El grueso de trabajadoras de Atunlo en O Grove se concentraron a mediodía de ayer delante de la empresa para mostrar su enfrentamiento con la dirección por lo que desde el sindicato CIG se denunció como “una política sancionadora y desproporcionada con el rendimiento de la plantilla”.

El conflicto se originó a raíz de un cambio en el criterio de utilización de los medidores de producción y velocidad. Según Mar Vila, representante del sindicato, “lo que en un principio se utilizaba para premiar y complementar en nómina salarial esa productividad derivó en una herramienta de control y castigo”.

El sindicato CIG denuncia que algunos mandos intermedios de la empresa presionaron a las trabajadoras para evitar las movilizaciones

Esta situación derivó en cartas de advertencia, sanción o aviso de despido, lo que dio lugar a sentencias judiciales que fallaron a favor de los intereses de la plantilla de limpiadoras de pescado. Sin embargo, desde el sindicato apuntaron que “a partir de ahí aumentó la presión, la exigencia y el ambiente. Es un sistema represivo de trabajo. Un desgaste y un maltrato continuo que no lleva a ninguna parte”.

Ante el anuncio de la pasada semana de la concentración celebrada ayer, desde el sindicato CIG reconoce que “la empresa anunció que va a parar de entregar las cartas de advertencia y sanciones. Solicitamos una reunión urgente para que se ratifique en acta la parada de la política sancionadora por parte de la empresa. Y también queremos que dejen sin efecto y anulen las que ya entregaron anteriormente”.

La delegada sindical Mar Vila tampoco pasó por alto que “comunicamos a la empresa que tiene que frenar las actitudes de algunos mandos intermedios por abuso de autoridad y presiones contra delegadas de CIG para evitar la movilización de las trabajadoras. Si no se frenan estos abusos presentaremos demandas”.