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Faro de Vigo

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El buceador desaparecido estaba atrapado por un pie a dos metros de profundidad

La llamada de un vecino a un policía local grovense desencadenó el dispositivo de búsqueda

Un agente, frente a la zona donde apareció el cuerpo del vilagarciano. | // IÑAKI ABELLA

Atrapado por un pie, a la altura del tobillo, y a una profundidad de entre dos y tres metros. Así localizó sobre las 11.30 horas de ayer un buzo de la Guardia Civil a Adolfo Luis Osorio González, el vecino de Vilagarcía de 44 años que llevaba varios días en paradero desconocido, y que según todos los indicios murió el lunes, mientras practicaba pesca submarina en Punta Carreiro (O Grove).

Guardia Civil y Policía Local custodian el cuerpo del pescador aficionado. | // IÑAKI ABELLA

El cadáver apareció cerca de la boya, que fue avistada a última hora de la tarde del jueves, que es cuando se activó el dispositivo de búsqueda. Junto a ella había una red con un pulpo ya en descomposición, que el fallecido habría capturado antes de sufrir el contratiempo que terminaría costándole la vida. Estaba próximo a la costa, en una zona muy rocosa, y donde las corrientes pueden llegar a adquirir cierta fuerza por ser mar abierto.

Una vez recuperado el cuerpo, y trasladado a tierra, se esperó la llegada del equipo judicial para proceder al levantamiento del cadáver. Este se produjo en torno a las 12.30 horas, momento en el que los restos mortales de Adolfo Luis Osorio fueron trasladados al Instituto de Medicina Legal de Galicia (Imelga), donde se le practicará la autopsia.

El examen forense permitirá confirmar definitivamente que el fallecido es el dueño del coche que llevaba cuatro días aparcado en O Carreiro cuando un vecino alertó a la Policía Local grovense, así como las causas del deceso.

Desaparecido el lunes

A las seis de la tarde de anteayer jueves, un vecino marcó el número de teléfono particular de un agente de la Policía Local de O Grove, que estaba precisamente de guardia en ese momento. Le comunicó que había un coche estacionado en O Carreiro desde el lunes, lo cual era muy extraño. Además, el jueves había aparecido con una ventanilla rota, señal de que alguien la había forzado para robar y de que el propietario del vehículo aún no había regresado. El hombre temió inmediatamente que el dueño del coche estuviese en apuros, y llamó a la Policía Local.

La patrulla se desplazó hasta O Carreiro, y comprobó que, en efecto, la situación no era tranquilizadora. Alguien había visto al hombre bajar al mar el lunes, con el traje de buceo, pero nadie le vio regresar más tarde. Dentro del turismo había ropa apilada, que probablemente pertenecía al desaparecido, y la documentación del dueño del coche, un vecino de Vilagarcía.

En primer término, el vehículo del buceador, cuando fue localizado en la playa de O Carreiro INAKI ABELLA DIEGUEZ

Los agentes de O Grove, temiéndose lo peor, dieron aviso a sus compañeros de la Policía Local de la capital arousana, que se desplazaron a la vivienda del dueño del coche, situada en Arzobispo Gelmírez, en pleno centro de la ciudad. Pero allí no encontraron a nadie. Tampoco fueron capaces de localizar a familiares directos suyos, puesto que sus padres ya fallecieron hace algún tiempo.

En ese momento, la policía grovense decidió dar aviso al 112 Galicia, momento en el que se activó toda la maquinaria para tratar de localizar al dueño del coche. Fueron movilizados equipos por tierra, mar y aire de Salvamento Marítimo, Emerxencias de O Grove, la Guardia Civil y la propia Policía Local. Y el dispositivo no tardó en dar sus frutos, pues a última hora de la tarde se avistó la boya que presuntamente había empleado el buceador para marcar su posición bajo el agua, así como un pulpo muerto atrapado en una red. Este hallazgo permitía afinar mucho más la búsqueda, y se acordó que el viernes por la mañana se incorporaría a esta tarea un equipo del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil.

Localizado pronto

Los GEAS realizaron la primera inmersión sobre las once de la mañana. No había excesivas esperanzas debido al tiempo transcurrido desde el lunes, y en la memoria de los servicios de emergencias estaba el caso de Manuel Cores Villanueva, el constructor de Ribadumia que había desaparecido a mediados de noviembre de 2021 mientras practicaba la pesca con caña desde costa en esa misma zona de O Grove, y cuyo cuerpo no llegó a aparecer. Sin embargo, en esta ocasión fue distinto, y apenas unos minutos después de sumergirse, uno de los buzos de la Guardia Civil localizó a Adolfo Luis Osorio, muy cerca de donde en la víspera se había encontrado la boya.

En el último medio año se han producido tres accidentes mortales en aguas de O Salnés. El primero de ellos fue el ya citado de Manuel Cores, que presuntamente perdió la vida tras caer al agua desde las rocas. El pasado Viernes Santo, una lancha de competición mató al oftalmólogo coruñés Juan Manuel Tábara Rodríguez, que estaba nadando en la playa de Silgar, en Sanxenxo. Esta semana, el mar se ha cobrado la vida de un vilagarciano que el lunes salió a disfrutar de una actividad que le gustaba -al parecer, era un habitual de la pesca submarina en O Carreiro-, pero que se vio sorprendido por un imprevisto fatal.

Operativo de búsqueda por el mar, en una zona muy rocosa INAKI ABELLA DIEGUEZ

Siempre deben ir al menos dos pescadores juntos

¿Es O Carreiro una zona especialmente peligrosa para la práctica de la pesca, tanto submarina como con caña desde la costa? Santiago Domínguez Bea, director de la escuela de buceo Bahía Sub, de O Grove, afirma que lógicamente hay más riesgos que en el interior de la ría, pero que “no es una zona excesivamente peligrosa”. “Todo depende de las condiciones meteorológicas de ese día. Hoy, por ejemplo (por ayer) el mar en O Carreiro está como un plato, pero los días de mala mar sí que es una zona mala”.

Domínguez Bea deja claro que él no conoce las causas concretas de los accidentes que causaron la muerte a Manuel Cores y a Adolfo Osorio, y que en consecuencia no puede hablar de los mismos. Pero sí aporta su visión general sobre la pesca deportiva.

Y está convencido de que muchos accidentes podrían evitarse. En primer lugar, Domínguez Bea defiende que los buceadores jamás deberían ir solos. “Como mínimo, deberían ir en parejas. Pero no vale que vayan juntos en el coche y que luego cada uno bucee por su lado. Lo que hay que hacer es que mientras uno de los dos está sumergido, el otro queda arriba mirando que no pase nada, y después se van alternando”.

Además, el gerente de Bahía Sub opina que la Xunta de Galicia debería conceder las licencias de pesca submarina después de un curso breve de formación, pues entiende que en la actualidad hay muchos aficionados que hacen inmersiones sin unos conocimientos técnicos mínimos sobre el manejo de la boya o los plomos.



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