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Faro de Vigo

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La OPP-20 logra un principio de acuerdo con una empresa para explotar la hatchery

La entidad que preside Juan José Rial Millán espera que la nave de Quilma pueda ser productiva en dos o tres años de funcionamiento | El acuerdo, pendiente de varios trámites

Edificio de la hatchery de A Illa de Arousa. Iñaki Abella

La Organización del Produtores da Illa (OPP-20) y la Cofradía llevan años tratando de reflotar el viejo proyecto de la hatchery de Quilma, una iniciativa que, en su día, nació con el objetivo de garantizar la semilla suficiente para las concesiones de ambas entidades. Sin embargo, la nave nunca consiguió arrancar pero todavía se mantiene la esperanza de que pueda ser el principal garante de semilla en los bancos marisqueros del municipio.

Desde hace tiempo, la OPP-20 venía negociando con varias empresas portuguesas, francesas y españolas, y una de estas últimas, será la que acabe explotando las instalaciones tras haber alcanzado un principio de acuerdo con la entidad. El presidente de las OPP-20, Juan José Rial Millán, reconocía ayer que “llegamos a tener varias propuestas encima de la mesa, pero esta fue la que más nos sedujo; está pendiente de superar unos trámites administrativos para formalizarse y esperamos que, a lo largo de este año, comience a funcionar y a producir”. Millán es realista y consciente de que “aunque necesitamos semilla por la gran cantidad de asociados que somos, lo cierto es que el proyecto no comenzará a ser productivo y a notarlo en la Cofradía hasta que lleve en funcionamiento dos o tres años”.

Millán reconoce que “tenemos grandes expectativas con este proyecto que va a suponer modernizar por completo estas instalaciones y convertirlas en productivas, que es lo que llevamos esperando desde que se construyó las nave de Punta Quilma”. No en vano, el acuerdo de cesión de las instalaciones ha de incluir una aportación importante de semilla para los bancos marisqueros que gestiona el pósito isleño. “La poca semilla que se echa al mar no llega a nada porque somos el pósito que mayor número de embarcaciones posee en la ría de Arousa y tenemos más de 250 mariscadoras, así que, cualquier aporte puntual que podamos hacer, no alcanza a garantizar producción”.

La hatchery se construyó a finales de los años 80 con la intención de convertirse en un referente en la producción de semilla. Sin embargo, las instalaciones nunca alcanzaron la productividad esperada, lo que llevó a la Cofradía a optar por su cierre. Los intentos posteriores no tuvieron mejor suerte, pero el actual pósito entiende que todavía hay opciones de que pueda suministrar semilla a los bancos marisqueros que maneja.

Mar ratifica la decisión de expulsar a dos armadores


La Consellería do Mar dictó a finales del pasado año tres resoluciones administrativas que respaldan la decisión del cabildo de la Confraría de A Illa de dar de baja a dos armadores que, desde el año 2015, simultaneaban su pertenencia al pósito de A Illa con Noia. Amparados por una sentencia judicial que había declarado nula su baja, reclamaban 120.000 euros al pósito en concepto de indemnización tras ser admitidos de nuevo en el seno del pósito. Sin embargo, el pósito procedió a darlos de baja el 23 de abril de 2021, alegando la incompatibilidad legal de pertenecer a dos cofradías. Los afectados presentaron alegaciones ante la Consellería do Mar, pero esta le ha dado la razón a la cofradía, ratificando íntegramente la decisión del cabildo, “indicando que la decisión de dar de baja a un asociado es competencia exclusiva de las cofradía y que no se puede tolerar en el actual marco normativo que un armador pueda estar asociado en dos lugares, tal y como figura en nuestros estatutos y en la Lei de Confrarías”. La decisión de Mar satisface al pósito de A Illa al considerar que “se pone coto a la picaresca” y, con estas resoluciones en la mano, el cabildo no descarta “acciones administrativas o judiciales” contra los dos marineros.

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