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Faro de Vigo

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Los restauradores ven complicado retirar enteras las placas de los "caídos"

Iria López y Alejandro Pujales repasan con tiza los nombres de los listados para fotografiarlos y archivarlos

Después de retirar las placas, le tocará a la corona de la cruz falangista de la Parroquial. Noé Parga

Los restauradores Alejandro Pujales e Iria López comenzaron ayer con las catas en la fachada de la iglesia de Santa Eulalia, en el centro de Vilagarcía. Empezaron por las placas de los “caídos”, las cuales están introducidas en la pared menos de un centímetro, por lo que los expertos sospechan que están sujetas con grapas o pernos. “Si están ancladas con pernos lo más probable es que las tengamos que romper”, comentaba López mientras empleaba la cámara endoscópica que le regalaron sus hermanos por Reyes.

Alenjandro Pujales realiza catas en las placas. Noé Parga

No obstante los nombres de los miembros del bando nacional inscritos en las placas se archivarán. Los restauradores repasaron con tiza los nombres para ganar visibilidad, hacerles una buena fotografía frontal y digitalizarla para guardarla como documento. “Es parte de la historia”, apunta la experta.

Cronograma

Una vez retiren las placas de granito (enteras o no), le tocará el turno a la corona de la cruz, posteriormente a los brazos de la misma y después al eje vertical (cortándolo por tramos, de arriba hacia abajo). Para finalizar, se quitará la losa del suelo que reza “Por Dios, por España y su revolución nacional sindicalista”. En este caso se podrá desprender en una única pieza.

La inscripción de Primo de Rivera, en el aire

Sobre lo que todavía no hay consenso con Patrimonio es en la fórmula para eliminar la inscripción grabada en la fachada de “José Antonio Primo de Rivera”, encima de la cruz. “Hay varias posibilidades: rellenar las letras con resina, abujardar la piedra o la opción que es más agresiva pero a la vez más limpia, que es abrir un canal, quitar las letras de la forma más ajustada posible y realizar injertos de piedra. A esos injertos se les aplica una pátina para que no se note la diferencia”, explica la vilagarciana Iria López.

Iria López prueba su cámara endoscópica. Noé Parga

Restauración de la fachada

Una vez que retiren las placas y de la cruz (demás de cinco metros de alto), se procederá a la rehabilitación de la fachada. Aunque todos los elementos son de granito, tienen distintos acabados. Por ejemplo la pared tiene un acabado tradicional con bujarda y el pie de la cruz con cincel.

Lo que ya está asegurado es que se realizarán injertos de granito que van a seguir la sillería de la fachada para reducir el impacto visual. El objetivo es que la pared del templo regrese a su aspecto original, antes de que colocasen la cruz en homenaje a José Antonio Primo de Rivera y y las listas de los “caídos”. La próxima semana se incorporará al equipo un cantero.

Una actuación muy esperada que cumple la ley pero que levanta ampollas en la ultraderecha

La zona de trabajo en el exterior de la iglesia parroquial de Santa Eulalia de Arealonga está vallada por motivos de seguridad, aunque también ayuda a evitar interrupciones por parte de los curiosos más atrevidos. La retirada de la cruz falangista y las placas de los “caídos” da cumplimiento a la Ley de Memoria Histórica, por tanto es una actuación plenamente legal que debería haberse ejecutado hace años atendiendo a la fecha de aprobación de la norma (2007).

No obstante está levantando gran expectación en Vilagarcía, tanto por parte de los viandantes que pasan por la plaza de España como también en redes sociales. Entre los detractores se encuentra Vox Pontevedra, que ayer colgó en Twitter un vídeo en el que uno de sus miembros criticaba frente a la Parroquial la decisión tomada por el Concello de Vilagarcía, que calificaba de “atropello contra el cristianismo”. “Pronto se volverán a poner todas las cruces que estos sectáreos derriben. Se hará justicia”, concluye el vídeo. Por el contrario, los partidos de izquierda y colectivos como el Faiado da Memoria llevan años esperando por esta retirada. “Hay mucha gente que me está dando ánimos”, confiesa la restauradora Iria López.

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