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Las uvas con mal aspecto que dan un albariño exquisito

Racimos de uvas sobremaduras y afectadas por la botritis Iñaki Abella

Hace ya un mes que bodegas y viticultores de Rías Baixas terminaron la vendimia y tienen el vino nuevo a fermentar en las cubas. Sin embargo, en Martín Códax tienen una referencia especial, “Gallaecia”, que se hace con uvas sobremaduras y un alto porcentaje de botritis. Durante la jornada de ayer, medio centenar de personas, entre vendimiadores y personal de bodega, acudieron a una finca que la cooperativa de Cambados tiene en Tremoedo (Vilanova), y de la que proceden estas uvas.

Pusieron así el broche a la vendimia en la denominación de origen Rías Baixas. Una recolección que ha sido histórica en cuanto a producción, puesto que a falta de que se conozcan las cifras exactas, se estima que rondará los 45 millones de kilos de uva.

Martín Códax empezó a elaborar el “Gallaecia” con uvas sobremaduras y un grado alto de botritis noble en 1996. Se trata de una preparación especial, y arriesgada, puesto que hay que encontrar el equilibrio exacto en la afectación de la podredumbre sobre la uva, y siempre existe el riesgo de que empiece a llover justo antes de empezar a vendimiar. Así sucedió más de una vez, hasta el extremo de que en estos 25 años, la bodega solo pudo sacar adelante el caldo una decena de añadas.

Un momento de la recolección, ayer en Tremoedo Iñaki Abella

90% de botritis

La botritis es una enfermedad que se produce por la afectación de un hongo sobre la uva, y que se desarrolla mejor en condiciones de frío y humedad. Si se descontrola, arruina el vino; pero si se cortan los racimos en el momento exacto, puede dar lugar a un caldo muy original y singular. La enóloga de Martín Códax, Katia Álvarez, avanza que el nivel de botritis este año es muy alto, hasta el extremo de que puede rondar el 90 por ciento de las uvas afectadas por racimo.

La enóloga de Martín Códax, Katia Álvarez, ayer en la finca de Tremoedo Iñaki Abella

Previsiblemente, esto dará un vino, “muy concentrado en aromas y con una gran sensación de densidad en boca”. “Estos niveles de botritis deberían dar un perfil aromático de frutas muy maduras, de mieles, con notas de naranja amarga y un color amarillo intenso, casi dorado”, explica Álvarez. Estas características se deben a la cadena de reacciones químicas provocadas por el hongo, pues su mayor presencia deriva en una serie de reacciones de oxidación que influyen después en todo: el aroma, el color, el sabor y la densidad del caldo.

Con esta preparación no se deja nada al azar, y también hay que saber escoger el terreno. Martín Códax ha optado por un terreno de Tremoedo muy expuesto al sol, en parra y con cepas de unos 20 años, que dan pocos racimos, por lo que están muy bien aireados.

El vino de esta añada saldrá al mercado en 2024

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Martín Códax dedica una sola jornada a esta vendimia. Desde primera hora de la mañana, una treintena de personas estuvieron trabajando en la finca de Tremoedo, con la previsión de cortar entre 8.000 y 10.000 kilos de uva. Se estima que el rendimiento de la fruta a estas alturas es del 50 por ciento, de modo que dará en torno a 4.000 litros de albariño, que se traducirán a su vez en algo más de 5.000 botellas.

Se eligió la jornada de ayer ante el temor de que la cosecha pudiese estropearse con el tren de borrascas que se espera desde manañana jueves.

El “Gallaecia” tiene una crianza muy lenta, de un mínimo de dos años, de modo que es probable que la añada procedente de la vendimia de ayer no llegue al mercado antes de 2024. En la actualidad, está en las tiendas el vino de 2017, a un precio medio de 40 euros.

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