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Josefa Abal: “Dudo que haya alguna atadora en Galicia de menos de 40 años”

La presentación del curso, con el patrón mayor, Ruperto Costa, en el centro. | // IÑAKI ABELLA

Cada vez quedan menos “redeiras” o “atadoras”, y la mayoría de las que permanecen en activo se jubilarán dentro de no muchos años. Sin relevo generacional, no solo se perderá un oficio que forma parte de la cultura y la identidad de muchos puertos, sino que también supondrá un fuerte quebradero de cabeza para muchos armadores de barcos, que tendrán que buscar a otras personas que les monten y arreglen sus aparejos de pesca. En Cambados intentarán evitar que esto suceda, y han organizado dos cursos de formación de “redeiras”, que se celebrarán a partir de febrero del año próximo. Las personas interesadas tendrán que inscribirse a partir de enero en la Cofradía.

Asistentes a la presentación del curso. | // IÑAKI ABELLA

La formación la impartirá Josefa Abal, una veterana “atadora” de Cambados. A preguntas de FARO previas a la presentación del curso, que tuvo lugar a media tarde de ayer en el salón José Peña, Abal explicó que en estos momentos solo quedan en activo una docena de “redeiras” en Cambados. La mayoría son mujeres de edad avanzada, y de hecho ninguna tiene menos de 40 años. “Dudo que haya alguna en Galicia de menos de esos años”, añadió la cambadesa.

“Para saber trabajar en esto no se aprende en un mes ni en dos. Hace falta estar por lo menos un año”

Josefa Abal - Redeira de Cambados

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Josefa Abal plantea que si una persona quiere aprender el oficio, tendrá trabajo para ganarse la vida, pero avisa de que no todo será un camino de rosas. “Para saber trabajar en esto no se aprende en un mes ni en dos. Hace falta estar por lo menos un año”.

En cuanto a las condiciones laborales, señala que cobran de media entre 7 y 7,50 euros por hora. En lo que se refiere a la cantidad de trabajo, afirma que en Cambados hay bastante porque se trata de un puerto con una flota muy variada y con numerosas artes de pesca distintas. Esto supone que cuando unos barcos tienen poca actividad, otros toman el relevo, por lo que nunca faltan aparejos que arreglar. “En Cambados, si te dedicas a todas las artes, vas a tener trabajo prácticamente todo el año”, explica.

Las lesiones laborales más frecuentes son de túnel carpiano, codo, hombros y lumbares

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Para ella, lo mejor del oficio de “atadora” es la independencia que ofrece, ya que son autónomas y pueden organizar su tiempo como ellas estimen oportuno. “No es un trabajo para hacerse rica, pero tiene la ventaja de que te da mucha flexibilidad a la hora de organizar tus horarios y de poder atender a los niños o a las personas mayores”. Eso sí, hay que tener presente que en ocasiones llega al muelle un barco con un “roto” (avería en las redes) importante, y no queda más remedio que hacer algunas horas extra.

Los cursos de Cambados están organizados por la asociación Mulleres Salgadas, la Cofradía y el Ayuntamiento, y se financian con fondos europeos tramitados a través del GALP de la ría de Arousa (Grupo de Acción Local Pesqueira) y la Xunta de Galicia. Serán eminentemente prácticos, y se celebrarán durante dos semanas, de lunes a viernes, por las mañanas.

Josefa Abal asegura que es un oficio en el que hay y seguirá habiendo trabajo, por lo que confía en que haya muchos alumnos de ambos sexos. Pero también avisa de su cara menos amable. En ocasiones hay que trabajar en los muelles, a la lluvia o al sol en verano, y son frecuentes lesiones en el túnel carpiano, los codos o los hombros. Las lumbalgias también son habituales por la exposición a la humedad.

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