Suscríbete

Faro de Vigo

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Quads y motos, una amenaza para los montes de O Salnés

Los comuneros ven como todo su trabajo acaba destruido por el paso de estos vehículos | Existen denuncias sobre su actividad

Daños provocados en una pista forestal por el paso indiscriminado de quads y motos en San Tomé.

Pistas forestales destrozadas, espacios reforestados dañados y un sinfín de problemas son los que se encuentran algunas comunidades de montes de la comarca de O Salnés debido al paso de vehículos a motor como quads o motos por aquellos lugares que no deberían utilizar. Este problema no es algo nuevo, pero sigue manteniéndose en el tiempo con mayor o menor intensidad sin que se encuentre una fórmula para solucionarlo.

Algunas comunidades de montes, como la de San Tomé en Meis o la de Sobrán en Vilagarcía, llevan años soportando este tipo de situaciones y han llegado a tener pequeños enfrentamientos con los conductores de los vehículos, enfrentamientos que han llegado a judicializarse. El presidente de la Comunidad de Montes de San Tomé, Francisco Casás, reconocía ayer que “tenemos muchas zonas de monte destrozadas por el paso de estos vehículos, algo que nos ha obligado a colocar cachotes de piedra en algunas zonas para evitar que pasen”. La Comunidad de Montes ha denunciado estos hechos, pero resulta muy difícil identificar a los responsables porque “ocultan las matrículas para evitar que se les pueda identificar, e incluso, han llegado a amenazarnos en más de una ocasión”. No solo los caminos sufren, sino que en San Tomé han llegado a dañar “una plantación de carballo americano y de especies frondosas, metiéndose por en medio de los árboles en una actitud de irresponsabilidad total”. También se han encontrado con daños importantes en la pista principal que atraviesa sus terrenos, “la habíamos arreglado de manera que pudiese pasar un coche, pero la han destrozado por completo”, lamentaba ayer Casás.

La de Sobrán lleva años lidiando con la presencia de quads y motos en el monte, a los que se ha sumado, en más de una ocasión, algún todoterreno utilizando zonas que no son de paso. Manuel Barcala, presidente de la entidad, apunta que “el gran problema es que no utilizan las pistas, que se lanzan por el medio del monte y labran por completo muchas zonas; eso acaba provocando, tarde o temprano, un problema en el terreno, especialmente cuando llueve, con desprendimientos que acaban afectando a todo el entorno en el que se encuentran”, explica. Esta misma semana, denuncia Barcala, se han encontrado “huellas de ruedas nuevas en el monte y, aunque la actividad es menor que hace unos años, lo cierto es que continúa”. Denunciar a estos individuos “es algo que hemos hecho, pero al no tener las matrículas, y suelen doblarlas hacia arriba para no ser identificados, resulta muy complicado sancionarles”. El verano es la época en la que más recorren los montes “infringiendo dos leyes, la de Montes y la de lucha contra los incendios, que prohíbe el paso de vehículos que puedan provocar algún tipo de chispazo, pero a la mayor parte de esta gente no les importa mucho”. La comunidad ha instalado cartelería informando de que está prohibida esa actividad en sus terrenos “pero suelen hacer caso omiso y, además, saben que no hay medios suficientes para controlarlos”.

En András, Vilanova de Arousa, el único punto en el que no se detectan las marcas de las ruedas por el monte “es en la subida al mirador, pero el resto de senderos y entornos que tenemos están dañados”, explica el secretario de la entidad, José Luis Tourís. La comunidad ha instalado vallas en muchas zonas para evitar el paso de los vehículos pero Tourís considera que “es peor, porque las acaban destrozando y provocando un coste muy alto para la entidad, o deciden meterse por otra zona y acaban dañando otro punto”. Los daños que provocan “son muy evidentes cuando hay lluvia, porque esos terrenos acaban siendo arrastrados o se inundan por el constante paso de esos vehículos”.

No todas las comunidades de montes tienen ese problema. Un ejemplo de ello es la de San Vicente de O Grove, donde el paso de vehículos a motor por el monte apenas es significativo. “Hemos tenido algún encontronazo muy esporádico, pero al encontrarse la mayor parte de nuestras propiedades en el Complexo Intermareal Umia-O Grove, cualquier vehículo que sea sorprendido en ellas sin permiso es duramente sancionado, algo que ha provocado que, desde hace años, los pilotos de quads y motos se lo piensen mucho”, explica Manuel Castro, presidente de la entidad.

Compartir el artículo

stats