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Víctor Pedreira Crespo | Psiquiatra

“Se piensa que tristeza y depresión son términos sinónimos y no es verdad”

El Día Mundial de la Depresión pone el foco en una enfermedad que va en aumento

Víctor Pedreira.

Hoy se celebra el Día Mundial de la Depresión. Una enfermedad que está azotando cada vez con más fuerza a la sociedad. Víctor Pedreira, psiquiatra con más de 42 años de servicio, analiza la situación de una patología de la que nadie es ajeno.

– Ahora que tanto se habla de temas sanitarios, parece que enfermedades como la depresión han pasado a un segundo plano.

– No debería ser así, pero es cierto que la atención que requiere la pandemia y su gravedad postergó la normal atención al resto de las patologías. Eso demuestra que el sistema sanitario no estaba preparado. Se postergó el resto de la atención y también la psiquiátrica.

– ¿Cree que el COVID puede tener una incidencia en el aumento de cuadros depresivos?

– Hay una evidencia clara de mayor prevalencia de la depresión. Es algo derivado de la propia pandemia, del temor, la aprensión, la inseguridad… Sobre todo en las primeras fases de la pandemia generaba angustia e inquietud, factores que predisponen a la depresión. Si a eso le sumamos la falta de rutina en la vida ordinaria que supuso el confinamiento y las restricciones, tiene un precio que se paga. Hay un claro aumento de los cuadros depresivos y eso debería tener una relevancia sanitaria mayor. Tenemos que pensar que tras el COVID habrá un antes y un después en forma de aumento de la depresión.

Pedreira Crespo fue jefe del servicio de psiquiatría del CHOP durante 30 años. GUSTAVO SANTOS

– ¿Cómo se puede detectar una depresión real?

– Tendríamos que diferenciar conceptualmente. Hay tendencia a pensar que tristeza y depresión son términos sinónimos y no es verdad. La tristeza es un sentimiento a causa de una situación indeseable. Es algo normal. La depresión es más que eso. Es tristeza con muchos más síntomas que deben estar presentes. La depresión no es una enfermedad única. Existen dos tipos de depresión. Una es la que vamos a llamar reactivo-situacional que responde a factores psicosociales. Otras depresiones son biológicas.

Tras el COVID habrá un antes y un después en forma de más deprimidos

Víctor Pedreira - Psiquiatra

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– ¿En qué se diferencian?

– Las primeras se deben a factores del entorno, reactivos o situacionales. Influye la capacidad del sujeto para hacer frente a esa situación traumática. Las biológicas se deben a factores desconocidos pero en los que la herencia juega un papel importante. También el funcionamiento de neurotransmisores como la serotonina. Una menos disponibilidad condiciona una depresión biológica que debería ser abordada de una manera distinta. La reactivo-situacional debe ser enfrentada con tratamientos psicoterapéuticos, pero en las biológicas es evidente que el tratamiento tiene que ser biológico y los antidepresivos son indispensables con un buen uso.

– ¿Cuáles son los síntomas inequívocos?

Los síntomas no siempre son los mismos. En el caso de las depresiones biológicas se dan trastornos en el ámbito psicomotriz. Se tiende a un tono de voz muy monótono, mandíbula caída, desesperanza... Síntomas que llevan a un abandono absoluto que puede llevar a morir. Hay trastornos en el pensamiento, se lentifica, aparecen ideas delirantes que no se ajustan a la realidad. Se inculpa de cosas que no ha hecho como atentados o desgracias naturales. O la indigencia. Hipocondríaco. Todo ello conduce a un enorme riesgo de suicidio que es muchísimo menor en las depresiones reactivas que generan una tristeza normal tras un trauma. ¿Cuándo pasa a ser una depresión reactiva? Cuando la intensidad y la tristeza tenga una duración preocupante. Afortunadamente la depresión biológica solo afecta al 1% de la población, pero también es cierto que cuanto más estrictos sean los criterios para diagnosticar más porcentaje de personas pueden encajar en esa enfermedad.

Hay un 9% en hombres y un 17% en mujeres de riesgo de depresión

Víctor Pedreira - Psiquiatra

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– ¿Condicionantes como la edad, el sexo o incluso la época del año inciden en los datos?

