–¿Es partidaria de limitar el horario de ocio nocturno de los menores de edad?

–Los padres de ahora no sabemos establecer límites, y tenemos que hacerlo, pero también dar a nuestros hijos herramientas para que entiendan los riesgos que se van a encontrar en la calle, en una discoteca, que sepan detectar una situación de riesgo, porque una agresión puede producirse a las diez de la noche. Los jóvenes siempre van a intentar divertirse más, pero las nuevas generaciones de padres tienen que aprender a aguantar el tirón. Tampoco se trata tanto de las horas que está fuera el chico, sino de a dónde va.

Las declaraciones no permiten por ahora identificar al agresor de Barrantes

La Policía Judicial de la Guardia Civil de Cambados ha asumido la investigación de la presunta agresión sexual del pasado fin de semana en la fiesta de Barrantes. Pero, por el momento, las declaraciones que se han recabado son insuficientes para identificar a un sospechoso. Fuentes consultadas indican que se trata de un hombre joven, pero que al carecer de datos más concluyentes sobre su identidad todavía es muy complicado determinar si es menor de edad, como la chica que ha denunciado los hechos, y como se consideró en un primer momento.

La agresión se produjo durante la madrugada del sábado para el domingo en uno de los accesos al campo de la fiesta. Presuntamente, se perpetró en una zona apartada a la que habrían llegado víctima y agresor, y al aire libre, no en un vehículo, como se apuntó ayer. Tras conocer la denuncia de la víctima, la Guardia Civil envió patrullas de refuerzo a Barrantes -sobre las seis de la mañana había hasta cinco vehículos policiales- para tratar de identificar al autor de la agresión. No obstante, no fue posible, puesto que los datos aportados por algunas de las personas a las que se tomaron declaración no fueron lo suficientemente claros.

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