Por segundo año consecutivo la pandemia vuelve a reducir a la mínima expresión los actos del día de San Julián. Una misa a mediodía y la posterior procesión marcan una jornada que se consideraba el día grande de A Illa con la reunión de muchas generaciones de isleños en bares y tabernas.

Desde el Concello recuerdan que están totalmente suspendidos los actos festivos, tales como la tradicional verbena. A ello se le suman las limitaciones de aforos en el interior de los locales, una cuestión que atenta contra el propio espíritu de celebración con largas sobremesas, cantos y exaltación de la amistad en todas las reuniones.

Cabe recordar que el conocido como “Día do Patrón” tiene como costumbre el que hombres y mujeres saliesen a la calle vestidos con sus mejores galas para disfrutar de una larga jornada en compañía. En este sentido, incluso han sido muchos los bares y restaurantes que han preferido cerrar para evitar posibles sanciones a la espera de que en 2023 se puedan recuperar las tradiciones sin restricciones.