El traslado y restauración del hórreo y la “eira de mallar”, más cerca

El cura y los técnicos, ante el hórreo.

El cura y los técnicos, ante el hórreo. / FdV

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Tras haber convertido la vieja y derruida casa rectoral en un centro pastoral en el que organizar campamentos y todo tipo de actividades, la parroquia de San Vicente de O Grove da un paso más en su plan de recuperación del patrimonio.

El hórreo y la “eira de mallar”, entre los dos cementerios. Al fondo, el Centro Pastoral Traslatio.

El hórreo y la “eira de mallar”, entre los dos cementerios. Al fondo, el Centro Pastoral Traslatio. / Noé Parga

Lo hace encauzando un traslado y/o reubicación del que ya se había hablado en ocasiones anteriores, referido al hórreo y la antigua “eira de mallar”.

Son dos elementos de piedra ahora en situación precaria que van a ocupar una nueva ubicación en la Horta do Cura, lo cual aumentará el valor histórico y cultural de este espacio, al tiempo que favorecerá el disfrute de estos elementos por parte de vecinos y visitantes.

Pero no es la única ventaja, sino que cambiarlos de ubicación permitirá completar el ambicioso proyecto de ampliación del camposanto, ya que ese desplazamiento hará posible que el viejo cementerio pueda estar unido con el nuevo.

Así lo anuncia el cura párroco, Juan Ventura Martínez Reboeiras, quien hace días se reunió a pie de hórreo con el arquitecto Javier Aballe, técnicos de Patrimonio de la Xunta de Galicia y un representante de la empresa Rehabita.

Ese encuentro sirvió “para formalizar el inicio de las obras de traslado y restauración del hórreo y la ‘eira de mallar’, para lo cual es fundamental el apoyo de la Consellería de Cultura”, reflexiona el sacerdote.

Fue el pasado mes de mayo cuando se inauguró el Centro Pastoral Traslatio, y ya entonces se anunció en FARO la restauración del hórreo, la iglesia y el cementerio con una aportación de unos 35.000 euros realizada por la Consellería de Cultura.

La "eira de mallar" y, al fondo, la iglesia.

La "eira de mallar" y, al fondo, la iglesia. / Noé Parga

Donde se hacía la “malla”

Se aclaraba, asimismo, que junto al viejo y original granero hay una plaza, también de piedra, conocida como “eira de mallar”. Se trata del lugar en el que antaño se depositaba el trigo para someterlo al proceso de la “malla”, mediante el que separa el grano de la paja.

Y como se decía entonces, esos dos elementos considerados Bien de Interés Cultural (BIC) no solo serán restaurados, sino que se trasladarán a la Horta do Cura para no entorpecer la ampliación del cementerio y que luzcan en todo su esplendor.

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