Los vikingos miran al pasado

Catoira se empeña en salvar su arte rupestre

La expedición vikinga en el 
entorno de Fonte Gaiteira, 
ayer.   | //  FDV

La expedición vikinga en el entorno de Fonte Gaiteira, ayer. | // FDV / Manuel Méndez

Manuel Méndez

Manuel Méndez

El 3 de abril de 1955, Ramón Sobrino Lorenzo-Ruza, al que consideran “padre de la arqueología gallega”, fue “el primero en estudiar los petroglifos de Catoira”. Ayer, con motivo del aniversario de tal acontecimiento, el colectivo compostelano A Rula desplegó una actividad que permitió a a los catoirenses reencontrarse con sus orígenes.

De este modo, la asociación de padres de alumnos As Lombas, del colegio de Catoira, ponía en marcha una caminata que llevaba a los participantes por todo tipo de “corredoiras” y senderos de acceso a molinos, ríos, petroglifos y, por supuesto, al conjunto monumental de las Torres de Oeste.

Los expedicionarios, en la Alameda do Concello.   | //  FDV

Los expedicionarios, en la Alameda do Concello. | // FDV / Manuel Méndez

Al igual que visitaron el Centro de Activación Cultural (Cacto) allí instalado, que aspira a convertirse en uno de los espacios museísticos de referencia no solo del Ullán y las comarcas de O Salnés y Caldas, sino también de toda Galicia.

Los petroglifos Finca Tallariña, Barral, Pedra dos Nenos y As Torres constituían el destino principal, que no el único, de esta caminata de tres horas de duración y cinco kilómetros de longitud para la que se habían inscrito medio centenar de personas, completando en solo 72 horas el aforo que se había establecido.

El Cacto empieza a demostrar todo su potencial | FDV

Visitantes en el Cacto. / Manuel Méndez

Con la vecina Cristina Conde Escaloni como guía, los participantes pudieron conocer el simbolismo del arte rupestre que prolifera en el municipio y constituye uno de sus grandes atractivos culturales y turísticos.

Al igual que pudieron concienciarse de la necesidad de preservar esa riqueza, tal y como se encarga de recordar y reivindicar el BNG de la localidad en la moción que, como se explicaba ayer, elevará al próximo pleno.

La postura del BNG

Juan Castaño, su portavoz, fue otro de los asistentes a esa ruta de senderismo, en cuya organización colaboraron tanto el Concello como Protección Civil de Catoira y que acercó a vecinos de todas las edades a sus raíces celtas y vikingas.

Una propuesta, dicho sea de paso, desplegada a partir del mapa trazado por la asociación cultural Os Penoucos y su proyecto de patrimonio colectivo “obaixoulla.gal”, del que ya se informó en anteriores ocasiones en FARO DE VIGO.

Tanto ese colectivo como el Bloque consideran que “Catoira tiene una enorme riqueza en cuanto a arte campestre”, lo cual “puede constituir un importante motivo para animar a la gente a visitar y conocer nuestro pueblo”.

Un momento de la visita a las Torres de Oeste y sus joyas patrimoniales.   | //  FDV

Un momento de la visita a las Torres de Oeste y sus joyas patrimoniales. | // FDV / Manuel Méndez

Así lo explica el propio Juan Castaño cuando esgrime que tanto los petroglifos como las “mámoas”, los molinos de río y las Torres de Oeste “conforman un conjunto único que es necesario proteger y potenciar por todos los medios al alcance del Concello”.

Lo que quiere decir es que “hay que poner fin al abandono que padecen” algunos de estos elementos y valorizarlos a modo de atractivo turístico.

De ahí que proponga, por ejemplo, señalizarlos convenientemente, popularizarlos y protegerlos frente a amenazas como los incendios forestales.

Sin duda alguna, actividades como la ruta desplegada ayer, tendente a dar visibilidad a estos elementos de singular valor patrimonial, constituyen un espaldarazo vital para conseguirlo.

El Cacto empieza a demostrar todo su potencial | FDV

El Cacto empieza a demostrar todo su potencial | FDV / Manuel Méndez

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El Centro de Activación Cutural Torres de Oeste (Cacto) es una especie de museo interactivo centrado en la historia de Catoira y la huella que en este municipio dejaron los vikingos.

A pesar de su importancia y del rico contenido que encierra entre sus paredes, la instalación pasó desapercibida durante muchos años.

De un tiempo a esta parte no deja de reforzarse y darse a conocer, haciendo que la visita a este inmueble resulte de lo más recomendable.

La encargada del Cacto, Ana González, se ocupa de orientar a los visitantes y explicarles lo mucho que Catoira les puede ofrecer.

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