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Faro de Vigo

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Obligan al Concello de Meaño a readmitir a una trabajadora despedida en 2019

La mujer encadenó varios contratos temporales desde 2002 | Su suerte se torció al sufrir una enfermedad cuando podía ser fija

El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia desestima el recurso presentado por el Concello de Meaño y le obliga a la readmisión de una trabajadora del Centro Rural Polivalente a la que se había cursado despido en mayo de 2019. Una trabajadora, cuya relación laboral se mantenía desde el año 2002, comenzando en la Escuela Infantil 0-3 años merced al Plan Labora, para luego ejercer como trabajadora del Servicio de Axuda no Fogar. Y en 2006, con la apertura del Centro Rural Polivalente de la tercera edad, pasó a asumir su trabajo como auxiliar de enfermería con los mayores del municipio.

La política del Concello a lo largo de todos estos años consistía en encadenar contratos anuales consecutivos, convocando así, al final de cada curso, un nuevo concurso. Un filo por el que debían pasar todo los trabajadores si querían ser designados para la renovación de empleo por un año más. Así las cosas, tal y como sucedió con otros trabajadores, esta trabajadora vino encadenando contratos con el Concello durante más de 15 años, sin haber sido reconocida en todo ese tiempo como trabajadora fija.

En la última convocatoria (febrero de 2019) cuando por un plan de estabilización de la plaza se jugaba la plaza indefinida, esta mujer sufrió una indisposición que le obligó a ausentarse, y que delataría una enfermedad grave. Al ser despedida, presentó reclamación y, como esta no prosperó, apostó por una demanda judicial reclamando su condición de indefinida por una plaza que fuera asignada a otro aspirante.

Tras el paso por la Audiencia Provincial, la demanda acabó en el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, que falló en favor de la trabajadora. No conforme, el gobierno local optó por recurrir el fallo. Y por segunda vez el tribunal acaba de dar razón a la trabajadora, declarando nulo el despido y obligando al Concello a abonarle el salario que dejara de percibir desde la fecha de despido. A su vez, al Ayuntamiento meañés se le imponen las costas por un valor de 1.500 euros.

Por lo de pronto, la trabajadora que acaba de recibir el alta médica, debe incorporarse al trabajo, si bien optó por hacer uso de las vacaciones correspondientes, para prolongar así el proceso de recuperación en el que se halla inmersa. Preguntada por lo vivido en relación a su situación laboral, reconoce que “desde 2006 he renunciado a entrar en las listas de la Xunta para trabajar en enfermería, porque me llenaba el poder trabajar con los mayores de Meaño”, dado su condición al ser natural ella del propio municipio meañés, lo que le facilita la conciliación.

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