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La Diputación quiere que la Xunta transforme la “carretera mortal” de Catoira-Caldas

El sinuoso trazado de la EP-8001. M. Méndez

La Diputación de Pontevedra mueve ficha en relación con una de las carreteras más polémicas y peligrosas de la provincia, la EP-8001, que une Catoira con Caldas y avanza desde el puente interprovincial sobre el río Ulla hasta el enlace con la autopista AP-9, en el lugar de Carracedo.

Desde hace dos décadas el Concello de Catoira, empresarios, conductores y todo tipo de colectivos reclaman la supresión de curvas y la mejora de la seguridad en ese vial, donde recientemente fallecían una vecina catoirense y un agente de la Guardia Civil de Tráfico.

Lo que hace ahora la Diputación es situar de nuevo la pelota sobre el tejado de la Xunta, ya que le pide que asuma como suya esa carretera, para que sea el Gobierno de Galicia el que ejecute las mejoras que se consideren oportunas.

Una vía de alta capacidad

Unas mejoras en las que se incluye la posibilidad, o la idea, de transformar dicha carretera en una vía de alta capacidad con la que enlazar la autovía de Barbanza y la autopista.

Un accidente reciente en Carracedo. Iñaki Abella

Tras los últimos accidentes mortales, y después de que la Corporación de Catoira adoptara un nuevo acuerdo en el sentido de exigir a la Diputación la reforma de su carretera, el ente provincial ha decidido escribir una carta al presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, y la conselleira de Infraestruturas e Mobilidade, Ethel Vázquez, proponiendo “reactivar el proceso de transferencia mutua de carreteras firmado en 2010 y que lleva once años paralizado”.

De este modo, y así lo hace constar en la misiva, el gobierno de Carmela Silva quiere dar máxima prioridad a la transferencia a la Xunta de la carretera provincial EP-8001 Caldas-Carracedo-Catoira, con una longitud de 10,2 kilómetros y que soporta un volumen de tráfico de unos 8.000 vehículos al día, especialmente en el tramo comprendido entre el puente del río Ulla y el nudo de la AP-9, destacando la “circulación pesada-industrial”.

Una solicitud que plantea ahora con más fuerza, a tenor de los últimos y tristes acontecimientos, y “teniendo en cuenta su singularidad como carretera interprovincial situada entre dos vías de alta capacidad”, como son la autovía AG-11, en la comarca de Barbanza (Arousa Norte) y la AP-9.

Reivindicación en el puente interprovincial del Ulla

Esta transferencia de la EP-8001, incluyendo en la misma el puente interprovincial que comunica Catoira con Rianxo, a la altura de las Torres de Oeste, “ya fue solicitada en 2016” en un acto público en el que, como recuerdan en la Diputación de Pontevedra, participaron tanto su presidenta como su homólogo en A Coruña, Valentín González Formoso, junto con el alcalde socialista de Catoira, Alberto García, y el regidor nacionalista de Rianxo, Adolfo Muíños.

Esa transferencia, argumenta el ente provincial, persigue “racionalizar la gestión de las infraestructuras que absorben tráficos industriales y de larga distancia que nada tienen que ver con las comunicaciones locales”.

Dicho de otro modo, que el gobierno pontevedrés quiere que la Xunta se ocupe de la polémica carretera de Carracedo.

Rafael Louzán y Agustín Hernández

Y lo reclama aferrándose al acuerdo alcanzado en 2010 entre la Xunta y la Diputación, siendo conselleiro Agustín Hernández y con el también conservador Rafael Louzán al frente de la Diputación.

Aquello dio pie a la creación de una comisión de seguimiento bilateral para velar por una transferencia de carreteras como la citada, ofreciéndose la Diputación a reactivarla y a favorecer la transferencia del citado y otros trece viales incluidos en el convenio de 2010.

Esto implica, recíprocamente, que el ente provincial asumiría como suyas diez carreteras autonómicas que, “por su carácter secundario, encajan mejor en la red provincial, la cual suma 1.700 kilómetros repartidos en 377 vías con una longitud incluso superior a la suma de todas las carreteras autonómicas y estatales de la provincia”.

