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Los cazadores afrontan con desánimo otra temporada marcada por la mortandad del conejo

Dos cazadores, en el monte Xiabre, en enero pasado Iñaki Abella

Los cazadores de O Salnés inician este domingo una nueva temporada de caza menor. Y una vez más lo hacen con unas expectativas bastante malas. La enfermedad hemorrágico-vírica y la mixomatosis han causado grandes mortandades de conejo en los cotos, tal y como llevan viendo los aficionados desde hace semanas. Estos días suben al monte para entrenar a los perros, y el panorama que se encuentran es poco esperanzador.

Jesús Beloso, presidente de Karsita (Vilagarcía), afirma que, “nosotros tenemos dos zonas con poblaciones de conejo autóctono que aguantaron bastante bien, pero en el resto del coto la situación es muy mala”. Por ello, la actividad de los cazadores de la ladera vilagarciana del monte Xiabre se centrará este otoño en el entorno del campo de tiro y en O Pousadoiro, donde la enfermedad hemorrágico-vírica no causó tantos estragos.

Hay cotos donde las previsiones son muy negras, mientras que los socios de Karsita dispondrán de caza para algunas semanas, pero aún así Jesús Beloso está muy desencantado, puesto que la sociedad de caza vilagarciana realizó este año un esfuerzo económico muy importante, que no verán recompensado. “Nosotros hemos gastado este año 10.500 euros en repoblaciones para nada, para dar de comer a las alimañas”.

Beloso argumenta que los cazadores ya cuentan con que un gran porcentaje de los conejos introducidos morirán antes de llegar a la temporada en octubre, pero que en esta ocasión las bajas fueron mucho mayores de lo esperable. “Ya damos por hecho que de una repoblación grande apenas quedarán el 20 por ciento de los conejos, pero este año no nos ha quedado ni eso”.

El elevado coste de las repoblaciones: entre 10 y 11 euros cada ejemplar comprado en Galicia, y los 14 de Murcia

La temporada de caza menor empieza todos los años en Galicia a mediados de octubre y finaliza a principios de enero del año siguiente. Después, las sociedades afrontan un trabajo muy importante para la continuidad de las colonias de conejo en el monte, como es el de la repoblación con ejemplares juveniles. El precio del gazapo de repoblación es variable. En las grandes granjas cinegéticas gallegas se venden a entre 10 y 11 euros la unidad, y salen ya vacunados y con guía sanitaria.

Pero en ocasiones las sociedades los buscan fuera de Galicia, con la esperanza de encontrar un animal más resistente genéticamente y que aguante mejor un eventual brote de las enfermedades. En este caso, los conejos son más caros, pudiendo llegar a los 14 euros, puesto que hay que asumir también los gastos de transporte.

Hay casos en los que los cazadores también optan por vacunar a los individuos, con la esperanza de dotarlos de una mayor inmunidad que pueda servirles en el medio natural. En ese caso, el coste de la inyección ronda el euro por unidad. Karsita realizó en 2019 una repoblación con ejemplares comprados a una granja de Navarra, “y nos salió medianamente bien”, afirma Beloso.

Por ello, en esta ocasión hicieron una compra a una granja de Murcia, pues les habían hablado bien de sus animales. “Queríamos probar, a ver si damos con un animal que sea un poco más resistente”. La experiencia, en esta ocasión, no fue tan fructífera. Se da la circunstancia de que mientras en la mayor parte de Galicia las poblaciones de conejo sufren desde hace años un franco retroceso, en otras partes de la península Ibérica tienen que lidiar con graves problemas de superpoblación, como está pasando en el Levante.

“Lo que nos dicen los veterinarios es que el clima de esta zona de Galicia es proclive para la transmisión de las enfermedades por la humedad”, concluye el presidente de Karsita. Los conejos que se “siembran” en el monte tienen unos cuatro meses. Los cazadores no los quieren mucho mayores, puesto que a más tiempo, más necesidad de alimento, y eso obligaría a los animales a alejarse más de sus madrigueras en busca de comida.

Eso se traduce en más riesgos para el animal. Este trabajo, de todos modos, es más que coger una partida de conejos y soltarlos en el monte, pues durante semanas los aficionados se dedican a limpiar las zonas donde tendrán que alimentarse y vivir los nuevos conejos. Las repoblaciones concluyen entre julio y agosto, y si todo va bien, los ejemplares introducidos en el monte habrán alcanzado para el otoño el tamaño suficiente para tener interés cinegético.

Dos cazadores, en el monte Xiabre Noé Parga

Rías Baixas y Armenteira

Martín Vilas, de la sociedad Rías Baixas (Vilanova y Cambados), y Juan José Millán, de la Armenteira, sienten el mismo desencanto. El primero de ellos afirma que desde marzo, “sembramos 400 conejos”, y que todo fue bien durante meses. “Pero en septiembre, cuando abrieron los cotos para el entrenamiento de los perros, ya vimos que estaba habiendo un ataque muy fuerte de mixomatosis”.

Según él, el brote empezó por el monte de A Illa, y de ahí se extendió a Vilanova. “Ahora ya se empieza a ver algo en Xiabre”, prosigue. Además, alerta de que esta situación es generalizada. “Yo también soy socio en el coto de Ribadumia, y allí están igual”, lamentó.

Martín Vilas cree que los brotes víricos de mixomatosis hacen mella en las poblaciones cinegéticas pese a las vacunas, “porque la inmunidad dura seis meses”. Esto significa que un conejo vacunado en primavera, ya llegará al otoño desprotegido del virus.

Juan José Millán, de Armenteira, está igualmente preocupado. “Las perspectivas son malas. La caza nos aguantó algo en tres zonas, pero en las demás no queda nada”. Como en los casos anteriores, invirtieron y pasaron el trabajo de realizar repoblaciones, “pero a partir de septiembre desapareció todo”.

Para el vilagarciano Jesús Beloso, esta merma de la caza tendrá consecuencias graves a largo plazo. “Si esto no mejora, y la gente joven no viene, habrá todos los años un goteo de bajas de las sociedades y llegará un momento en el que ya no se podrán sostener económicamente los cotos”.

Los conejos son la especie central de la caza menor, pero no la única. En O Salnés también hay cierta tradición de especies de pluma, como los faisanes y las perdices, y en este caso las perspectivas son bastante mejores, al menos entre Vilanova y Cambados.

Preocupación por la llegada de los visones americanos

El visón americano es una especie invasora, y lleva tiempo viviendo en el medio natural de O Salnés. Los cazadores están muy preocupados, pues se trata de un depredador del conejo capaz de colarse en sus madrigueras, por lo que es más peligroso para la caza que las aves de rapiña o los zorros. “En nuestro coto se están viendo muchos visones americanos”, se queja Beloso, quien indica que es fácil avistarlos en las proximidades del río que baja desde Fontefría hasta el embalse de Castroagudín. Fuera de Xiabre, también se han visto especímenes cerca del río Umia, entre Baión y Portas. El visón americano es un cazador nocturno, y se reproduce con mucha rapidez, lo que lo convierte en una seria amenaza para la fauna autóctona.

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