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Barrantes homenajea a Dolores Abuín, que fue alcaldesa de Valga y Ribadumia

Dolores Abuín Martínez con una fotografía suya de 1979, cuando fue investida alcaldesa de Ribadumia. |  // IÑAKI ABELLA

Dolores Abuín Martínez con una fotografía suya de 1979, cuando fue investida alcaldesa de Ribadumia. | // IÑAKI ABELLA

Dolores Abuín Martínez fue una de las pocas mujeres que llegó a ser alcaldesa en España entre los años 70 y 80 del siglo pasado. Pero en su caso todavía tuvo más mérito porque lo fue en dos municipios diferentes. En Valga fue designada para el cargo y lo desempeñó entre 1975 y 1978, y en Ribadumia fue alcaldesa entre 1979 y 1983, después de arrasar en las primeras elecciones democráticas. Ha tenido una vida política singular, pero sus vecinos de Barrantes la quieren por muchos otros motivos, que le expusieron durante la jornada de ayer.

La asociación San Andrés de Barrantes dio un paso de gigante hacia la recuperación de la vieja normalidad. La Festa da Vendima de ayer fue un canto a ella. La entidad la celebró con los mismos ingredientes que antes de la pandemia, aunque con ligeras modificaciones para reducir el riesgo de un contagio de COVID indeseado.

Juan Blanco (derecha) pronuncia un breve discurso al término de la misa. | // IÑAKI ABELLA

Una salva de bombas y un pasacalles de la Agrupación Músico Cultural de Ribadumia y Os Carballeiras anunciaron desde temprano que era día de fiesta en Barrantes. A mediodía, los vecinos se desplazaron a la capilla dedicada a San Isidro, patrono de los agricultores, donde agradecieron la pasada cosecha de vino a San Miguel das Uvas con una misa cantada por el coro Noso Aire, de Meis.

La asociación dispuso sillas en el exterior del templo y un sistema de megafonía para evitar que los fieles se apelotonasen dentro de la capilla, y pudiesen seguir el oficio cómodamente sentados desde el exterior. Dentro del templo, muy cerca del coro, seguía la celebración Dolores Abuín, “doña Lola”, como es conocida en Barrantes.

El presidente de la asociación, Juan Blanco, le hizo entrega de un cuadro con una gran fotografía suya de cuando tomó posesión como alcaldesa de Ribadumia en 1979 y de un ramo de flores. En un breve discurso, glosó algunas de las razones por las que le dedicaron la fiesta de ayer. Y una de ellas es que Dolores Abuín fue una de las promotoras de la capilla, que los vecinos edificaron en un solar cedido por la condesa de Barrantes, Julia Becerra Malvar, y en la que solo había la cimentación.

Integrantes del coro Noso Aire, de Meis. | // IÑAKI ABELLA

También contó que el colectivo vecinal se fundó el 10 de julio de 1985, y que Dolores Abuín fue su primera presidenta, cargo en el que se mantuvo hasta el 30 de abril de 1987, cuando dimitió para presentarse por segunda vez a las elecciones municipales en Ribadumia.

De todos modos, después del regreso a la política, “doña Lola” siguió muy atenta a las necesidades de sus vecinos. “Estuvo siempre al lado de la desaparecida presidenta Remedios Álvarez, apoyándola y colaborando”, añade Juan Blanco. Hoy en día, sigue pagando ella misma buena parte del mantenimiento de la ermita y la decoración floral de la misma, y cuando se hacían misas en ella, también se ocupaba de pagarlas.

"Doña Lola" financia muchos de los gastos de la capilla, y en 2016 costeó la edición de un libro sobre Barrantes

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También financió la mitad del coste de la imagen de San Miguel, y a finales de diciembre de 2016, sufragó un libro sobre la parroquia de Barrantes, cuyos derechos cedió a la asociación de vecinos. Todo ello, unido al hecho de que fue profesora, y de que dio clases particulares a cientos de vecinos, explican la devoción que muchos aún le tienen, cuando ya ha cumplido los 93 años.

Tal y como expuso Blanco, “generalmente reconocemos las obras de las personas cuando se nos van, pero a veces es digno que reciban un poco de cariño en vida”. Y eso es lo que hicieron ayer en Barrantes con “Doña Lola”, en su primera Festa da Vendima casi normal.

Dolores Abuín: “Es hora de ir retirándose”

Dolores Abuín aún puede ponerse en pie, aunque le cuesta, así que pasa mucho tiempo sentada. Mentalmente, mantiene una gran lucidez. Sobre el homenaje que le ofrecieron sus vecinos, dijo que, “ha sido un gran día para mí, porque he visto que mucha gente me aprecia”. Tal y como ya afirmó en una entrevista ofrecida a FARO DE VIGO a mediados de diciembre de 2019, sostiene que ella nunca hizo nada extraordinario.

“Hice todo lo que pude, y lo mejor que supe, porque cuando se hacen muchas cosas, es fácil equivocarse”. Agradeció también la labor que está haciendo el presidente de la asociación de vecinos, Juan Blanco. Dolores Abuín no solo acudió al homenaje en la capilla, sino que también asistió a la comida de confraternidad (“fue la primera en apuntarse”, cuenta Blanco), donde conversó con muchos vecinos. También dijo que, “es hora de ir retirándose”, en alusión a su avanzada edad, aunque en Barrantes le respondieron elogiando su buen aspecto general.

Comida con 70 personas

La asociación de vecinos celebró finalmente una comida, como es tradicional en la Festa da Vendima. Eso sí, redujeron el aforo a 70 personas (en años anteriores al COVID llegaron a congregarse más de 160), y las mesas estuvieron más separadas para reducir los riesgos de contagio.

La de Barrantes es una de las asociaciones que ha apostado por la vuelta a la normalidad, organizando ya un buen número de cursos y esta Festa da Vendima, en la que también se homenajea a los socios que cumplen 80 años en cada edición.

Barrantes culmina así tres días muy especiales para la parroquia, que empezaron el sábado con el Festival de Habaneras, que fue dedicado al sacerdote Antonio Sineiro, fallecido en agosto de 2020.

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