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Faro de Vigo

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Tres décadas acercando los mamíferos marinos a la sociedad

Cemma, treinta años velando por el medio marino

Alfredo López forma a los voluntarios antes de proceder al rescate de tres delfines atrapados en A Toxa, el pasado mes de noviembre. Noe Parga

Hace tres décadas, cuando eso del ecologismo, el conservacionismo, la ornitología y experiencias similares apenas tenían como referencia los documentales de La 2 de TVE y la trayectoria de una eminencia como Félix Rodríguez de la Fuente, nacía en O Grove la Coordinadora para el Estudio de los Mamíferos Marinos (Cemma).

Desde entonces, la entidad que preside Alfredo López no ha dejado de preocuparse por el medio marino y, muy especialmente, por los delfines, cetáceos, tortugas, focas y demás animales necesitados de ayuda, ya sea porque están enfermos o porque han varado en la costa.

Tras participar en cientos de operaciones y rescatar a decenas de animales, la Cemma hace un balance que, lógicamente, solo puede calificarse de positivo, ya que sin su labor habrían sido muchos, e importantes, los daños sufridos por el medio marino y sus moradores en la costa gallega.

Quién no ha oído hablar de sus espectaculares operativos de rescate de delfines, sobre todo en aguas de A Toxa, o de la recuperación de lobos marinos heridos que fueron localizados al borde de la muerte a lo largo de la costa gallega.

Una labor, conviene recordar, estrechamente relacionada con la Red de Varamientos de Galicia, que gestiona la propia Cemma de acuerdo con la Consellería de Medio Ambiente, lo cual implica un trabajo duro de rescate, recuperación y suelta de animales.

Formación para 20.000 personas

Esta labor, procede añadir, se complementa con una ambiciosa acción formativa y divulgativa de la que se beneficiaron más de 20.000 personas y en la que se integran, por ejemplo, los “embarques participativos”, mediante los que dar a la población la posibilidad de observar, conocer y estudiar a los mamíferos marinos presentes en Galicia.

Como también forman parte de ese proyecto divulgativo las charlas impartidas a pie de playa, para formar a los usuarios en general y a voluntarios dispuestos a participar en misiones de rescate, así como las explicaciones ofrecidas en colegios e institutos para concienciar a los jóvenes sobre la necesidad de preservar el medio marino y proteger sus especies.

Tres delfines atrapados en A Toxa

Tres delfines atrapados en A Toxa Manuel Méndez

9 de mayo de 1992

Todo esto es solo una pequeña parte del trabajo desplegado por la Cemma desde que aquel 9 de mayo de 1992 “un grupo de personas, a título individual, junto a representantes de grupos ecologistas, firmamos el acta fundacional de la Cemma en O Grove, poniendo así en marcha una andadura que abría muchas expectativas en lo referido a conservación marina y educación ambiental”, resaltan en la propia entidad.

El esfuerzo valió la pena, porque ahora podemos decir que empezamos a saber algo de la fauna marina amenazada en Galicia

Alfredo López - Director de Cemma

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Donde no se olvidan que el germen de aquel proyecto estuvo en un esqueleto de ballena azul estudiado en la Universidade de Santiago en el año 1990.

7.416 varamientos

Desde entonces, la trayectoria de la Cemma queda perfectamente explicada y resumida si se dice que prestó asistencia en 7.416 varamientos, “entre los cuales fueron detectados 510 ejemplares varados con vida”.

En la mitad de los casos, la mayoría cetáceos, se procedió a liberarlos directamente, mientras que 182 animales tuvieron que ser ingresados para su recuperación, sobre todo focas y tortugas marinas, lográndose recuperar y devolver al mar a más del 70%.

Todo ello, procede recordar, gracias a la colaboración de entidades como el Acuario O Grove y el Instituto Gallego de Formación en Acuicultura (Igafa), dos de los centros que, a lo largo de estas tres décadas, ejercieron como hospitales en los que salvar a lobos marinos y tortugas.

Huesos de ballena en el museo de la isla de Sálvora. M. MÉNDEZ

Asimismo, la Cemma desplegó “campañas de monitorización costera” entre 2003 y 2011, en las que se emplearon 2.275 horas, dando como resultado 794 avistamientos de siete especies de cetáceos.

Abundando en ello, la entidad conservacionista resalta que “las campañas marítimas ofrecen un resultado de más de 62.000 kilómetros navegados en más de 6.500 horas, en las que se registraron unos 2.200 avistamientos de quince especies”.

Fotoidentificación

A esto hay que sumar el balance de las campañas de fotoidentificación de delfines, en las que “se recorrieron más de 16.000 kilómetros durante más de 1.500 horas, con un resultado de 500 avistamientos”.

Una imagen promocional de los "embarques participativos" desplegados por la Cemma a bordo del barco “Chasula. | // CEMMA

De este modo fue posible obtener de decenas de miles de fotografías que “permitieron identificar más de 500 aletas diferentes”, las cuales vienen a ser algo así como la huella dactilar de los humanos.

Gracias a esa base de datos y la comparación de las imágenes obtenidas, la Cemma incluso logró hacer un seguimiento de algunos de los animales durante más de 20 años.

Añade la Cemma que en este período “fueron registrados más de 6.500 avistamientos en el mar". La mayor parte fueron cetáceos, con un claro predominio de delfines mulares (arroaces) y ejemplares de delfín común, pero también con una notable presencia de marsopas y ballenas, incluidas la blanca y las orcas.

En definitiva, que fueron tres décadas de un esfuerzo enorme. Pero “valió la pena, porque ahora podemos decir que empezamos a saber algo de la fauna marina amenazada en Galicia”, aunque también es cierto que “cuanto más sabemos, más interrogantes surgen”, asume el equipo de Alfredo López.

Exposición en el aula de naturaleza de Monte Siradella (O Grove)

Quienes quieran saber algo más sobre el proyecto de la Cemma, pueden acercarse al centro de interpretación de la naturaleza de que dispone la Xunta en la cima del Monte Siradella (O Grove), ya que en esas instalaciones se ofrece este mes y el que viene una exposición conmemorativa de ese 30 aniversario de la Cemma.

La muestra, por cierto, sirve también para recordar la primera exposición organizada por el colectivo en esa misma de naturaleza, en el año 1994.

 

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