Cabe recordar, y así lo hace el equipo de Carmela Silva, que el protocolo de 2010 “prevé que la Diputación transfiera a la Xunta catorce carreteras que suman 156 kilómetros”, siendo prioritaria la referida EP-8001, Catoira-Carracedo-Caldas de Reis.

Visita al puente Catoira-Rianxo, en 2016, en la que se reclamó la transferencia de la EP-8001. Iñaki Abella

Junto a ella, la EP-2303, Gondomar-Vilaza-Parada; EP-2908, Arcade-Amoedo, en su tramo Arcade-Soutomaior; EP-5003, A Cañiza-Arbo; EP-5005, A Cañiza-Pousa, en el tramo A Cañiza-A52; EP-5005, A Cañiza-Pousa; EP-5104, Maceira-Avión; EP-6306, Agolada-Cruces; EP-7001, A Estrada-Forcarei; EP-7017, Callobre-Ponte Ledesma; EP-7101, Cerdedo-A Portela; EP-7201, Cachafeiro-Silleda; EP-7207, Cachafeiro-Vilapouca; y la EP-8401, Portela (Cuntis)-Souto de Vea (A Estrada).

Valga y Cachafeiro-Vilapouca

“De todas ellas, solo se transfirió, a principios de 2011, la carretera Cachafeiro-Vilapouca, y la propia Xunta asumió una obra de 600.000 euros antes de recibirla”, explican en la Diputación.

Un accidente en la EP-8001. FdV

En cuanto a las carreteras autonómicas que esta recepcionaría como suyas, en caso de desarrollarse el acuerdo, suman 1.080 kilómetros y se conocen como PO-190, en el llamado alto do Cordeiro (Valga); PO-210, Bandeira-Estación de FCC de Bandeira (Silleda); PO-211 Silleda-Estación de FCC de Silleda; PO-213, A Estrada-Ponte Ulla; PO-224, Ponte Bora-San Antoniño (Pontevedra); PO-230 Campo Lameiro-Vichocuntín; y PO-310, Poio (acceso a Boavista)-Campañó.

El tramo de la carretera de Carracedo en el que falleció un agente de la Guardia Civil. Noé Parga

Vilanova

También la PO-315, Bueu-Cangas; PO-325, Vigo-A Ramallosa; PO-341, Vincios-Couso; PO-343, Mosende-Chenlo (O Porriño); PO-354, As Patas-Loureza (O Rosal); PO-415, As Neves-As Neves; PO-422, Frieira-Estación de Frieira (Crecente) y PO-530, Deiro-Tremoedo (Vilanova).

Los antecedentes

La carretera Catoira-Carracedo es un tramo en el que se registraron numerosos e importante accidentes de circulación.

Quizás el más llamativo se el registrado en octubre de 2010, en el punto kilométrico 1,8, con resultado de un muerto y 25 heridos de diversa consideración, algunos muy graves, tras volcar un autobús.

Viajaban en el mismo 39 invitados, entre ellos tres niños de corta edad, que acudían desde A Pobra do Caramiñal a la boda en Redondela de una pareja de jóvenes vigueses.

El fallecido, Carlos Ramos Santos, de 31 años, era natural del municipio pobrense, al igual que la mayoría de los ocupantes.

En octubre de 2011 fallecía una joven de 26 años de edad tras colisionar el turismo que conducía con otro, cuyo conductor resultó herido leve.

Sucedió en el kilómetro 4,5 de esa carretera EP-8001, que une Catoira y Caldas de Reis. La Guardia Civil de Tráfico explicaba entonces que había sido una colisión fronto-lateral de dos turismos.

En mayo de 2015 otro accidente de tráfico se saldaba con dos heridos tras salirse un vehículo de la vía que une la localidad arousana con Carracedo y arrollar a un peatón.

En junio de 2017  tres personas resultaban heridas en una colisión frontal entre dos vehículos en la misma carretera, que enlaza la comarca de Barbanza (Arousa Norte) y Catoira con la AP-9.

El año pasado se registraba otro aparatoso accidente, éste a la altura del punto kilométrico 2,3, consistente en una salida de vía con posterior vuelco.

Son solo algunos de los siniestros registrados en este vial que atraviesa el monte vikingo.

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