Desde el mes de septiembre de 2020, el municipio de Vilanova siempre ha contado con algún vecino contagiado por el COVID-19, una situación que, el pasado lunes, varió por completo, pasando a convertirse en uno de los municipios de la comarca que están libres de la enfermedad. Según los datos que manera el Concello, que publica a través de un “semáforo” en su página de Facebook, resaltando que, después de tanto tiempo, Vilanova no cuenta con ningún caso en activo tras registrarse el alta médica de la única persona que continuaba ingresada.

El municipio no ha sido ajeno a la pandemia, llegando a estar en el nivel de restricciones más alto, con todos los establecimientos hosteleros cerrados al público para tratar de doblegar la curva que, en algunos momentos, llegó a estar por encima de los 500 contagios por cada 100.000 habitantes. El propio alcalde vilanovés, Gonzalo Durán, destacaba recientemente la importancia de la vacunación y de seguir “guardando la precaución necesaria para evitar los contagios; sentido común, eso nos ayudará a evitar la llegada de una nueva ola o que, al menos, esta sea mucho más tenue que las anteriores”.

Esta situación es extensible al resto de la comarca de O Salnés, donde la cifra de enfermos por COVID-19 ha descendido de forma notable gracias a la vacunación. En el vecino municipio de A Illa, donde se llegó a cifras de 2.000 enfermos por cada 100.000 habitantes, tan solo cuentan con un caso activo después de llegar a poner el contador a cero. Situación similar se vive en Vilagarcía, donde tan solo hay un caso activo. La misma situación se vive en Cambados, donde todavía se mantiene en activo un caso. Municipios como Meis, Ribadumia o Meaño llevan varios días sin casos en activo.

En el área sanitaria de Pontevedra- O Salnés tan solo hay una persona ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital de Montecelo.