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Faro de Vigo

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Una treintena de playas de O Salnés extreman sus planes de vigilancia en verano

La playa de A Lanzada es una de las más concurridas de O Salnés

Las playas de A Concha y O Preguntoiro en Vilagarcía vuelven a estar en el punto de mira de Sanidade pues sus aguas siguen sin alcanzar la excelencia que se observa en prácticamente todo el litoral de las Rías Baixas, con muy pocas excepciones, un hecho que las aleja de la distinción Bandera Azul que en esta época del año debe proponerse a la ADEAC que es quien las concede o no.

Los análisis encargados este año por la Consellería de Sanidade vuelven a calificar estas dos zonas de baño con la nota “bueno”, muy por debajo de la excelencia que se observa en la práctica totalidad de arenales del litoral saliniense, lo que en absoluto parece un dato positivo para la capital arousana.

Playa de A Concha en pleno verano Iñaki Abella

En la nueva normativa sobre las playas ambas se sitúan en el nivel 2 de las tres categorías establecidas en función de la afluencia y peligrosidad por las que se determinan aquellas masificadas durante la época estival, las de nivel medio y baja peligrosidad y las de baja afluencia y peligrosidad media o baja, y en la que se tiene en cuenta la calidad de las aguas.

En el nivel 1 se encuentran 26 de las 71 playas de O Salnés estudiadas, en el que Sanxenxo se lleva la palma con 15 arenales incluidos, a saber: Agra, Areas, Areas Gordas, Baltar, Bascuas, Canelas, Caneliñas, Espiñeiro, Foxos, Major, Montalvo, A Lanzada, Panadeira, Paxariñas, Pragueira y Silgar.

Alta ocupación

En O Grove figuran siete con el máximo nivel: A Lanzada, Area das Pipas, Area de Reboredo, Area Grande, O Carreiro, la playa del puente de A Toxa y Raeiros-Paxareiro, todas ellas catalogadas de baja peligrosidad salvo la zona de A Lanzada que se sitúa en rango medio. 

En el segundo nivel se sitúan otras diez grovenses: Area da Cruz, Barreiriño, Burato da Londra, Castiñeira, Farruco, Lavaxeira, Mexiloeira, O Espiño, Peralto y Seixeliño. Las demás son del grado 3, en concreto: Con Negro y Rons, en las que de hecho la afluencia es baja, según esta guía.

En cuanto a Vilagarcía de Arousa solo figura la playa de Compostela en el nivel 1, cuya afluencia en verano es alta y el grado de peligrosidad bajo. En segunda categoría se cita únicamente O Preguntoiro y en la tercera se encuentran las de A Covacha, Campanario, y Canelas.

Vilanova también anota en la categoría primera las playas de As Sinas-Pozo de Mar y O Bornal-Fuciño de Porco, ambas de alta ocupación en verano y baja peligrosidad. En el nivel 2 se incluyen Con da Mina, O Terrón-Ravandeira y Pasaxe-O Bote, mientras que en el 3 están: As Patiñas, Cabalgada, Castelete y Poza da Vila o Mosqueiro.

Playa de O Bao, en la que está muy controlado el marisqueo ilegal Iñaki Abella

En A Illa de Arousa ninguna playa está en la máxima categoría según el índice del plan Sapraga. Así en el nivel 2 figuran Area da Secada, Camaxe, O Bao (Canteira), Conserrado, Lavanqueira y Xastelas. En el nivel 3 se citan Cabodeiro y Lameira.

En cuanto a Cambados, la relación se fija en la playa de Santo Tomé y la de San Sadurniño en el nivel 2, con afluencia media y baja peligrosidad, y O Facho y Saíñas en el nivel 3, también de baja afluencia y peligrosidad.

Zonas fluviales de baño

En el listado se habla también de Catoira por la zona de baño en el puerto que se sitúa en el tercer nivel, de baja afluencia y peligrosidad para los bañistas.

En función de estas categorías determinadas, la Xunta indica que según estas categorías, se exige la elaboración de un plan de prevención y seguridad para las calificadas de primera y segunda categoría, siendo obligatorio para las primeras que cuenten con un servicio público de prevención y socorrismo, una recomendación que también debería tenerse en cuenta en las llamadas de segunda categoría.

Selección de socorristas en la playa vilagarciana de Compostela Noé Parga

Así se expone en el Diario Oficial de Galicia que acaba de publicar el nuevo Plan de Saneamieno en playas de Galicia (Sapraga), veinte años después de la vigencia del primero que había quedado desfasado. en cuanto a seguridad en estos espacios públicos.

El plan se refiere sobre todo a aspectos de seguridad que obligatoriamente deben prestar las administraciones pero que también pone sobre la mesa una serie de consejos importantes para los usuarios que acudan a ellas en función de los riesgos a los que se enfrenten.

La autoridad del salvavidas

En este sentido recuerda que todos los bañistas deben adoptar medidas de autoprotección cuando acuden a su playa de referencia. Así insisten a todos los ciudadanos que han de “atender las indicaciones del socorrista y los avisos de peligro”, pero también recuerda que ha debe estar pendiente de las “banderas” que ondeen en cada momento así como de “la fuerza de las olas antes de entrar en el agua”.

