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La uva con IGP Barbanza e Iria puede expandirse en Valga

El municipio aspira a disponer de un polígono agroforestal

Vendimia de albariño en la comarca. Iñaki Abella

Hace unos meses el vicepresidente primero de la Xunta, Alfonso Rueda, anunciaba la creación de polígonos agroforestales en 71 ayuntamientos en los que la demanda de tierra agraria coincide con la superficie abandonada o infrautilizada en zonas de concentración parcelaria.

Daba así prioridad absoluta a la formación de esos polígonos agroforestales, que no son más que instrumentos para la recuperación y puesta en producción de tierras de buena capacidad productiva que, sin embargo, se encuentren en estado de abandono o infrautilización.

Se trata, en síntesis, de constituir áreas de explotación que garanticen la rentabilidad de esos terrenos “para seguir avanzando hacia un rural vivo y productivo, maximizando las posibilidades de nuestro territorio”, explicaba Rueda.

Ahora puede decirse que el Concello de Valga es uno de los más firmes candidatos, barajándose la posibilidad de crear un polígono agroforestal centrado en el viñedo y, más concretamente, en la expansión de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Barbanza e Iria.

Ámbito de influencia de la IGP Barbanza e Iria.

Así quedó puesto de manifiesto ayer, en el transcurso de una reunión telemática entre el conselleiro de Medio Rural, José González, la directora general de la Axencia Galega de Desenvolvemento Rural, Inés Santé, el director xeral de Defensa do Monte, Manuel Rodríguez, y el alcalde de Valga, José María Bello Maneiro.

Albariño, godello, treixadura, brancellado, caíño, loureiro y mencía

Las producciones máximas de uva admitida por hectárea en la Indicación Geográfica Protegida Barbanza e Iria son de 10.000 kilos para las variedades blancas y de 8.000, para las tintas.

Las primeras son el albariño, caíño blanco, godello, loureira (loureiro blanco o marqués), treixadura, albarín blanco o blanco legítimo, chenín blanco o agudelo y el torrontés.

Las variedades tintas admitidas son el brancellao, caíño tinto, espadeiro, loureiro tinto, mencía y Sousón.

Fue en ese encuentro donde se acordó “buscar una zona idónea para desarrollar un polígono agroforestal dedicado al cultivo de viñedo para la Indicación Geográfica Protegida Barbanza e Iria”.

Un viñedo de la comarca. Noe Parga

Se trata así de “poner en producción un área de tierra agroforestal con buena capacidad productiva que derivó con el paso del tiempo en un estado de abandono o infrautilización, recuperando de este modo la actividad agrícola de la zona”.

El conselleiro y el alcalde se comprometieron a trabajar al amparo de la Ley de Mejora de la Estructura Territorial Agraria de Galicia (Metaga).

Paralelamente, acordaron estudiar el modo de recuperar el territorio de una antigua mina, para valorizar la zona, y crear nuevas instalaciones para el personal del servicio de prevención y defensa contra los incendios forestales de Valga.

Desde Pontecesures a Porto do Son

La Indicación Geográfica Protegida Barbanza e Iria agrupa viñedos de los términos municipales de Boiro, Catoira, Dodro, A Pobra do Caramiñal, Pontecesures, Rianxo, Ribeira y Valga.

Como también de las parroquias de Camboño, Fruíme y Tállara, en el término municipal de Lousame; las parroquias de Iria Flavia y Padrón, en el municipio padronés; y las parroquias de Baroña, Caamaño, Queiruga, Ribasieira, San Pedro de Muro y Xuño, en Porto do Son.

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