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Una buena noticia: vuelven los catarros

Tal día como ayer de hace un año empezaba la campaña de la gripe en Galicia (en la imagen, un hombre recibe la inyección en Vilagarcía), pero este año va con más retraso Iñaki Abella

Médicos y farmacéuticos de O Salnés constatan que en las últimas semanas se está produciendo un repunte de casos de catarros benignos y laringitis. Nada fuera de lo normal en esta época del año de no ser porque estas infecciones virales desaparecieron prácticamente en 2020 debido al COVID. Óscar Gerpe, que es médico de Atención Primaria en el centro de salud de Vilagarcía, llama la atención sobre el hecho de que, “estar hablando de un brote de catarros y de laringitis es una buena noticia. Supone volver a la normalidad”.

Varios factores explican el repunte de infecciones virales a estas alturas del otoño: el comienzo de las clases en colegios e institutos; la relajación de las medidas de autoprotección; y los fuertes contrastes térmicos de estos días. “Está habiendo un repunte de casos, pero es lo esperable”, afirma María José Rolán, propietaria de la farmacia Rolán (Vilagarcía). “Ahora, se está utilizando mucho menos la mascarilla, y las diferencias de temperatura entre la mañana y la noche y la parte central del día son muy acusadas. Aún se ve gente por la playa, pero ya estamos casi en noviembre y tenemos que empezar a cuidarnos”.

“El 99 por ciento de los chavales y adultos que se están pasando estos días por el ambulatorio con infecciones respiratorias tienen el típico catarro o una laringitis”

Óscar Gerpe - Médico de Atención Primaria

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Los resfriados, laringitis o neumonías bacterianas desaparecieron prácticamente el año pasado, al igual que la gripe. Por una cuestión biológica de competencia entre virus y debido el mayor aislamiento social de entonces, las infecciones y los contagios fueron muy infrecuentes. Este otoño, la situación es distinta, y los profesionales están viendo, “mucho catarro de nariz, que termina irritando la garganta”, explica María José Rolán.

La situación, que los médicos perciben como un regreso a la normalidad tras la fase más dura de la pandemia, también puede causar desazón a algunos enfermos o familiares, por la dificultad que tiene diferenciar entre un catarro con irritación de garganta, mucosidad y unas décimas de fiebre de un cuadro de COVID leve.

María José Rolán plantea que, “si tienes gente mayor en casa o vas a visitar a personas mayores, lo mejor en este momento es ir con cuidado”. Y recuerda que en las farmacias existen autotest de saliva o de antígenos que pueden ayudar a salir de dudas.

Los test de antígenos cuestan sobre 12 euros

Si se contrae una infección puede surgir la duda de si los síntomas que se están padeciendo son causados por alguno de los coronavirus que provocan los resfriados leves o si se ha enfermado de COVID-19. Aún manifestándose de forma benigna, las implicaciones de tener COVID son muy distintas, de ahí que algunas personas opten por acudir a las farmacias para realizar un autotest de antígenos y quedar tranquilas.

María José Rolán explica que hay dos opciones, el test de saliva, y el de antígenos. El primero de ellos es gratuito, pero cada vez se hace menos porque el resultado de la prueba tarda un par de días. De hecho, hace unos meses se recogían las muestras a diario en las farmacias para remitirlas al laboratorio, pero desde hace un tiempo ya solo se recogen un par de días a la semana.

Las pruebas que más se demandan actualmente son las de antígenos, que cuestan en torno a los 12 euros. Consisten en una toma de muestra de mucosa de la nariz, aunque a diferencia de las PCR, el hisopo solo se introduce uno o dos centímetros en los orificios nasales, por lo que no genera tanto rechazo. El resultado se conoce en un cuarto de hora, y la fiabilidad es del 98 por ciento.

Hay dos maneras de hacerla, en la misma farmacia o en casa. La ventaja de la primera opción es que ya se puede salir con el certificado de resultado negativo en caso de que ese sea el resultado. De todos modos, María José Rolán, sostiene que en estos momentos, los usuarios que disponer del certificado ya no es la principal motivación de quien acuden a hacer un autotest, “sino que buscan la seguridad de saber que no portan el virus”.

Óscar Gerpe, por su parte, admite que es difícil trazar una frontera clara entre las diferentes enfermedades respiratorias, puesto que a menudo se manifiestan con síntomas muy similares, y también el COVID presenta en ocasiones cuadros leves. Por ello, este médico de Vilagarcía señala que si existen sospechas fundadas de que una persona pueda tener el COVID, se le puede realizar un test de antígenos en el centro de salud.

De todos modos, plantea que con la incidencia que tiene el coronavirus SARS-CoV-2 en estos momentos en la comarca (el Sergas notificó ayer tres casos en Vilagarcía, dos más que en la víspera), “si tenemos en casa a un niño con algo de fiebre y moco va a ser difícil que tenga el COVID. Con la incidencia baja que tenemos ahora mismo, lo más probable es que se trate de un resfriado”. Y así está sucediendo estas semanas. “El 99 por ciento de los chavales y adultos que se están pasando estos días por el ambulatorio con infecciones respiratorias tienen el típico catarro o una laringitis”.Otro aspecto positivo que están constatando los profesionales es que las patologías no están cursando con una virulencia mayor a la esperada, pese al descanso que ha tenido el sistema inmunitario de las personas tras año y medio de confinamiento y privación social.

Óscar Gerpe: “Los profesionales de Primaria están muy quemados”

Óscar Gerpe, que es miembro de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) es muy pesimista cuando se le pregunta por cómo será el invierno en la Atención Primaria. “Hace tres o cuatro años, los sanitarios asumíamos que había que hacer un esfuerzo especial en julio y agosto, para cubrir las vacaciones de los compañeros, y que ellos cubriesen las nuestras. Pero es que ahora el esfuerzo ya lo estamos haciendo los doce meses del año”.

Gerpe sostiene que, “raro es el mes que no faltan entre el 20 y el 30 por ciento de los médicos”, lo que se traduce en una fuerte sobrecarga de trabajo para los profesionales que están activos en ese momento. “Por desgracia, la situación en la Atención Primaria no es buena, y no vemos visos de que vaya a mejorar”. “En Primaria empeoramos año tras año, y la gente está muy quemada por la falta de recursos”, argumenta.

Un aspecto que desanima mucho a los sanitarios, añade, es que no perciben en la administración de Sanidad una voluntad clara de resolver a corto o medio plazo el problema. “Hay falta de gestión. Se van poniendo parches, para intentar salvar la situación mes a mes, casi día a día. Pero no hay un proyecto real para resolver el problema a corto plazo”.

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