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Faro de Vigo

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RESULTADOS DE LAS EXCAVACIONES EN EL CEMENTERIO EN BUSCA DE 18 REPRESALIADOS

Tres cuerpos hallados en la fosa común de Vilagarcía: su ADN se cotejará con once muestras de familiares

Los expertos explican a las familias de las víctimas las conclusiones de la exhumación | Serrulla apela a la prudencia pues los individuos “están incompletos y degradados”

La sede de O Faiado acogió ayer el acto para explicar los trabajos de la USC a las familias. Iñaki Abella

El equipo multidisciplinar formado por historiadores, arqueólogos, antropólogos forenses y genetistas que ha investigado la fosa común del cementerio municipal de Vilagarcía en búsqueda de dieciocho víctimas del franquismo regresó ayer a la ciudad para explicar a las familias de los represaliados el trabajo desarrollado hasta el momento. Los expertos hallaron en Rubiáns tres cuerpos (dos de hombres y uno posiblemente de mujer) que fueron trasladados al laboratorio del Imelga (Instituto de Medicina Legal de Galicia) en Verín y cuyo ADN (de ser posible extraerlo) será cotejado con las muestras tomadas hace un mes a once familiares. De ello se encargará la genetista Ana Mosquera, de la USC.

Una de las placas que dio la pista a los investigadores. Noé Parga

Aunque habrá que esperar a la obtención del perfil genético de los restos óseos y posteriormente a su comparación con las muestras de los familiares para conocer si existe parentesco, Fernando Serrulla, toda una eminencia en el campo de la antropología forense, apeló a la prudencia y no se mostró demasiado optimista.

Margarita Teijeiro animó a los asistentes a firmar en un libro para el recuerdo. Iñaki Abella

Sin signos de violencia y en posición primaria

Y es que los individuos localizados “están en muy mal estado, incompletos y muy degradados. No tienen signos de violencia [en el laboratorio se ha descartado que el orificio en el cráneo del esqueleto de la fosa 406 haya sido provocado por un arma de fuego] y están colocados en posición primaria, es decir, en posición funeraria, algo que no es habitual en los represaliados”, dijo Serrulla en la sede de O Faiado da Memoria en la que se celebró el acto.

El forense, que trabajó a pie de fosa con el resto del equipo durante el mes de noviembre, recalca que “el nivel estratigráfico es del 36, pero no estamos seguros de que sea el lugar de las personas que buscamos. Somos conscientes de la enorme dificultad de la intervención en esta fosa”, confesó, puesto que fue reutilizada a lo largo del tiempo y enterramientos de la Guerra Civil se mezclan con otros posteriores de los años 70 u 80.

El grado de parentesco

Además del mal estado de conservación de los cuerpos, otro inconveniente a la hora de trabajar con el ADN es el grado de consanguinidad de los familiares con los fallecidos; la mayoría son de nietos o sobrinos nietos, cuando lo ideal son relaciones directas de padres a hijos. “Cuánto más alejado genealógicamente, más difícil resulta el análisis genético”, aclaró el médico del Imelga, que ayer mismo tenía previsto entregar las muestras y los tres individuos al laboratorio de Genética de la USC. “Yo os llamaré personalmente por teléfono uno a uno para comunicaros el resultado, tanto si es positivo como negativo”, garantizó Serrulla.

Por su parte, Ana Mosquera explicó a los familiares que los restos óseos encontrados se analizan de forma individual para obtener su perfil genético antes de analizar las muestras. “La posibilidad de lograr resultados concluyentes desciende a medida que nos alejamos de parentesco”, incidió la genetista. No obstante se comprometió a “pelear con las muestras” y a usar marcadores genéticos que en un principio no están contemplados si es que fuesen “el último cartucho”. “Haremos todo lo que esté en nuestra mano pero no podemos prometer nada”, finalizó.

El historiador Rafael García, del grupo Histagra de la USC, detalló el trabajo de documentación previo a las excavaciones, como el acceso al libro de la fosa común del cementerio (con registros desde el año 36), a los libros de quintas, entrevistas con el último enterrador y la memoria oral. Destacó la “colaboración plena” del Concello de Vilagarcía. De hecho ayer el equipo se reunió con el alcalde Varela.

Exhumación de la única fosa común del franquismo documentada en Vilagarcía Foto: Noé Parga

Monedas del siglo XIX para el Museo de Pontevedra

Aunque los primeros días de excavación no se localizaron cuerpos de 1936, el hallazgo de unas placas de hierro fundido dio la pista a los investigadores para empezar a comprender el espacio. Fueron “de los mayores indicios”, calificó el arqueólogo Francisco Alonso Toucido.

La primera chapa encontrada fue la 480, que indicaba el número de enterramiento recogido en el libro de la fosa común (con unos 500 registros). El fallecimiento era de 1936, pero previo al golpe de Estado. “Nosotros buscábamos las 490 y 494, por lo que estábamos a diez números del objetivo”, que eran Eduardo Ferreirós e Inocencio Lamas respectivamente.

La tumba 480 contenía restos de madera de un féretro que los expertos atribuyen a un hombre adulto. En los pies había un ataúd de un bebé y la chapa. En otro punto encontraron la 483 movida, en posición secundaria. Los investigadores incluso excavaron entre sepulturas actuales, en “trincheras” de menos de un metro de ancho.

En algunos casos las tumbas más antiguas se solapaban con las de años posteriores, lo que evidencia que la fosa común fue “reaprovechada varias veces” a lo largo del tiempo, “una dinámica normal en grandes villas y ciudades”, dijo el arqueólogo. También se enterraban marineros, transeúntes y otras personas sin medios económicos o que nadie reclamaba.

Las excavaciones comenzaron por la superficie que rodea el monolito, pero se fueron ampliando hacia otras zonas, como las inmediaciones de la capilla, donde en un sondeo hallaron la placa 111 (o 3 en números romanos). “Las fosas estaban limpias. Seguramente se retiró a la gente de la fosa común para llevarla a un osario”, sospecha Toucido. Aunque solamente fueron localizados tres cuerpos susceptibles de ser alguno de los 18 buscados, se encontró numeroso material que se entregará al Museo de Pontevedra, como monedas del siglo XIX.

Fernández Prieto abre la puerta a una segunda fase

El coordinador del equipo del Plan Cuadrienal de Memoria Democrática de Galicia, Lourenzo Fernández Prieto, destacó que es la primera vez que se realiza un trabajo de estas características con carácter multidisciplinar y sufragado con fondos públicos, convirtiéndose Vilagarcía en pionera al acoger las primeras exhumaciones del proyecto.

También resaltó la cantidad de información obtenida con la búsqueda de los 18 represaliados, como que “los golpistas tuvieron mucho cuidado de borrar su rastro” a la hora de cometer los crímenes. “No hay nada que dignificar, sino recordar y traer a primer plano la memoria democrática. Las víctimas siempre fueron dignas”, enfatizó. El catedrático abrió la puerta a una segunda fase de excavaciones en primavera.

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