Playa de As Sinas en Vilanova de Arousa Noé Parga

Banderas

Se mantienen así los tradicionales símbolos verde que indica que el agua y las condiciones meteorológicas son seguras para nadar; amarilla, que advierte de cierto peligro y los bañistas deben tomar precauciones porque bien el agua o las condiciones meteorológicas están cambiando; y roja, que implica una prohibición absoluta de baño porque las condiciones del agua o meteorológicas son peligrosas y pueden poner en riesgo la vida de la persona.

Asimismo se recuerda a los usuarios que deben conocer las condiciones del lugar y dónde y cuándo es seguro bañarse, al tiempo que se alerta de los daños del sol por lo que aconseja “evitar períodos excesivos de exposición”.

Consejos para evitar complicaciones por la epidemia COVID

Se establece asimismo un protocolo específico por COVID en el que la Xunta esostiene que los socorristas deberán contar con EPI adecuados en caso de atención a las víctimas y deberán garantizarse test rápidos disponibles para socorristas, identificando los que tienen inmunidad.

Respecto a los turnos de trabajo se indica que deberán organizarse en dos grupos burbuja que no coincidan para evitar, si hay contacto y cuarentena, dejar sin servicio la playa, como ocurrió el pasado año en A Compostela. Se dan recomendaciones en situaciones de ahogamiento con prevenciones muy concretas en caso de practicar respiración con cánulas. Es preciso vigilar la ocupación de las playas e informar con carteles de la situación epidemiológica.

Socorrista en una caseta de vigilancia Iñaki Abella

Actividades en las playas

Los aspectos principales que se tendrán en cuenta para prestar más o menos atención a una playa dependerán de la afluencia de público, las amenazas de algún peligro latente, la existencia de balizamiento de protección de los bañistas respecto a actividades deportivas, así como el grado de protección de cada una de ellas en las que se determine si una playa es peligrosa o libre con el fin de conocer cuáles son los recursos necesarios en una incidencia.

Se subraya que cuando no exista balizamiento se entenderá que la franja de baño comprende una franja de 200 metros desde la playa y de 50 metros desde el resto de la costa.

Instalación de torretas de vigilancia y casetas de atención en el lugar

Los Ayuntamientos son los encargados de realizar las infraestructuras necesarias en las playas para garantizar la seguridad de los bañistas, en especial, la construcción de las torretas de vigilancia para los guardavidas, así como la colocación de las casetas en las que durante el verano se atienden las incidencias que pudieran producirse en el agua.

Prevenir ahogamientos y accidentes, la máxima del nuevo plan Sapraga

Los objetivos específicos del Plan buscan, ante todo, prevenir el ahogamiento y otras situaciones de riesgo de accidentes en las playas, así como asegurar el rescate de bañistas en peligro, garantizar la asistencia sanitaria a los usuarios de las playas y la evacuación al centro correspondiente, así como determinar los recursos necesarios para reducir los riesgos.

Un programa que se pone en marcha al inicio de cada verano

El vigente plan Sapraga solo se activa con carácter estacional durante la época estival, y en él se tiene en cuenta desde la seguridad que debe ofrecerse a los bañistas, pero también se tiene en consideración la calidad de las aguas, aspecto que será vigilado y controlado por la Consellería de Sanidade, que mantiene las competencias en exclusiva.

Los bañistas deben extremar las medidas de autoprotección Iñaki Abella

Planes municipales para cada playa o para todas en conjunto

Los Ayuntamientos son los que tienen la obligación de aprobar los correspondientes planes de prevención y seguridad de todas las playas, si bien se deja a criterio de esas administraciones la elaboración de uno conjunto para todas sus playas u otras zonas de baño.

Y el plan resuelve también el conflicto que se pudiera producir cuando una playa pertenece a dos ayuntamientos contiguos, caso de A Lanzada. En este supuesto se propone la posibilidad de que ambos Ayuntamientos “elaboren un único plan de prevención y seguridad”.

Estas indicaciones de uso de las playas requieren, eso sí, “la aprobación por el pleno de los Ayuntamientos correspondientes y se revisará cada cuatro años o antes si las circunstancias de afluencia o peligro varían significativamente, sin perjuicio de las modificaciones específicas que se puedan producir por otras circunstancias”. La normativa que el próximo año entra en vigor también subraya la obligatoriedad de actualizar la normativa “antes de la temporada de verano”.

En este plan deberá constar un análisis de los riesgos de cada zona de baño con especificaciones acerca de las actividades deportivas y recreativas así como previsiones acerca de una afluencia excesiva de usuarios, además de un estudio de la costa y sus peculiaridades en el término municipal así como datos de las condiciones marinas habituales, condiciones meteorológicas o nivel de contaminación dentro y fuera del agua.

A la vez debe hacer referencia a la fauna marina y terrestre, vegetación, orografía y presencia de rocas o fosos en el agua o si existen zonas de pesca próxima o si el tráfico de vehículos puede llegar a suponer un problema para los bañistas, entre otras recomendaciones de uso.

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