No soy el autor de los hechos que me atribuyen”, declaró en su alegato final N.L.P., vecino de A Illa de Arousa, para quien la Fiscalía solicita 11 años de cárcel, acusado de intentar matar a un amigo tirándolo al vacío desde una altura de 8 metros. En el juicio que se celebró ayer en la Audiencia Provincial de Pontevedra, el acusado respondió solo a las preguntas de su abogado, para afirmar que el día de los hechos, el 8 de marzo de 2020, se encontraba con la víctima en el edificio de Usos Náuticos de A Illa de Arousa, a donde habían acudido “a fumar un porro”. Aseguró que el perjudicado le llamó previamente para ir a fumar, tras lo que lo recogió con su coche en un pub de esta localidad a las cinco de la mañana. Acudieron a esa instalación, situada en la playa de O Bao, donde –según el acusado– la víctima le propuso mantener relaciones sexuales, a lo que éste respondió “que no, que te olvides”, tras lo que se marchó a su casa caminando, (según el relato del acusado).

También a preguntas de su abogado declaró que ese día había consumido cocaína, MDMA, hachís y alcohol. Negó que se apoderarse de ningún objeto de la víctima (ya que también se le acusa de haberle robado el bolso que portaba).

Piden 11 años de prisión como autor de un delito de asesinato en grado de tentativa

La acusación particular aseguró que el móvil del delito fue evitar que llegasen a ser conocidos los encuentros sexuales que ambos habían mantenido. El abogado del perjudicado aseguró que sería el temor del imputado a que esa situación llegase a ser conocida lo que le llevó a intentar matar a su amigo y vecino. Durante la vista se expuso que víctima y acusado habían tenido al menos tres encuentros de carácter sexual.

La Fiscalía considera que los hechos son constitutivos de un delito de asesinato en grado de tentativa. Indica en su escrito de acusación que cuando los dos hombres estaban en la parte superior del edificio, el procesado pidió a su compañero que se quitase el bolso-bandolera que llevaba puesto, “y acto seguido, de forma súbita e inesperada, lo agarró de la cintura y de las piernas, lo alzó en el aire y, con el propósito de acabar con su vida, lo arrojó al vacío desde una altura de ocho metros”. El agredido quedó malherido sobre el pavimento de hormigón, mientras el otro hombre abandonó presuntamente la zona con efectos robados, indica el fiscal.

También la víctima aseguró que el acusado le pidió en ese edificio que se quitara el bolso-bandolera y aprovechando que se encontraba casi de espaldas lo agarró de la cintura y de una pierna, lo alzó en el aire y lo arrojó al vacío. “Fue dar la vuelta y ya me enganchó y me lanzó”, declaró.

Lo arrojó al vacío desde el tejado del Centro de Usos Náuticos de A Illa, una caída de ocho metros de altura que le produjo graves heridas y le ha dejado secuelas, afirman la Fiscalía y la víctima

El acusado, de 24 años, es mucho más alto y corpulento que la víctima, de 36 años y que tenía reconocido un grado de minusvalía, física y psíquica del 34%, desde 2001, con carácter definitivo. La caída agravó considerablemente su estado de salud, pues sufrió lesiones muy severas, hasta el extremo de que los peritos sostienen que habría muerto de haberse demorado la atención médica que recibió. El herido pasó más de un mes ingresado en el hospital y tuvo que ser operado en varias ocasiones. Los peritos indican que le han quedado numerosas secuelas. Por ello, el fiscal pide para el procesado que abone a su supuesta víctima una indemnización de casi 160.000 euros.

La víctima manifestó en la vista oral que si bien inicialmente dijo que se había caído, por miedo y para no perjudicar a la madre del acusado, posteriormente en el hospital, y ante la insistencia de la preguntas de una vecina y amiga, sí admitió que N.L.P. lo había tirado.

Explicó que tras el impacto contra el suelo se quedó inconsciente, no sabe durante cuánto tiempo, y cuando por momentos recuperaba la consciencia se arrastraba hacia un aparcamiento cercano, para que alguien lo auxiliase. El primero en llegar a la zona, sobre las 10.45 horas de la mañana, fue un vecino, al que le dio como explicación que “caí”. Le pidió que llamase a una ambulancia y antes de ser trasladado pidió a este vecino que fuese a recoger su bolso en la parte de arriba del edificio, pero este testigo asegura que allí no había nada. Sería posteriormente, en el Hospital de Montecelo y ante sus amigos y vecinos, cuando la víctima admitiría que el acusado lo tiró al vacío. Declaró que si no lo confesó antes fue porque “tenía mucho miedo”.