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La viguesa Dolores de la Torre releva a Roberto Fariña al frente de Agade

Roberto Fariña, "Tito", el presidente saliente de Agade. FdV

 Días después de que la Asociación Galega de Depuradores de Moluscos (Agade) decidiera abandonar la Plataforma en Defensa da Ría de Arousa (PDRA), el presidente de la patronal deja también el cargo que ostentaba desde hace casi un lustro, el cual había renovado hace apenas un año.

Se trata del empresario cambadés Roberto Fariña “Tito”, quien hace solo unos días concedía una extensa entrevista a FARO DE VIGO en la que reflexionaba sobre la actualidad del sector depurador y del marisqueo en Galicia. 

En busca de un secretario general

Aquella entrevista fue su particular despedida, puesto que finalmente decidió presentar la dimisión en la que tanto estaba pensando. De hecho, ya avanzaba en ella que Agade preparaba “cambios significativos en la estructura orgánica”, para que así “los técnicos tengan mayores responsabilidades en la gestión de la entidad y, de este modo, hacer frente a problemas como la escasez de almeja en Galicia o las amenazas que llegan a modo de nuevas leyes estatales”.

Y apenas una semana después se va, dejando Agade en manos de una directiva interina capitaneada por María Dolores de la Torre Lamosa, representante de la depuradora Dos Rías, una empresa de la ría de Vigo.

"Tito" Fariña, en su depuradora. Iñaki Abella

Ella y la junta directiva que ya arropaba a Fariña se ocuparán de este “trámite de transición”, a la espera de nombrar un secretario general que “prácticamente será quien se haga cargo de la asociación para atender los nuevos retos a los que debemos enfrentarnos”, explica el presidente saliente, abundando así en esos cambios organizativos a los que aludía en la mentada entrevista.

Se va, cabe abundar, después de pelear en mil y una batallas, sobre todo a raíz de los intentos repetidos del Estado español por "condicionar la actividad del sector mar-industria en la costa gallega".

Pero lo más destacado, quizás, es que se va después de haber sido capaz de consolidar al colectivo, formado por medio centenar de empresas.

Su papel, y el de su equipo técnico, ha sido determinante para que las empresas adheridas a Agade cobraran un protagonismo a nivel nacional e internacional incluso mayor que el que ya tenían, siendo capaces de facturar unos 400 millones de euros anuales y de generar más de mil empleos directos.

Aunque hay otros muchos logros que pueden achacársele, entre ellos un hecho histórico como el de haber colocado a una mujer y a una representante de Agade, Lina Solla Sanmartín, al frente del Consello Regulador de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Mexillón de Galicia.

El propio Fariña indica que ha tomado la decisión “tras meditarla con calma” y “con el absoluto convencimiento de que es el momento de echarse a un lado” para dejar paso a representantes del sector con ideas renovadas.

Su deseo ahora es que esta decisión sirva para que Agade pueda “dar un salto cualitativo”, comprometiéndose a seguir apoyando en todo lo posible a la nueva dirección. 

Puede recordarse que desde 2017, Roberto Fariña y su equipo impulsaron en Agade un nuevo sistema de gestión que no solo se centraba en la depuración de moluscos, sino también en su distribución y comercialización.

La lucha con Madrid, la almeja de Portugal, la subida de la luz y una pandemia

Cuando Roberto Fariña hace balance de su paso por la presidencia de Agade alude a “cuatro años en los que se consiguieron muchísimos e importantes avances dentro del sector mar-industria de Galicia”.

Como también recuerda este periodo por haberse vivido “una pelea continua con el Gobierno de España para que se reconozca la realidad de todas las empresas gallegas que viven en el litoral”.

Y no fue su única lucha, sino que también tuvo que emplearse a fondo a causa de los problemas con la almeja de Portugal, participando en multitud de reuniones tanto en Lisboa como en Madrid y Bruselas.

Sin olvidar que bajo su presidencia Agade tuvo que hacer frente a los múltiples problemas derivados de la pandemia por COVID, con el cierre del canal Horeca como principal escollo.

No solo eso, sino que “también tuvimos, y aún tenemos, que enfrentarnos al brutal aumento de costes energéticos, a los peajes de las autovías y a los impuestos al diésel”, entre otras amenazas que pesan sobre el sector depurador y/o comercializador.

“Todo ello acaba minando a cualquiera y es un desgaste que me anima a apartarme para que otros impriman un cambio en nuestra entidad”, reflexiona el propio Roberto Fariña, sabedor de que Agade es un pilar fundamental en la economía gallega que se ocupa tanto de la depuración de moluscos como de su cría y producción, de la distribución e incluso de la gestión de los residuos generados, especialmente en el caso de la concha.

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