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La agricultura de O Salnés sale fortalecida del COVID con más productores y mayor facturación

Invernadero de un socio de Horsal, con una plantación de pimientos tipo Padrón, la pasada primavera. | // IÑAKI ABELLA

La crisis sanitaria originada por el COVID-19 no ha hecho mella por igual en todos los sectores económicos. Algunos incluso han salido fortalecidos debido a los nuevos hábitos de consumo que ha traído aparejados la pandemia. Es el caso de la de la huerta de O Salnés. La principal cooperativa gallega de este ramo, Horsal, incrementó su facturación en 2020 un 24 por ciento con respecto al ejercicio anterior. Y este año prevén mantener la tendencia positiva, y confían en cerrar 2021 con un incremento de la facturación de entre un 5 y un 6 por ciento con respecto al año pasado.

“2020 fue uno de los mejores años de la historia de nuestra cooperativa, y este 2021 también está siendo bueno”, señala Alberto Amil, presidente de la cooperativa asentada en Vilariño (Cambados). Según él, esto se debe principalmente a que los mayores clientes de Horsal son las grandes cadenas de supermercados, que han sido capaces de sortear en gran medida los efectos adversos de la pandemia.

“Estamos echando raíces por toda Galicia”, afirma el presidente de Horsal tras la adhesión de varios agricultures del norte de A Coruña y Lugo

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Sin embargo, el buen momento de Horsal no se nota únicamente en el volumen de negocio, sino en que sigue creciendo tanto en número de productores como de superficie de cultivo. A finales de 2020, entraron en la sociedad un grupo de agricultores de O Salnés. Lo hicieron por un periodo de prueba de un año, pero algunos de ellos seguirán a partir de 2022. Además, Horsal ha ampliado su masa social fuera de O Salnés.

Hace unos meses, la cooperativa láctea CLUN cerró su sección de huerta, y los agricultores de la misma decidieron asociarse a Horsal. De este modo, la sociedad de Cambados cuenta ahora con productores en localidades como Cambre, Melide o Lugo. “Estamos echando raíces por toda Galicia”, plantea Alberto Amil. Actualmente, Horsal dispone de 67 hectáreas de terreno.

Esta ampliación más allá de O Salnés plantea muchas ventajas para Horsal. La primera de ellas es que cuentan con productores capaces de aportar parcelas de gran extensión, algo difícil de encontrar en una comarca tan marcada por el minifundismo como es la arousana. Esto se traduce en que la cooperativa de Cambados puede ser más competitiva en productos como la cebolla o el repollo, que piden explotaciones más extensas para resultar rentables.

Alberto Amil es partidario de unificar las cooperativas agrarias gallegas, "porque nos irá mejor y no estaremos compitiendo entre nosotros por los precios"

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Sin embargo, Alberto Amil manifiesta que el hecho de incorporar a socios de otras provincias gallegas no es interesante solo por el hecho de que Horsal sea más competitiva en los mercados, sino que el objetivo a largo plazo es, “llegar a unir todas las cooperativas de huerta de Galicia, porque mejor nos irá y no estaremos compitiendo entre nosotros por los precios”.

Amil, que también es vocal de la Asociación Galega de Cooperativas Agrarias (Agaca) sostiene que el objetivo, de todos modos, no es crecer por crecer, sino para ser más eficientes, y parafrasea a un representante que conoció durante una reciente feria del sector de la fruta celebrada en Madrid. “Ahora, el grande ya no se come al pequeño, sino que es el rápido el que se come al lento”. En consecuencia, hay que ser flexibles en la toma de decisiones y adaptarse con agilidad a los cambios.

Pimiento de Padrón

La recientemente concluida campaña de verano fue inestable a nivel meteorológico, y eso también influyó en la producción de la huerta de O Salnés, que presentó oscilaciones importantes, en palabras del gerente de Horsal, Fernando Veiga. A nivel comercial, el balance es heterogéneo, pues dependió del producto. Así, fue una mala campaña para el pimiento tipo Padrón, puesto que hubo mucha producción en el Mediterráneo peninsular, y eso propició que el de O Salnés tuviese una salida menos fluida que otras veces en el mercado.

La lechuga y el pimiento tipo Padrón son los dos productos más importantes en volumen de negocio para Horsal

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Esto se tradujo en una merma en el precio, pues el exceso de producto obligó a Horsal a asumir rebajas de entre el 15 y el 20 por ciento con respecto a la campaña anterior.

Sin embargo, la situación fue distinta en el caso de la judía, la lechuga y el tomate, que se comercializaron bien, con lo que el balance final de la temporada es bueno.

El pimiento tipo Padrón es el producto estrella de la cooperativa en verano, y supone prácticamente el 45 por ciento de su facturación durante este periodo. Le sigue en importancia la lechuga.

Pero si lo que se toma como referencia es todo el año, la lechuga supone algo más del 40 por ciento del volumen de negocio de Horsal; el pimiento, en torno al 23%; y la cebolla y los repollos, sobre el 10%, respectivamente.

Se suspende la comida

Horsal celebra en otoño su comida de confraternidad, pero este año no la harán por el COVID, como ya sucedió en 2020. Algunos socios pidieron organizar el evento, alegando que la situación epidemiológica va a mejor, pero en el consejo rector no las tienen todas consigo.

El asunto se abordó a finales de septiembre, pero los directivos de la cooperativa arousana entendieron que es preferible ser prudentes y no arriesgarse, habida cuenta de que los propios profesionales sanitarios dan por hecho que a partir de ahora seguirá habiendo contagios y probablemente brotes esporádicos.

Hasta 200.000 lechugas plantadas a la semana

Los socios de Horsal plantan lechuga durante todo el año, puesto que se trata del principal cultivo de la cooperativa. Sin embargo, ahora en otoño intensifican las siembras, puesto que la demanda en los mercados aumenta al no haber producción doméstica. “Plantamos lechuga todas las semanas, pero en esta época más”, explica Fernando Veiga. Según él, hay semanas en las que llegan a sembrar hasta 200.000 unidades de esta verdura.

Este incremento se debe también a que en verano el ciclo de producción de la lechuga es de unas cinco semanas, mientras que a partir de ahora, al haber más frío y menos luz, pasa a ser de entre diez y doce semanas. Otro de los cultivos centrales de Horsal para esta campaña son los repollos, las nabizas y los grelos. En este caso, los agricultores ya los plantaron entre julio y septiembre.

Estos cultivos, que empezarán a producir a finales de este mes de octubre, llegarán hasta el Carnaval, a finales de febrero del año próximo. Recientemente, los socios de Horsal terminaron la recolección de la cebolla chata y de la calabaza, pero estos productos quedan almacenados, puesto que su comercialización todavía se extiende hasta la próxima primavera.

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