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Faro de Vigo

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La seguridad viaria, factor clave de la eliminación de árboles en la PO 531

La empresa de mantenimiento actúa esta semana en el entorno de Godos

El espesor de la masa forestal restaba visibilidad y seguridad en la macroglorieta de Curro. | // FDV

El servicio de mantenimiento de carreteras ha realizado una actuación en profundidad en la PO-531 entre Vilagarcía y Pontevedra con un objetivo primordial: mejorar la seguridad vial. La intervención, que se ejecutó por fases, afectó a los municipios de Vilagarcía, Caldas, Vilanova, Meis y Barro, donde se han talado numerosos ejemplares de pinos y frondosas que habían crecido de forma desmesurada al borde de la vía, por lo que constituían un enorme riesgo en caso de temporales con fuertes vientos. Y a la vez se ha mejorado considerablemente la visibilidad a la circulación.

La última actuación esta semana se llevó a cabo en Godos, casi en el entronque con Vilagarcía, con la tala de varios pinos, acacias y otras especies además de la eliminación de maleza que invadía el arcén muy cerca de la glorieta de las circunvalaciones de Carril y el acceso al Puerto así como el enlace que conduce a la Autopista del Atlántico.

Masa forestal que todavía dificulta la visibilidad en la rotonda de Godos. Iñaki Abella

Se trata de una intervención fundamental para la seguridad en una de las carreteras con más tráfico de Galicia pues según los últimos registros de aforos se superan con creces los 20.000 vehículos diarios por lo que mejorar la visibilidad en todos los tramos era casi una necesidad perentoria.

Labores imprescindibles

La labor realizada fue drástica en tanto que obligó a talar tantos árboles que fue necesaria la intervención de maquinaria pesada y tráileres para el traslado de los ejemplares, pero a la vez necesaria para prevenir accidentes, tanto por la caída de ramas secas como propiamente de árboles situados sobre suelos y taludes ciertamente inseguros.

Cabe señalar que en los últimos años, las únicas labores de mantenimiento eran más superficiales, de ligero desbroce, si bien es cierto que se acometían entre dos y tres veces al año, en especial para liberar de maleza los márgenes de la carretera y garantizar las mejores condiciones de ser usadas por los peatones.

Vista actual del espacio en el que actuaron los equipos de mantenimiento, en la gran infraestructura de Curro Iñaki Abella

Pero también con un objetivo claro de prevenir los efectos de las inundaciones o el encharcamiento de la vía en caso de fuertes lluvias, quizás uno de los obstáculos que más comprometen a los conductores que deben enfrentarse a la posibilidad real del aquaplaning y, por tanto de sufrir un accidente.

De ahí que los conductores se muestren satisfechos por el resultado de los actuales trabajos de eliminación de la masa forestal al borde de la carretera, tras los sustos que más de uno ha sufrido en el trayecto.

Trabajos en Curro

La operación más relevante fue la que se ejecutó en la macroglorieta de Curro en la que se eliminó drásticamente la práctica totalidad de la vegetación, eso sí, solo en los tramos abiertos al tráfico de vehículos, pues en los restantes tramos inoperativos no se realizó operación alguna, por ello permanecen prácticamente ocultos a los conductores, de tal modo que en la actualidad se ha convertido en el mejor refugio de algunas especies faunísticas que en ocasiones invaden la carretera, bien es cierto, que se trata sobre todo de conejos y otros pequeños animales.

Tras esta ambiciosa intervención, la Xunta actuó en el tramo que discurre por Barro. Se actuó en unos cinco kilómetros aproximadamente y también consistió en la tala de varios ejemplares arbóreos que crecieron en los márgenes del vial al menos durante la última década.

La siguiente intervención importante es la que se ejecuta estos días en Godos, justo al pasar la parroquia de Rubiáns. En esta zona también se está reduciendo la población forestal para mejorar la visibilidad de la vía, dificultada por el espeso manto vegetal.

Se actúa sobre los árboles del carril decreciente, en dirección a Pontevedra, en un punto que dificultaba la entrada a la llamada glorieta de Godos, donde se registran habituales siniestros de tráfico, alguno de ellos con resultado mortal.

Retenciones a menudo para facilitar talas y desbroces

La intervención en la PO-531 también ha puesto a prueba la paciencia de los conductores durante estos últimos tres meses, ya que a las talas programadas hay que sumar obras que se han prolongado en el tiempo como es el caso de la urbanización de A Devesa. Desde hace semanas, circular por la PO-531 “garantiza” como mínimo una parada de varios minutos con el fin de favorecer el uso de la calzada por los agentes que realizan el desbroce. La enorme magnitud de algunos ejemplares obligaba a cortar al menos un carril de la vía por lo que los conductores debían parar o bien alternar el paso con los que circulan en dirección contraria. La distancia entre Pontevedra y Vilagarcía se prolongaba en el tiempo.


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