La llegada de los temporales condiciona de manera notable el importante trabajo científico que se desarrolla en las rías gallegas y sobre la plataforma continental. Es por ello que amarra, por ejemplo, la “flota” del Bottlenose Dolphin Research Institute (BDRI), con sede en O Grove.

Lo hace tras completar otra exitosa temporada marcada por el avistamiento de una buena cantidad de ballenas, entre ellas el rorcual azul. Pero también por la valiosa investigación realizada en torno a los delfines, tanto mulares como comunes, marsopas, nutrias y aves.

Este centro de investigación del medio marino dedicado al estudio y la conservación de la biodiversidad hace un balance positivo de todo ello y ya piensa en la siguiente campaña, a desplegar a partir de la próxima primavera.

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El BDRI completa otra exitosa temporada Manuel Méndez

Al igual que se felicita por la acción académica desplegada, este año con participación de 65 estudiantes procedentes de catorce países y dos coordinadoras.

Lienciaturas y doctorados

Fue así cómo, por mediación del BDRI, “fueron supervisadas 23 tesis de licenciatura, 15 tesis de maestría y tres doctorados”, todo ello con “80 días en el mar y desde la costa estudiando cetáceos”, sin olvidar los “más de 70 días monitoreando las nutrias residentes en el puerto de O Grove”.

De Bélgica, Francia, Reino Unido, Alemania, Estados Unidos... Cada año llegan a O Grove jóvenes estudiantes de todo el mundo dispuestos a formarse en el BDRI. Esta vez fueron 65, de 14 países. BDRI

Esta labor formativa es parte esencial de la razón de ser de este Instituto para el Estudio de los Delfines Mulares (BDRI), un centro dirigido por el doctor Bruno Díaz López que completa “un gran año” en el que, junto a dichas acciones, “también hemos desplegado cuatro jornadas de limpieza de playas en la península de O Grove”.

Así lo explica el propio Bruno Díaz, que no se olvida de destacar su participación y la de otros destacados responsables o investigadores del BDRI en diferentes congresos de ámbito nacional e internacional ligados tanto a los cetáceos como al cambio climático, la sostenibilidad y la interrelación entre pescadores y mamíferos marinos.

Samuel Lago, Bruno Díaz, Rita Vidal y Ruperto Costa, en la mesa sobre sostenibilidad medioambiental del “ForoMar”. UPTA

Mención especial merece el proyecto “Balaenatur”, centrado en el estudio de las ballenas azules y los efectos que el cambio climático puede tener tanto sobre esta portentosa especie como en el conjunto de los mamíferos marinos.

Una labor financiada por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Cambio Climático a través de la Fundación Biodiversidad que alcanzó su segunda edición y, como informó puntualmente FARO DE VIGO, permitió realizar significativos avistamientos y llevar a cabo un estrecho plan de identificación, observación y seguimiento de esos grandes rorcuales que, cada vez en mayor número, se acercan a la costa gallega para alimentarse.

Los delfines mulares o arroaces son las auténticas estrellas en rías como Arousa. Al igual que son los grandes protagonistas del trabajo científico del BDRI, junto a ballenas, marsopas y nutrias. BDRI

Lo cierto es que a lo largo del presente ejercicio, los integrantes del BDRI siguieron los pasos de numerosas ballenas azules e informaron, por ejemplo, de que el 23 de octubre se registró un acontecimiento histórico.

Miembros de Policía Local, Emergencias O Grove y BDRI trasladando a un delfín común varado en A Toxa.

No era para menos, ya que se contabilizaron en la costa de las Rías Baixas hasta 44 rorcuales comunes diferentes y dos ballenas azules alimentándose juntos, en un área de menos de 50 kilómetros cuadrados.

Fue un registro histórico que llevó al BDRI a resaltar el elevado número de rorcuales comunes, ya que “fue la principal especie cazada hasta finales del siglo pasado en las aguas gallegas, viéndose su número reducido de forma drástica”.