– Influyen claramente. Por ejemplo, a partir de los 50 años es más frecuente la depresión. En el sexo hay factores biológicos, aunque no determinantes. Hay un 9% en hombres y un 17% de riesgo de depresión en mujeres. Los perfiles de la mujer y hombre deprimidos no son los mismos. Por ejemplo, las mujeres casadas se deprimen más que las viudas y las solteras y los hombres casados menos que los viudos y solteros.

“Hay que actuar contra un uso fraudulento de una enfermedad mental que puede llevar a la muerte”

– También es cierto que la depresión es una enfermedad no exenta de sospecha, sobre todo en cuestiones de índole laboral. ¿Cómo se debe gestionar eso?

– Efectivamente existe la sospecha. Creo que lo lógico es que el profesional que tenga que evaluar sea honesto y que se niegue a colaborar con un diagnóstico falso. Yo me he visto ante situaciones así y siempre he aplicado mi ética. Siempre he reivindicado que las autoridades hagan caso a mis informes y para eso tienen que ser informes fiables y objetivos. El profesional es el que tiene que decirle al paciente que para el problema que tiene en el trabajo que busque otro tipo de solución y no la del diagnóstico depresivo. No apoyarse en ese comodín. Eso es devaluar la profesión. También puede haber el caso contrario el que no quiera coger la baja por no aceptar su problema. Hay que reconocer que la depresión nos puede afectar a todos. Los negacionistas de la enfermedad mental también son vulnerables y pueden enfermar. Hay que actuar contra un uso fraudulento de una enfermedad que puede llevar a la muerte.

– ¿Cómo esta nuestro sistema sanitario en cuanto a salud mental?

– No está bien. La situación epidémica demostró que nadie puede hablar demasiado alto sobre la salud del sistema sanitario. En el ámbito de la salud mental en Galicia todo está muchísimo peor. El único plan de salud mental en Galicia se estableció en 2006 y duró tres años. Era la única comunidad que nunca había tenido un plan de salud mental y con una de las ratios más bajas de profesionales de psicología, psiquiatría y enfermería. A partir de entonces en 2012 salió un decreto de sostenibilidad del sistema nacional de salud, que supuso cosas como la congelación de presupuestos y las tasas o la obligatoriedad de jubilarse en sanidad a los 65 años y tasa de reposición del 10% tras jubilación. Por eso se aprobaron medidas de urgencia para abordar la incidencia del COVID en la salud mental.

“La autoestima es clave para afrontar un problema”

– ¿Qué papel juega la autoestima en ser más o menos proclive a esta patología?

– En las depresiones psicosociales influye mucho la personalidad. No todos reaccionamos de la misma manera a un problema concreto. La personalidad es clave y la autoestima también para afrontar un problema. Los que tienen más confianza en sí mismos tienen menos problemas de depresión. Es clave utilizar todos los recursos propios y si eres más dotado pues estás más preparado para afrontarla. Si con eso no basta, el segundo intento pasa por utilizar recursos propios y ayuda del entorno. Si aún así no llega entonces tienes que recurrir a una ayuda profesional.

Hay que huir de los extremos, también de una excesiva psicologización de problemas de la vida para no hacer inválidos sociales

Víctor Pedreira - Psiquiatra

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– ¿Después de etapas de excesos (drogas, éxito, dinero...) se corre más riesgo de caer en una depresión?

– Todas las situaciones de cambio entrañan riesgos. Existe el fenómeno homeostático o de adaptación a la situación. Sea cual sea. De pronto algo cambia y rompe el equilibrio, entonces es necesario volver a encontrar otro equilibrio distinto ante la desestabilización. Si el cambio es a peor es más fácil que sucumbas, pero también he tratado casos de gente que no ha sabido adaptarse a una situación mucho mejor de la que venía.

– ¿Existe rechazo a exponerse a ser diagnosticado?

– Es cierto que existe cierta estigmatización. Hay que huir de los extremos, también de una excesiva psicologización de problemas de la vida para no hacer inválidos sociales. Lo mejor es el crecimiento personal y adquirir el mayor grado de autonomía ante una dificultad. También hay que ver la gravedad y no psiquiatrizar innecesariamente. Lo primero es usar el sentido común para ver la gravedad y la repercusión. Si hay un desajuste enorme en su modo de vida y en sus capacidades entonces hay que buscar rápidamente esa consulta de evaluación y un tratamiento. Ante la duda consulta a un profesional y que lo valore.

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