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La “gran dimisión”: el fenómeno laboral que sacude EE UU y que es imposible en O Salnés

Dos trabajadores del sector de la construcción en un andamio, en una obra en Vilagarcía. | // IÑAKI ABELLA

Medio millón de italianos abandonaron voluntariamente sus puestos de trabajo entre abril y junio de este año, renunciando a cualquier posible indemnización. En Estados Unidos, 4,4 millones de personas dejaron sus empleos el pasado mes de septiembre, también de forma voluntaria, convencidos de que pueden encontrar un trabajo mejor. El fenómeno ha sido acuñado de diversos modos, como “la gran renuncia” o “la gran dimisión”. ¿Es posible que llegue a producirse en O Salnés algo similar? Sindicalistas y empresarios opinan que no.

Xoán Xosé Bouzas, “Tupi”, secretario comarcal del sindicato CIG, afirma que, “si llegase a darse ese fenómeno aquí no pasaría de ser algo anecdótico”, y apunta a las elevadas tasas de precariedad laboral. “Hay muchas personas que no pueden permitirse el lujo de dejar el trabajo sin más, porque la alternativa que hay aquí a dejar un puesto de trabajo es la emigración”.

José Luis Vilanova, presidente de la Federación de Empresarios de la Comarca de Arousa (FECA) también aprecia un condicionante de carácter cultural. “A lo que aspira una gran parte de la población española es a tener un sueldo fijo y un empleo para toda la vida”. Eso, unido a la existencia de un gran número de administraciones públicas, “y las condiciones laborales de los funcionarios, comparativamente mejores que las de los asalariados del sector privado”, motivan que una de las opciones vitales preferidas por los arousanos sea la de opositar. “España es un país con poca movilidad laboral. Pero tampoco es fácil que la haya, porque tenemos una tasa elevada de paro, poco emprendimiento y poca empresa privada”.

Trabajadores “quemados”

Los especialistas que siguen el fenómeno de la “gran dimisión” en Estados Unidos apuntan a una confluencia de factores para explicar esta tendencia. Señalan, en primer lugar, que se ha agudizado con el COVID, lo que podría indicar que muchos trabajadores que llevan años descontentos en sus empleos, cambiaron su orden de prioridades vitales a raíz de la pandemia y desertaron de las posiciones conformistas de antaño.

"La alternativa que hay aquí a dejar un puesto de trabajo es la emigración"

Xoán Xosé Bouzas - Sindicato CIG

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Xesús Lage, que es profesor del área de Sociología de la Universidade de Vigo, sostiene que, “conozco a muchos adultos a los que les gustaría cambiar de trabajo porque no se sienten satisfechos personalmente”. Pero a menudo se dan de bruces con la realidad. “La estructura del mercado laboral gallego tiene unas taras históricas, y una de ellas es que no hay suficientes empleos de calidad, por eso muchos jóvenes formados optan por emigrar”.

Por ello, el hecho de que no haya un número significativo de renuncias voluntarias, no implica que no haya trabajadores quemados. Xoán Xosé Bouzas, de la CIG, plantea que sí los hay, y muchos, “por sus condiciones de trabajo”, con escasas expectativas de mejora, pero que a pesar de todo aguantan porque no pueden echar una moneda al aire y esperar tranquilamente a ver de qué lado cae.

"España es un país con poca movilidad laboral y escaso emprendimiento"

José Luis Vilanova - Presidente de la Federación de Empresarios de Arousa

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“Tupi” opina que esa movilidad sí podrían tenerla profesionales liberales con una alta formación técnica, como médicos, abogados o ingenieros, pero que la mayoría de los asalariados no disponen de un abanico tan amplio de oportunidades laborales, de ahí que primen “la estabilidad”.

Xesús Lage, por su parte, llama la atención sobre la aparente contradicción de que haya muchos asalariados descontentos cuando existen enormes huecos en el mercado laboral en sectores como la hostelería, la pesca o la construcción. El problema, explica, es que en muchas ocasiones las condiciones laborales y salariales en esos sectores dejan mucho que desear.

"En Galicia faltan empleos de calidad, por eso muchos jóvenes emigran"

Xesús Lage - Profesor de Sociología en la Universidade de Vigo

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Para José Luis Vilanova, el autoempleo podría ser una buena válvula de escape para canalizar ese talento, pero considera que la legislación española sigue siendo demasiado hostil con los autónomos. “Emprender sigue siendo arriesgado”.

Vivir en el rural

La pandemia ha impulsado otra tendencia demográfica, pues el teletrabajo propició que muchos profesionales cambiasen sus pisos urbanos por casas en el rural. El profesor de Sociología en la UVigo, Xesús Lage, entiende que eso ha podido alimentar la “gran dimisión” en los grandes núcleos urbanos, pero que se nota menos en O Salnés -y en general en toda Galicia-, puesto que históricamente han sido muchos los asalariados que trabajan en las ciudades pero duermen, “en las zonas periurbanas”. “En Galicia es posible vivir en el rural sin que eso signifique estar lejos de las ciudades”. Y ni siquiera los que se quedan en las urbes perciben su situación con el dramatismo de quienes residen en las grandes capitales, “porque en nuestras ciudades los problemas de contaminación y de densidad son menores”.

Finalmente, Xoán Xosé Bouzas recuerda que en España existe la posibilidad de acogerse a una excedencia, lo cual aporta una cierta tranquilidad para, “dedicarte durante un tiempo a estudiar o a probar en otros sectores y actividades”, lo cual también puede atemperar los deseos de cambiar de trabajo sin red de seguridad.

Xesús Lage: “Quema percibir que no te pagan bien, pero también quema tener un mal ambiente de trabajo”

¿Qué quema a los trabajadores? El sociólogo Xesús Lage plantea que hay muchos factores, puesto que al final se trata de una reacción individual, pero algunos de los más habituales son la percepción de que el salario percibido no es acorde al esfuerzo o la importancia del trabajo realizado; la falta de consideración hacia su trabajo por parte de los superiores; o las dificultades para promocionar en la empresa.

Lage explica que en muchos oficios existen convenios laborales diferentes según la provincia o la comunidad autónoma, y que eso acostumbra a generar descontento, “en aquellas empresas con delegaciones o oficinas en diferentes provincias, porque los trabajadores se dan cuenta de que otros compañeros suyos cobran más o tienen mejores condiciones laborales pese a desempeñar las mismas funciones”.

Otra causa habitual de fricción en los trabajos es el reparto de las horas extraordinarias, mejor pagadas que las ordinarias. En ocasiones, la asignación de esas horas se realiza de forma que es percibida como arbitraria, lo cual también enturbia las relaciones entre los propios compañeros. “Quema percibir que no te pagan lo que mereces, pero también quema tener un mal ambiente de trabajo”, concluye el profesor.

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