Además del trabajo de investigación, formación y divulgación que lleva a cabo, el BDRI y sus alumnos despliegan jornadas de concienciación y lucha contra la basura marina. BDRI

De ahí que agregaciones tan importantes como la citada no hagan más que “mostrar un restablecimiento de su comportamiento natural”, sugerían Bruno Díaz y su equipo.

Los mismos que en la última campaña, y en base a los datos recopilados desde 2017, llegaron a asegurar que “existe una tendencia al alza en el número de nuevos ejemplares de ballena azul que nos visitan cada año”, lo cual es “una noticia para celebrar que nos llena de esperanza”.

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El estudio de los delfines se intensifica y genera refrescantes imágenes Manuel Méndez

Más aún cuando se registran avistamientos tan importantes como los citados y los vividos en la “semana inolvidable” que coincidió con la festividad del Pilar, cuando fue posible la identificación de siete ballenas azules y el avistamiento de más de 50 rorcuales comunes y 20 rorcuales aliblancos.

Una labor, dicho sea de paso, que “no sería posible sin el gran trabajo llevado a cabo por el equipo durante más de 60 horas y más de 500 kilómetros de navegación a lo largo de la costa gallega”, explicaba el BDRI entonces.

Podrían citarse otras muchas experiencias, conclusiones y/o reflexiones relacionadas con el avistamiento de las ballenas, pero también ligadas a la presencia de delfines tanto en la costa (pelágicos) como dentro de las Rías Baixas.

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El estudio de los delfines en las Rías Baixas Manuel Méndez

Amigos para toda la vida y grandes grupos de comunes

Gracias a la acción divulgativa del BDRI se pudo saber que los delfines mulares o arroaces machos “establecen alianzas con otros ejemplares en su época juvenil que, en algunos casos, se mantienen durante toda su vida adulta”. 

Como también se explicó a la sociedad que los delfines comunes (Delphinus delphis) se encuentran en grandes grupos en aguas de alta mar, observándose este año por parte del BDRI unos 120 grupos o agregaciones, en muchas ocasiones con ejemplares que compartían banquete con aves marinas como el alcatraz norteño.

Algunas pistas sobre la campaña a desplegar en 2022

“Su uso irregular del hábitat los hace a menudo vulnerables a las actividades humanas, por lo que el estudio de su abundancia y distribución es crucial para su conservación”, explicaba hace unos días el biólogo Bruno Díaz, quizás dando una pista sobre el trabajo que pretende desplegar su instituto en la campaña del año que viene. 

En la ahora finalizada, el BDRI dio cuenta del nacimiento de varios ejemplares y explicó el comportamiento de los delfines comunes y de los mulares, en este caso centrándose en los arroaces que remontan ríos como el Ulla y los que realizan saltos acrobáticos entre las bateas de rías como Arousa, consideradas por estos cetáceos como una especie de guardería en la que cuidar a sus retoños. E incluso como una gran despensa de la que obtener alimento con relativa facilidad.

En relación con los mulares (Tursiops truncatus), el BDRI apostilla que "es el cetáceo más frecuentemente avistado aquí en aguas gallegas", de tal forma que "este año pudimos estudiar 215 grupos desde el barco y 200 desde la costa, lo cual nos brindó una información que se suma a nuestro estudio de seguimiento a largo plazo de los ecotipos de delfines costeros y pelágicos de la zona, lo que nos ayudará a protegerlos mejor en el futuro".

La socialización, los infanticidios y las nutrias

La socialización de los delfines, los casos de infanticidio detectados en la especie en diferentes puntos de las aguas gallegas, como Combarro y Rianxo, e incluso los varamientos de algunos ejemplares también ocuparon el tiempo y el trabajo del BDRI. 

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Sin olvidar el trabajo realizado en cuanto al estudio de nutrias como las localizadas en el puerto grovense y la isla de A Toxa, alguna incluso filmada mientras se daba un auténtico festín subida en la cubierta de una embarcación.