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Camareros en O Salnés: sueldos competitivos, pero poco descanso

La CIG afirma que hay empleadores que mejoran los salarios a cambio de la prolongación de jornada y el aplazamiento de descansos

Una terraza hostelera en Vilagarcía INAKI ABELLA DIEGUEZ

El Ministerio de Trabajo recomendó esta semana a los empresarios que se quejan de la falta de mano de obra en determinados sectores, entre ellos el de la hostelería, que paguen más y ofrezcan mejores condiciones laborales. En O Salnés, una comarca donde el peso de la hostelería es enorme, los camareros y cocineros cobran a menudo algo más de lo que establece el convenio colectivo del sector, pero en cambio descansan menos de lo que establece la normativa.

Anxo Lúa, del sindicato CIG, plantea que en la mayoría de establecimientos de hostelería de la comarca, “el personal sabe a qué hora empieza a trabajar, pero no a cuál termina”, y que en verano no es raro que encadenen jornadas de hasta doce o trece horas, con un breve descanso a media tarde. “Por lo general, el empresario trata de mejorar un poco las condiciones salariales del convenio, precisamente para compensar esos excesos de jornada”.

El convenio colectivo por el que se rige el sector en la actualidad es de ámbito provincial y se firmó en 2018. En estos momentos, las tres centrales sindicales mayoritarias y la patronal están negociando uno nuevo. En el documento que está en vigor actualmente, el salario de un camarero del escalafón más bajo es de 12.500 euros brutos al año. Los camareros de mayor rango pueden percibir hasta 17.000 euros al año, según el convenio.

Salario sin especificar

Un repaso rápido a uno de los portales digitales de empleo más populares de España, como es Infojobs, demuestra que, en efecto, hay negocios que mejoran sustancialmente las condicionales salariales para atraer personal. Así, un local de O Grove ofrece hasta 1.500 euros mensuales, y un hotel de Sanxenxo llega a los 1.800. Hay negocios en ese mismo portal que ofrecen hasta 21.000 euros de salario bruto anual. No obstante, en más del 70 por ciento de las ofertas de empleo no se especifica el salario, lo que parece sugerir que no será especialmente atractivo.

El representante de los hosteleros de O Grove en la asociación de empresarios Emgrobes, José Benavides, discrepa de la apreciación del Ministerio que dirige la gallega Yolanda Díaz. Sostiene que él paga unos 2.000 euros a los cocineros, y entre 1.500 y 1.600 al personal de sala, y que los salarios medios en la hostelería de O Grove se sitúan en esa horquilla. “El sector está pagando muy por encima del Salario Mínimo Interprofesional, y tampoco se hacen esas jornadas maratonianas de antes”.

Pero Benavides apunta que, en todo caso, no se puede culpabilizar solo a los empresarios de las condiciones laborales de sus trabajadores, “porque nuestra hostelería es muy precaria”. “O Grove funcionó muy bien algunos meses de este invierno porque había pocos restaurantes abiertos, de modo que la gente que había era suficiente para llenar los locales. Pero ahora que hay muchos más negocios abiertos, las noches dan pena”.

"Sin una industria fuerte, y con el nivel alto de desempleo que tenemos, los hosteleros se pasan el año esperando a que lleguen los turistas en verano”

Anxo Lúa - Sindicato CIG

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Anxo Lúa también es de la opinión de que la hostelería arousana no puede pagar mucho más porque no nada en la abundancia. “O Salnés carece de un sector industrial de peso que pueda arrastrar a otros sectores, como el comercio o la hostelería. Sin una industria fuerte, y con el nivel alto de desempleo que tenemos, los hosteleros se pasan el año esperando a que lleguen los turistas en verano”.

Para Lúa, camareros y cocineros empezarán a ganar más dinero en O Salnés cuando la industria se fortalezca, “y haya un número más elevado de trabajadores con posibilidad de gasto en la hostelería”.

Control sindical y formación, dos antídotos contra la precariedad

Anxo Lúa argumenta que en O Salnés son muy diferentes las condiciones laborales del personal de los grandes hoteles con respecto a las que tienen los trabajadores de los pequeños bares, cafeterías o restaurantes familiares. “Hay una relación directa entre la existencia o no de representación sindical y el cumplimiento de los derechos laborales”, arguye. Así, afirma que mientras en los hoteles sí existe cierta sujeción a lo que establece el convenio, en muchos negocios pequeños las horas extraordinarias trabajadas no se cobran, y en verano hay periodos largos sin ningún descanso semanal. En las empresas de entre seis y 29 empleados puede haber un representante sindical; y en las de 30 a 49, pueden ser tres los delegados.

Pero la realidad es que en las primeras de ellas casi nunca hay representación sindical. Esa es la razón de que, por ejemplo, “en los alojamientos más pequeños el cumplimiento de los derechos vuelva a decaer”. Una buena formación profesional de los trabajadores es otro antídoto efectivo contra la precariedad. La escuela de hostelería de la Mancomunidade do Salnés recibe año tras año tantas ofertas de trabajo para el personal que se está formando que estos tienen la posibilidad de escoger las mejores.

Hosteleros que van más allá del Grupo Nove y anuncian su intención de cerrar la cocina a las once de la noche

Los restaurantes del Grupo Nove causaron un gran revuelo hace un mes, cuando anunciaron su intención de cerrar las cocinas a la una de la mañana, para contribuir a una hostelería más sostenible. Pero son muchos los profesionales que opinan que incluso habría que cerrar antes. José Benavides, por ejemplo, anuncia su intención para este verano de abrir solo de una a siete de la tarde de domingo a miércoles, y de 13.00 a 17.00, y de 20.30 a 23.00 horas, de jueves a sábado. El grovense opina que la pandemia ha enseñado que, “menos es más”, y que es necesario mejorar los horarios de la hostelería. “Pero no solo por los camareros, también por nosotros. Yo tengo una hija pequeña y quiero tener tiempo para estar con ella”.

Carmen Germade, que es la directora de la decimotercera edición del Obradoiro de Hostalería de la Mancomunidade do Salnés señala que la mayor parte de las ofertas de empleo que reciben siguen planteando condiciones laborales poco atractivas, “pero estamos viendo que cada vez hay más empresas que ofrecen la posibilidad de hacer una jornada continua y que aseguran el disfrute de un día libre semanal. Poco a poco, los hosteleros empiezan a ofrecer unas condiciones un poco mejores, creo que vamos en la buena línea”. Al igual que Benavides y Anxo Lúa, Germade cree que si la hostelería trabajase bien todo el año, daría mejores condiciones.

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