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"Irmandiña", la dorna meca que luce en Pasaia

Hizo la travesía de O Grove hasta la localidad vasca en cuatro días

La “Irmandiña” y sus cuatro tripulantes antes de zarpar rumbo a Pasaia el pasado sábado.

Será, junto con “O Piueiro” de A Guarda, una de las embarcaciones de mayor porte de la expedición gallega que participa en el Festival Marítimo de Pasaia entre los días 26 y 29. La dorna meca “Irmandiña” ya se encuentra en la localidad vasca después de cuatro intensas jornadas de singladura por mar con cuatro tripulantes a bordo. La travesía se inició el pasado sábado, a las 9.30 horas, momento en que la “Irmandiña” abandonaba el puerto de O Grove para poner proa hacia Fisterra, a donde llegaron con el viento en las velas. Fue en el fin del mundo donde realizaron una parada de varias horas debido a las condiciones de viento, que no eran nada favorables para acometer el reto del Atlántico y del Cantábrico. A las 21.00 horas del sábado, la dorna volvía a navegar y lo hacía sin parar hasta el muelle de Pasaia, a donde arribaba a las 23.00 horas del martes.

José Garrido, uno de los cuatro tripulantes de la “Irmandiña” , reconoce que tuvieron “buen tiempo casi toda la travesía, hubo algo de viento fuerte la primera noche, que nos cogió el inicio de una borrasca, pero viajamos tan solo con las velas de proa a seis o siete nudos; a partir de ahí, bajó el viento y comenzó a rolar, por lo que tuvimos que recurrir al motor auxiliar”. Su travesía fue mucho más tranquila que la del “Piueiro” que acabó en Malpica con una avería en el motor que tuvo que reparar para continuar viaje.

Aunque han regresado todos a O Grove, lo cierto es que el próximo jueves estarán de nuevo en la localidad vasca para dar a conocer la navegación tradicional de las costas gallegas, y sobre todo, su gran cantidad de tipologías, como es el caso de la “Irmandiña”, una réplica de una dorna meca de la que tan solo se conservan dos ejemplares, ambos pertenecientes a la asociación grovense. El regreso, apunta Garrido, “lo haremos por etapas y con calma, deteniéndonos en diferentes puertos, ya que no tenemos una fecha de llegada marcada”.

La historia de las dos dornas mecas que se conservan es la del empeño de un grupo de personas en recuperar el patrimonio marítimo de una localidad como es O Grove. Este tipo de embarcación, que fue bastante común en la dársena de O Grove durante siglos, desapareció a finales de los años 50, con la llegada del motor. Durante 40 años no hubo un solo vestigio de ellas, hasta que, a principios de los 90, un grupo de grovenses decide dar el paso para recuperarlas.

La tipología de la dorna meca desapareció a finales de los años 50, pero consiguió recuperarse a través de fotografías y testimonios en los años 90

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Sin ningún tipo de referencia, se recurrió a los recuerdos de marineros que habían navegado en ellas, fotografías que se conservaban en álbumes familiares y a la memoria de varios carpinteros de ribeira que fueron plasmando las líneas maestras de esta embarcación. En 1995 salía de Astilleros Garrido la “Dorna Meca”, que daría nombre a una asociación, y en 2003 se construiría en el mismo lugar la “Irmandiña”.

Entre las características que hacen diferente a la dorna meca del resto de tipologías destaca el hecho de contar con una proa más lanzada, popa más ancha y llevar tapas de regala. Cuentan con más puntal que una dorna convencional y estaban diseñadas para la pesca de la sardina o para trasladar nasas. Su tripulación mínima puede ser de cuatro o cinco personas, aunque tiene capacidad para más.

Una réplica nacida para cruzar el Atlántico


La “Irmandiña” nació como parte de un reto, el de cruzar el Atlántico a vela, utilizando los métodos tradicionales de navegación. La idea se gestó a principios de siglo y todo estaba preparado para que se llevase a cabo, incluso la embarcación, que se construyó en el Astillero Garrido de O Grove. Sin embargo, la decisión de varios patrocinadores de echarse atrás en su apoyo acabó provocando que se suspendiese el proyecto. Después de eso, estuvo cedida varios años en A Illa, a la asociación cultural e deportiva Dorna, pero desde O Grove se decidió que regresase a su tierra natal. Se le hicieron varias modificaciones, pasando de vela de relinga a aparejar con cangreja y se le instaló un pequeño motor para garantizar la seguridad en la navegación. Desde entonces no ha parado de navegar por la ría de Arousa y haciendo travesías mucho más largas, como la que realizaron dos de los integrantes de esta expedición a Pasaia, que cruzaron el Atlántico desde Saint Nazaire, en la Bretaña francesa hasta San Vicente de O Grove, con una única parada en Sada.

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