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Faro de Vigo

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¿Es posible construir en el Parque Forestal de A Toxa?

La flecha indica el lugar en el que se encuentra la conocida como “casa del guardia” . M. Méndez

La empresa Tojasol intenta edificar en la parcela Z-14 de la isla grovense de A Toxa, un terreno público también conocido como Monte Central en el que se hizo realidad hace años el Parque Forestal de O Grove, con unos 211.000 metros cuadrados de superficie.

Dicha firma, antiguamente con un domicilio social en A Coruña que ya no existe, dispone de una vivienda en propiedad dentro de ese espacio natural protegido, como es la conocida “casa del guardia”, en la que antaño residía el vigilante encargado de velar por la seguridad en la emblemática isla.

Pues bien, según ha trascendido y explican tanto en el Concello de O Grove como en la Comunidad de Propietarios La Toja, la empresa Tojasol quiere vender y ampliar la construcción, para lo cual necesita ganar en edificabilidad.

Lo que sucede es que la normativa urbanística se lo estaría impidiendo, de ahí que iniciara un proceso judicial para lograr esa mayor edificabilidad y hacer realidad su proyecto.

Calle don Pedro

La casa en cuestión ocupa un lugar estratégico, justo al lado de la conocida calle Don Pedro, que es la principal entrada a la isla desde el puente que la une con la península de O Grove.

Esa vivienda también está muy cerca del afamado parque infantil de la Aldea Grobit, así como a escasos metros de la conocida capilla de San Caralampio (la de conchas), del Gran Hotel La Toja y de las principales urbanizaciones privadas de la isla, como Rueiros, Tojamar y tantas otras.

Lo que está haciendo Tojasol es recurrir ante el Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 3 de Pontevedra el proyecto de compensación del Plan Parcial de A Toxa, aprobado por el pleno de la Corporación de O Grove el 31 de agosto de 1981.

Aquel documento es el que repartió la isla entre propietarios privados e instituciones, marcando las zonas verdes y cuáles iban a ser terrenos públicos y particulares.

Miguel Pérez (2011-2015)

Entre los años 2011 y 2015, siendo alcalde el conservador Miguel Pérez, ya se habló de esta vivienda y su entorno, después de que representantes de Tojasol la reclamaran como suya. Al parecer, así se le reconoció, en base al informe emitido por la Secretaría.

La “casa del guardia” . | // M. MÉNDEZ

Esto quiere decir que, aún estando dentro del gran espacio público que es el Monte Central de A Toxa, la vivienda motivo de litigio es privada. Y esto es algo que no estaría ahora en discusión.

Lo que sucede es que, una vez conseguido ese reconocimiento sobre la titularidad de la vivienda, lo que quiere Tojasol es renegociar las condiciones para poder edificar sobre la vivienda y/o el trozo de terreno que le corresponde, alegando que el reparto efectuado en 1981 y la edificabilidad otorgada a la parcela no son correctos.

Al corriente de pago

Por eso Tojasol, que está al corriente de pagos desde entonces en la Comunidad de propietarios La Toja, presentó recurso contencioso-administrativo. Lo hizo después de haber reclamado sin éxito al Concello de O Grove la corrección del plan parcial, el 31 de marzo de este mismo año.

En el año 2014, con Miguel Pérez como alcalde, el PSOE del ahora regidor, José Cacabelos, presentaba una moción en la que alertaba de un supuesto intento de venta de terrenos públicos en A Toxa.

Aquello sirvió al conservador para explicar al pleno cuáles eran sus planes de futuro para la isla al abrigo del Plan Xeral de Ordenación Municipal (PXOM) que estaba redactando entonces, y que no solo nunca se hizo realidad, sino que le costó la Alcaldía.

Dijo Pérez en aquella sesión que “A Toxa no se vende” y que se iba a hacer una recalificación o reutilización urbanística, de tal modo que una parcela también pública y edificable como la Z-8 (entrando en la isla a la derecha del puente) iba a ser zona verde y que, a cambio, aunque con menos edificabilidad y menor superficie ocupada, se creaba otro terreno, el ED-2, en el que sería posible construir.

"Milla de oro"

Esa nueva parcela resultante de la que hablaba es, precisamente, la que va desde la conocida como “casa do guardia” hasta los chalés situados al comienzo de la conocida como “milla de oro” de A Toxa.

Terrenos situados entre la "casa del guardia" y la milla de oro", con el Gran Hotel La Toja, al fondo. FdV

Aquella se presentaba, insistía Pérez, como una forma de cambiar de sitio la edificabilidad incluso recortando alturas y superficies, al tiempo que se ganaba en zonas verdes y de ocio. “Es decir, no solo no vendemos A Toxa, sino que ganamos terreno y defendemos en todo momento el interés general y a los vecinos de O Grove”, aseguraba Pérez.

A lo que añadía que el Concello pagaba 24.000 euros anuales a la Comunidad de Propietarios La Toja por ser el titular de la parcela Z–8, lo cual significaba que hasta entonces se habían gastado 480.000 euros por un terreno edificable que, en realidad, no lo eran, ya que estaba (y está) amparado por la Red Natura 2000.

Terrenos en los que se investigó una presunta ocupación del dominio público. FdV

Un terreno para una veintena de inmuebles

Por eso Pérez consideraba que el único modo de acabar con aquel pago anual era cambiar su catalogación en el PXOM, convirtiendo la Z–8 en zona verde y trasladando la edificabilidad a otro espacio de la isla, aunque fuera más pequeño.

De este modo, esa parcela ED–2 resultante, con 4.440 metros cuadrados de superficie, podría tener autorizados 2.500 metros como urbanizables, con un máximo de edificabilidad de 0,6 y un 30% de ocupación.

Esto abriría las puertas a construir bajo más dos en una veintena de inmuebles.

Presunta ocupación

También en 2014, pero en septiembre, volvió a hablarse de esa zona, esta vez tras tener conocimiento el Concello de que al menos dos viviendas estarían usurpando terreno público en el Monte Central.

Así lo reconocía el entonces concejal de Medio Ambiente y Seguridad Ciudadana, el galeguista Alfredo Bea García, quien confirmaba tanto la existencia de esas denuncias como la de sendos expedientes de investigación.

Al parecer se había constatado que primero se plantaron unos setos, para que fueran creciendo de manera totalmente natural, en la parte posterior de las dos viviendas investigadas.

Y más tarde se constató que entre esos setos, o incluso sin ellos, habían empezado a aparecer planchas de metal, postes y capazos con restos de obra para consolidar la ocupación del terreno.

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