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Proyectos innovadores para las rías gallegas desde O Grove

El proyecto de Cereijo ha desarrollado una máquina para clasificar las algas y los residuos FdV

Todo tipo de perfiles e ideas se unen en la vigesimotercera edición del Foro de los Recursos Marinos y de la Acuicultura de las Rías Gallegas, el Foroacui, que mañana tiene su jornada inaugural en el Pescanova Biomarine Center de O Grove. Serán presentados en sociedad algunos proyectos, mientras que otros consagrados simplemente tendrán a sus creadores para defenderlos y poner de manifiesto su utilidad. Un total de seis conferencias, con unos cuatro ponentes cada una, tendrán lugar entre las 9.00 de mañana y las 14.00 del viernes.

Las opciones que da este circuito de conferencias, el que forman el Foroacui y este último, son de lo más variadas, pero todas tienen un fin común: el aporte de nuevas propuestas al panorama de la industria del mar gallego. FARO DE VIGO selecciona tres de estas iniciativas, que llegan de diferentes lugares del Estado y aterrizan en O Grove luego de contrastar su valía en diferentes escenarios.

Una iniciativa que ahorraría 2,4 millones de euros a las piscifactorías

En Foroacui también se presentan iniciativas que no pasan todavía del papel. Desarrollado por ELA Ingeniería y Medioambiente, hay un proyecto que se financia con fondos de la Unión Europea y busca “una reducción del consumo de electricidad por parte de las plantas acuícolas”. Así lo explica Fátima Pombo, quien el viernes estará en O Grove para desarrollar la iniciativa. La ingeniera reconoce que, en un principio, “el proyecto iba a seguir otra línea que permitiera a las empresas encontrar nuevos mercados para sus productos”. Pero rápidamente se dieron cuenta de que bajando el coste de la electricidad, “uno de los principales gastos en las piscifactorías”, podrían lograr que las empresas ganasen el dinero suficiente para invertirlo en nuevas actividades.

“Las piscifactorías que utilizan un sistema de bombeo de agua, captándola desde el mar, gastan anualmente entre 100.000 euros y un millón en pagar facturas, dependiendo de su tamaño”, señala Pombo, que reconoce en el acuícuola “un sector muy profesionalizado en la producción, pero poco en la gestión y menos en la ambiental”. Investigando, el equipo de Pombo concluyó que el lastre de las viejas instalaciones eléctricas era muy grande para las fábricas. Sumando a las limitaciones de la Ley de Costas, ya tenían la tormenta perfecta para estas empresas.

El premio sería doble

“Modernizando las instalaciones y apostando por energías limpias, nuestros cálculos muestran que en la Eurorregión de Galicia y el Norte de Portugal las piscifactorías podrían ahorrar anualmente unos 2,4 millones de euros en corriente y podrían dejar de emitir a la atmósfera un total de 9.896 toneladas de dióxido de carbono”, apunta Fátima Pombo. Es cierto que la inversión no baja de los 8,7 millones de euros en total, “pero el negocio funciona y se recuperarían en no demasiado tiempo”.

Desde la perspectiva comercial, apunta Pombo, “los mercados buscan cada vez más los productos sostenibles, por lo que este tipo de iniciativas salen rentables a la larga”. Pone sobre la mesa la fabricación de una etiqueta, “o la adhesión a una de las existentes”, que permita llevarse el premio publicitario de “hacer las cosas bien” a estas empresas sostenibles.

A pesar de que muchas no pasen ni del papel, otras están más que contrastadas con años de funcionamiento. Es el caso de la piscifactoría abandonada que la bióloga Anna Nebot rescató en 2014 para hacer de ella todo un templo de la repoblación de especies. Es su actividad principal, aunque también se dedique mínimamente a la venta de pescado y a la educación de la gente joven en el respeto al medio ambiente y a la biodiversidad. Su modelo acuícola sostenible le permite rescatar especies autóctonas del Ebro, muy cerca de las instalaciones al estar estas en el Parque Natural de Els Ports, en Tarragona.

La bióloga Anna Nebot trabaja en las instalaciones de la piscifactoría cogiendo muestras para analizar genéticamente sus truchas. FdV

En la mesa de trabajo que contará con su presencia durante la tarde de mañana, Nebot tiene pensado hablar sobre la importancia de la responsabilidad ambiental de las empresas. “Creo que la clave para ellas se encuentra en la reducción de la biomasa”, indica la ponente, que también recomienda mantener el ambiente de los peces “lo más natural posible, aunque sea difícil para muchas empresas que se centran exclusivamente en la venta de pescado”. Su caso es muy especial, pues emplea recursos naturales como la propia gravedad de las cosas para que su curso del agua fluya: “todo el curso de agua va en caída, no tenemos bombas”. Ese aprovechar los recursos marca, para ella, la diferencia.

Una segunda oportunidad

Son muchos los recursos desaprovechados en las rías gallegas que podrían estar viviendo una segunda vida. La industria del mejillón ya lo está intentando al trabajar para colocar sus cáscaras como material de construcción o en la industria farmacéutica. Con este mismo espíritu nació el proyecto Gestalgar, que Rubén Cereijo lleva a cabo en la empresa Intacta Gestión Ambiental. Persigue “revalorizar las algas, un producto hasta el momento despreciado y tratado como un residuo”.

Logra Cereijo sacar partido a “un producto que molesta tanto al marisqueo como al turismo” retirándolo de la playa para hacer de él “compost capaz de evitar la erosión en los montes quemados, que ademas aporta nutrientes para repoblarlos al ser también un abono agrícola”. Apunta Rubén Cereijo que rías como la de Arousa “pueden ser una potencia de las algas, al concentrar muchas más algas que las del norte, puesto que son más grandes y mansas que ellas”.

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