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El COVID ya se ensaña de nuevo con los municipios de O Salnés

La incidencia acumulada se dispara en Vilagarcía por encima de los 250 casos por cada 100.000 habitantes

Un arousano participa en uno de los cribados que se hicieron en Vilagarcía. | // IÑAKI ABELLA

El COVID-19 no ha desaparecido con el adiós de las mascarillas en interiores, ni mucho menos. Los datos más recientes del Sergas indican que buena parte de la comarca de O Salnés vuelve a estar en riesgo muy alto de propagación de la enfermedad, según los parámetros definidos por el Consejo Interterritorial de Sanidad.

Así, en Vilagarcía y otros cuatro municipios de la comarca, la incidencia acumulada a siete días ya supera los 250 casos por cada 100.000 habitantes, y si se mide a 14 días, la incidencia supera el medio millar de positivos por cada 100.000 personas.

Oficialmente, las cifras de contagios están muy lejos de los máximos históricos que marcó la sexta ola, coincidiendo con la llegada de la variante ómicron, pero hay que tener en cuenta que en estos momentos no se le está realizando la PCR a muchos positivos.

La gerencia del área sanitaria Pontevedra-O Salnés comunicaba ayer que hay 1.588 casos activos entre los dos distritos sanitarios, lo que supone siete más que en la víspera. En lo que se refiere a las tasas de hospitalización, hay 73 pacientes ingresados en planta “con” o “por” COVID, de los cuales 13 están siendo cuidados en el Hospital do Salnés. La nota positiva es que solo hay una persona en la unidad de cuidados intensivos de Montecelo.

Para el día de hoy están citados a vacunarse casi 200 arousanos, entre adultos y niños

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El de Vilagarcía es uno de los municipios arousanos donde en estos momentos circula en mayor medida el virus, puesto que en la última semana se notificaron 127 casos nuevos, y un total de 280 en las dos últimas semanas.

Esto hace que la incidencia acumulada sea de 338 casos por cada 100.000 habitantes en una semana, y de 746 casos en dos semanas. En ambos parámetros, Vilagarcía se encuentra en riesgo muy alto de propagación de la enfermedad.

La situación es similar en O Grove, Vilanova o Sanxenxo. En el primer caso, la incidencia acumulada a dos semanas es de 673 infecciones por cada 100.000 personas, de modo que supera con mucho el umbral de riesgo muy alto a 14 días vista, que está establecido en medio millar de contagios por cada 100.000 vecinos. En Vilanova, la incidencia a 14 días es también de las más altas de la comarca, al situarse en 753 casos por 100.000 personas, tras detectarse 78 infecciones.

En Cambados, el nivel de riesgo por ahora es menor, pero en las dos últimas semanas se detectaron 58 casos nuevos. En Ribadumia se hicieron 13 diagnósticos en las dos últimas semanas; en Meaño, 25; en Catoira y A Illa, 20, respectivamente; en Valga, 39; y en Meis, 18.

Dos fallecidos

En el transcurso de la pandemia han fallecido en el área sanitaria de Pontevedra y O Salnés 284 personas. Los dos últimos decesos se produjeron entre el martes y el miércoles. Se trata de sendos hombres, de 71 y 80 años que, según el Sergas, tenían enfermedades previas a su infección de COVID.

Entre tanto, el área sanitaria mantiene abierta la campaña de vacunación, y para la jornada de hoy viernes ha citado en el Hospital do Salnés a 110 personas de entre 30 y 69 años, para que reciban la tercera dosis del suero; y a 80 menores de 12 años. Los mayores irán por la mañana, y los niños en horario de tarde. Los convocados han recibido una llamada telefónica o un mensaje con la cita.

El Hospital mantiene el control de acceso y sobre las visitas

El progresivo decaimiento de las restricciones se nota en menor medida en los centros sanitarios. En el Hospital do Salnés, por ejemplo, todavía hay control de acceso a la entrada del centro, con toma de temperatura corporal, y solo se permite el paso de un acompañante por paciente. En lo que respecta a las visitas de las personas ingresadas, solo se autorizan dos por paciente, y han de ser siempre las mismas personas. Otras medidas que se mantienen son el aislamiento preventivo de los nuevos ingresados, a los que se les hace una PCR antes de acomodarlos en una habitación compartida. Si la prueba es positiva, son derivados a la planta COVID (la tercera), y si da negativo, a la que corresponda por su patología. Las PCR se envían por taxi o servicio de mensajería al laboratorio de Pontevedra, y los resultados se conocen en unas pocas horas. Solo se demoran un poco más cuando la muestra se envía a última hora de la tarde, pues ya hay que esperar a la mañana siguiente para conocer el resultado.

Lo que sí se ha suprimido en el Hospital do Salnés es el doble circuito en el servicio de Urgencias, para diferenciar a los pacientes con síntomas compatibles con el coronavirus de los demás. Ahora, todos pasan por el mismo triaje. En la planta COVID, que cuida ahora mismo a 13 pacientes, conviven aquellos que han sido ingresados por otras dolencias, pero que también dieron positivo en COVID, con aquellos otros que están sufriendo unos síntomas más severos de la enfermedad. En lo que respecta al centro de salud de San Roque, en Vilagarcía, el servicio de Urgencias sigue manteniendo sus protocolos, que obligan a la mayoría de los pacientes a esperar en la calle. Para ellos, se han instalado unas sillas de plástico pegadas a las paredes exteriores del edificio.



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