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“La voz en mis manos” de Queco Fresco despierta en O Grove

Cada uno de sus poemas lleva al siguiente, relata su amigo Mata Huete

Queco Fresco con Mata Huete en la presentación del libro. | // T.H.

El poeta grovense Queco Fresco presentó en su localidad “La voz en mis manos”. Lo hacía en abarrotada Sala das Cunchas que, para la cita, contaba con la presencia de Antonio Mata Huete, periodista, escritor y poeta toledano, autor del prólogo del libro y que se desplazaba ex profeso para participar en la puesta de largo de este poemario. Un Mata Huete que tiene en su haber diversos galardones literarios, entre ellos el “V Certamen Literario Sancho Panza” en la comunidad manchega, y poemarios como “Ecos del desasosiego” o “Palabras imposibles”, entre otros.

El acto contó además con la voz de Maricarmen Cacabelos y de Noemí Outeda que leyeron los versos de Queco Fresco, acompañados por la música de Laura Mazario y Óscar Moraña.

Un libro que no hace sino reafirmar el tránsito del balonmano a la poesía de un Francisco Fresco Caamaño (“Queco”) que, con los 57 años cumplidos entonces, se atrevió e empezar a visibilizar su otra vocación, un don natural que callaba desde la infancia.

“La voz en mis manos” sale a luz con una portada diseñada por “Nekro” (Borja Fresco Costal, hijo del poeta), un ilustrador con estilo impactante que se inspira en el estilo barroco. En su haber trabajos para algunas de las mejores editoriales del mundo, y que acaban de asomar ahora en “Veneciafrenia”, última película de Álex de la Iglesia.

Antonio Mata Huete subrayó que la de Queco “es una poesía madura, con una musicalidad y cadencia que tiene mucho espelitre, que decimos los manchegos; esto es, como un escalofrío que te recorre la espalda”. Con respecto a los poetas Antonio Mata afirma que “no existen las musas, sino que lo que existe es predisposición a crear, pero ese arte, como para el pintor o el escultor, requiere del conocimiento de los elementos para alumbrar una poesía que debe emocionar, y que, a la par, debe ser también bella… Y cuando esos dos elementos se solapan, eso es poesía”.

Respecto al lector, el poeta manchego, advertía de que “un libro de poesía no es una novela”. Por esta razón brindaba un consejo para su lectura: “Siempre recomiendo, lo primero, leer el prólogo de un libro de poesía, que es el que te anticipa y pone en predisposición sobre lo que te vas a encontrar. A partir de ahí tocaría deshojar, esto es, abrir el libro al azar y leer el primer poema que te encuentras”. “Un poema -agrega- llevará a otro, y así el lector lo irá deshojando a su ritmo. La lectura, como para el poeta el crear, tiene que ser de momentos, de esos en que la mente de uno pide sumergirse en ello para emocionar”, aconsejó.

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