La aparición del COVID-19 supuso un duro varapalo para la mayor parte de las comunidades de montes de la comarca de O Salnés que, durante un año, no pudieron renovar sus cargos directivos ni sacar adelante determinados proyectos para los que necesitaban llevar a cabo una asamblea de comuneros ya que las reuniones de tantas personas estaban taxativamente prohibidas. Poco a poco, todas ellas están tratando de volver a la normalidad, aunque este último brote haya vuelto a frustrar algunas asambleas.

La mayor parte de la entidades celebraron las elecciones en el mes de diciembre pasado, cuando la pandemia parecía haber dado un respiro, antes de la explosión de casos que viene ocurriendo en las últimas semanas. Una de esas comunidades fue la de András, en Vilanova de Arousa, donde continuará la directiva que ha llevado los designios de la entidad en los últimos años. José Luis Tourís, secretario de la entidad, reconocía ayer que “después de un año de prórroga a raíz de la pandemia decidimos llevar a cabo la asamblea; no se presentó nadie y seguiremos hasta 2024 gracias a que contamos con el quorum suficiente para aprobarlo, eso no nos ocurrió con otras cuestiones de gran importancia que tenemos pendientes y que seguirán pendientes mientras la situación no mejore”. Tourís reconoce que la pandemia puede haber influido a la hora de que “el número de personas que asiste a las asambleas sea mínimo, por eso no nos queda otra que aguardar a que mejore la situación antes de llevar a cabo una nueva asamblea”. Esta situación se ha convertido en un problema para las comunidades de montes que ven como algunos proyectos se van retrasando demasiado.

Otra de las comunidades de montes que ha renovado recientemente su directiva es la de Sobrán, donde continúan la mayor parte de los integrantes de la antigua junta rectora pero que, tras las elecciones del pasado mes de diciembre, han incrementado su número de miembros, pasando de 10 a 16. A diferencia de otras entidades, la de Sobrán fue de las pocas que no necesitó ampliar su plazo de mandato, ya que finalizaba el pasado mes de noviembre, momento en el que se convocaron elecciones y que se pudieron celebrar sin ningún tipo de problemas, como reconoce Manuel Barcala. “De haber coincidido ahora, igual la situación no daba para poder llevar a cabo una asamblea; afortunadamente, cuando la celebramos el número de casos de COVID era muy pequeño y apenas existían restricciones, más allá del uso de mascarillas y distancia social que, evidentemente, cumplimos”.

Al igual que András, la comunidad de montes de Paradela también estuvo con su junta directiva prorrogada desde principios del pasado año. El pasado mes de diciembre celebró las elecciones y continuarán los mismos directivos al frente de la entidad. “La asistencia fue la de siempre, muy poca, suele ser la habitual, salvo que se registre una circunstancia muy específica, como cuando fue lo de la retirada del médico”, explicaba ayer Eugenio. Su mandato se extenderá por los próximos dos años.

Una de las que todavía tiene pendiente la celebración de la asamblea es la comunidad de San Miguel de Deiro, en Vilanova de Arousa. La actual directiva ha tenido que prorrogar su mandato por la situación COVID aunque espera celebrar elecciones a finales de este mes de enero, siempre y cuando la evolución de la pandemia lo permita. No en vano, desde la directiva reconocen que “estamos en manos de las autoridades sanitarias y de la evolución de la pandemia”.