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Faro de Vigo

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Las ballenas azules vienen para quedarse (si las dejan)

El animal más grande del planeta ya no es un visitante ocasional

Una ballena azul en la costa gallega. BDRI

El Instituto para el Estudio de los Delfines Mulares (BDRI) presentó ayer telemáticamente las conclusiones del programa “Balaenatur”, financiado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y ligado a la presencia de las ballenas azules en Galicia.

El encargado de hacerlo fue su director, Bruno Díaz López. De su intervención se desprenden esperanzadores resultados. Los mismos que llevan al equipo científico dirigido por este doctor en Ecología por la Universidad de Burdeos a sentenciar que el animal más grande del planeta ha dejado de ser una especie ocasional en aguas gallegas, para convertirse en un poblador regular de las mismas.

Sin duda, algo que muy pocos podrían imaginar cuando hasta los años ochenta se les dio caza hasta casi aniquilarlas, expulsándolas de estas latitudes.

Un corredor marítimo de protección

Razón por la cual el BDRI propone que se tenga este regreso en consideración para hacer realidad “un corredor de protección para la ruta de alimentación de las ballenas azules y los rorcuales comunes en la costa de Galicia”.

Lo plantea al tiempo que advierte de la necesidad de “protegerlos frente a amenazas como la contaminación acústica”.

Lo cual es tanto como decir que “la pretendida instalación de plantas de energía renovables en la plataforma continental sería una forma de destruir toda esa recuperación de las ballenas azules que hemos podido observar en el último lustro”.

Un mapa en el que se muestra la zona de distribución de las ballenas azules localizadas. BDRI

Recuperación que parece quedar de manifiesto cuando a los datos obtenidos en 2020 y 2021 –con las dos ediciones del “Balaenatur” llevadas a cabo, al abrigo de la Fundación Biodiversidad–, se les añaden los estudios previos del BDRI, también centrados desde 2017 en la ballenas azules gallegas.

Cambio climático

Fruto de ese trabajo, el BDRI no solo llega a la conclusión de que las ballenas azules son una especie regular en Galicia, que además hay que proteger frente a la contaminación acústica, sino que destaca, igualmente, que el cambio climático está haciendo mella y puede provocar alteraciones significativas que afecten tanto a los mamíferos marinos como a las demás especies, incluido el ser humano.

En relación con esto, el doctor Bruno Díaz proclama que “el cambio climático es una realidad en Galicia”, lo cual queda patente en “el incremento de la temperatura media y otros parámetros” que, en buena lógica, “generan modificaciones en los océanos” que, por ejemplo, pueden acabar mermando la riqueza de alimento que actualmente propicia la llegada de los grandes cetáceos a la plataforma continental de la Península Ibérica.

"Es una realidad, no una casualidad"

“Lo que ponemos sobre la mesa son los resultados del ‘Balaenatur’ y los datos recogidos desde que localizamos la primera ballena azul en 2017, ya que en base a todo ello podemos concluir que la presencia de este animal en aguas gallegas es una realidad y no una casualidad”, insiste Bruno Díaz.

Una de las ballenas azules fotoidentificadas por el BDRI. Balaenatur

Lo hace cuando confirma “un claro aumento tanto del número de individuos vistos en nuestras aguas como de sus visitas regulares a nuestras aguas”, ya que gracias a la técnica de fotoidentificación se ha demostrado que algunos repitieron visita a las Rías Baixas en varias ocasiones desde 2017.

Así pues, “lo que en los primeros años podían ser simples especulaciones se ha convertido en una realidad”, demostrándose, como se indicó en FARO DE VIGO en tantas ocasiones, que las ballenas azules tienen querencia por las aguas gallegas.

Baste recordar que el año pasado el BDRI completó 18 avistamientos en los que contabilizó 32 ballenas azules y fotoidentificó a 21 de ellas, además de registrar 40 avistamientos de 116 rorcuales comunes.

Quiere esto decir que esos 21 ejemplares del portentoso mamífero marino ya tienen “nombre y apellidos”, formando parte de una base de datos compartida a nivel mundial a través de diferentes publicaciones científicas y plataformas de estudio y observación de los rorcuales.

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El BDRI completa otra exitosa temporada Manuel Méndez

Ejemplares desconocidos a nivel intenricomnal

Se da la circunstancia de que una de ellas había sido vista y fotoidentificada también en la Azores, pero las otras veinte “eran completamente desconocidas a nivel internacional, lo que nos lleva a concluir que son ejemplares que nada tienen que ver con los que habitualmente se observan en Canadá y otras partes del mundo en las que se realizan importantes muestreos de esta especie”.

Dicho de otro modo, que “es una prueba más de que las ballenas azules se están recuperando a lo largo de la costa de la Península Ibérica, y de forma muy especial en aguas gallegas”, sentencia el propio Bruno Díaz López.

Puede que a alguien lo crea una exageración, ya que identificar a una veintena de ballenas azules quizás parezca algo insignificante. Pero, en realidad, es un número “que empieza a ser muy importante, ya que supone el 5% de los ejemplares identificados en todo el océano Atlántico”.

Y, además, “que nosotros identificáramos 20 azules desconocidas no quiere decir que sean las únicas, ni mucho menos, sino que seguramente se trate de un porcentaje muy bajo de las que realmente acuden a nuestras aguas para alimentarse, ya que en el BDRI no podemos salir todos los días al mar ni podemos controlar toda la costa gallega, sino solo una minúscula porción de la misma”.

La riqueza de las aguas gracias al afloramiento costero

Dicho lo cual, de la presentación de resultados del “Balaenatur” se desprende otra conclusión relevante que puede considerarse la verdadera clave de la creciente presencia de ballenas, como es la riqueza de las aguas gallegas.

Demostrado está que la gran cantidad de nutrientes existente dentro y fuera de las rías, gracias al proceso de afloramiento costero, es el gran reclamo que atrae a estos cetáceos, puesto que se trata de especies migratorias que se desplazan en busca de alimento.

Así es el afloramiento costero. BDRI

“Por eso debemos insistir y enorgullecernos de la riqueza de las aguas gallegas; al igual que debemos hacer todo lo que esté en nuestras manos para que siga siendo así en el futuro”, espeta el director del centro de investigación asentado en O Grove.

Una riqueza, por cierto, que también parece prolongar el tiempo de estancia de las ballenas en Galicia, ya que el proyecto “Balaenatur” permite deducir que esta especie se alimenta en estas aguas desde primavera hasta el otoño.

“Hemos comprobado que acuden a la costa oeste española entre cuatro y siete meses, aunque podrían ser ocho o nueve, ya que en noviembre y diciembre las condiciones meteorológicas y oceanográficas nos impiden realizar las expediciones de control con regularidad, y posiblemente las ballenas sigan entre nosotros, aunque no podamos localizarlas”, termina Bruno Díaz

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